“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

viernes, 21 de diciembre de 2007

Según Tierno Galván

“Los toros son una constante en la historia de España y en algunos períodos de la misma el acontecimiento en que mejor se expresaba la remota unidad de sus distintos pueblos. Ser indiferente ante un acontecimiento de tal índole supone la total extrañeza respecto del subsuelo psicológico común. A mi juicio, cuando el acontecimiento taurino llegue a ser para los españoles simple espectáculo, los fundamentos de España en cuanto nación se habrán trasformado. Se trata de un espectáculo que exige de suyo la intervención colectiva del público. En efecto, el espectador de los toros se está continuamente ejercitando en la apreciación de lo bueno y de lo malo, de lo justo y de lo injusto, de lo bello y de lo feo. El que va a los toros es lo contrario de aquel aficionado a los espectáculos de quien dice Platón que no tolera que le hablen de la belleza en sí, de la justicia en sí y de otras cosas semejantes. A mi juicio, los toros son un acto colectivo de fe. La afición a los toros implica la participación en una creencia. Pero ¿creencia en qué? ¿Fe en qué? En el hombre. El espectáculo taurino cree en ciertas cualidades inherentes al hombre que constituyen la hombría, y precisamente porque cree en ellas va a los toros. El torero se presenta como portaestandarte de la hombría y ratifica en cada momento de la lidia que la fe en un determinado tipo de hombre, en que cree el público, tiene pleno sentido y actualidad. Este tipo humano expresa, a su vez, el punto de vista de una determinada concepción del mundo predominante. Por esta razón, el torero es un símbolo.

Enrique Tierno Galván. "Los toros, acontecimiento nacional" (1961). Editorial "Taurus".

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