“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

jueves, 6 de diciembre de 2007

Bambino - Cuando suenan los clarines

Cuando suenan los clarines es la única canción grabada por Bambino de temática taurina y, además, fue grabada por encargo. Miguel Vargas Jiménez, Bambino, la interpretaba en Clarines y Campanas, película dirigida por Ramón Torrado, con la finalidad de apoyar el lanzamiento de un novillero de moda en aquellos momentos -hacia mitad de la década de los sesenta-, el malagueño Andrés Torres, El Monaguillo. En esos años, cuando la televisión estaba naciendo, se utilizaba el cine como vehículo de propaganda porque por este medio se llegaba a todos los rincones del país. Se hicieron multitud de películas con ese propósito y, por supuesto, ninguna pasó a la historia de la cinematografía, ni, por supuesto, esta que nos ocupa.

Pero se da una circunstancia curiosa y personal en esta historia. A este novillero lo he visto torear un par de veces en el ruedo de La Misericordia, yo era muy niño y no me acuerdo de casi nada, pero me quedó grabado su nombre porque me resultaba muy gracioso el apodo. También conservo algunos programas de la época, -un cuadernillo con las fotos de los toreros y los toros, historias, poesías, comentarios de la temporada, escalafones y hasta una plantilla para tomar nota del comportamiento de toros y toreros durante la lidia-, en un par de ellos aparece El Monaguillo porque formaba parte de la terna. Recuerdo vagamente que era un muchacho delgado, espigado, con el pelo muy rizado y puede ser que uno de esos días llevase un traje blanco. No me acuerdo de más.

Andrés Torres
Jiménez, El Monaguillo, nació en Málaga el 23 de septiembre de 1945. Durante tres años vivió en Zaragoza con sus tíos, padres de Pepe Ortiz, que luego fue su peón de confianza, y aquí tuvieron lugar, en los Pinares de Torrero, bajo la dirección de un ex-novillero apodado Litri, sus primeras lecciones de tauromaquia. Debutó como novillero con picadores en su ciudad natal el 8 de marzo de 1964. Durante ese año y el siguiente, arropado por una potente campaña de propaganda, comandó el escalafón de novilleros, pero en Madrid no se había presentado todavía y, en Madrid, lo esperaban con las uñas afiladas. En El Ruedo, una de las revistas taurinas en la que sus mentores se gastaban buenos duros en publicidad, no les temblaba el pulso al escribir -igualito que ahora- cuando finalizaba la temporada del 64: El Monaguillo. Novillero famoso. Novillero discutido. Estilo estoico. Virtud, eso: el estatismo. Defectos, tal vez aquello que decían los aficionados antiguos de ser “frío de cuello”. En Andalucía se habla de El Monaguillo. En Castilla se discute de él. En Toledo no tuvo suerte. Tampoco en San Sebastián de los Reyes en un par de actuaciones. Esto supuso una considerable baja en su cartel. Madrid lo espera con menos interés. Madrid “dice” que ya lo ha visto. Los partidarios del “acólito” afirman que no, que Madrid no lo ha visto. Que “ése” no era El Monaguillo. Porque el malagueño vino “atorao”. Pero que cuando lo veamos… Ahora El Monaguillo tendrá que recurrir al Supremo -Las Ventas-, porque la sentencia ya está echada. Tal vez… tal vez…”.

Como si esas palabras escritas en El Ruedo hubieran sido una premonición, la carrera taurina de Andrés Torres Jiménez, El Monaguillo, una vez tomada la alternativa, tuvo muy poca proyección. Se doctoró en Málaga, el 19 de marzo de 1966, siendo padrino Paco Camino y con Andrés Vázquez de testigo. Se presentó y, a la vez, confirmó su alternativa en Madrid el día 21 de abril de 1968, con Serranito y Paco Ceballos en el cartel. Durante los años que estuvo en activo no tuvo suerte y toreo muy pocas tardes, haciéndolo por última vez en su ciudad natal el 22 de mayo de 1983.


Pero el motivo principal de esta entrada no era esta historia que, de rondón, se me ha colado y alargado demasiado. La razón fundamental que me llevó a plantearme este artículo era hablar de Bambino, poseedor de una de las voces que me tocan la fibra sensible y porque, como decía Camarón de la Isla cuando le preguntaban por su compadre de Utrera -el que se lo llevó a Madrid, lo colocó en el espectáculo de Dolores Vargas y lo presentó en los tablaos flamencos- era “un Artista de Artistas”.


Miguel Vargas Jiménez, gitano, nació en Utrera, el 12 de febrero de 1940. Su padre, de la familia de los Chamona, era peluquero, y su madre, Frasquita, de familia de cantaores, conservaba en su voz y en su baile la pureza de los cantes de su tierra. Estudio en los Salesianos y al dejar el colegio aprendió el oficio paterno, ejerció de peluquero en el negocio familiar y en otras peluquerías de Utrera. Pero por sus venas ya corría, pidiendo sitio, la herencia materna, se había probado en las fiestas familiares y había gustado su voz y su estilo, y la peluquería se le quedaba pequeña. No me voy a extender en la biografía de Bambino, ya buscaremos la excusa para que vuelva a este Blog en alguna otra ocasión, pero si quiero contar algún detalle de esas primeras andanzas de nuestro artista que, mira por donde, tiene relación, por tangencial que sea, con el mundo de los toros.


Por esa época -hacia la segunda mitad de la década de los cincuenta- Bambino, en compañía de sus compadres -Perrate, Cuchara, Lebrijano, Curro de Utrera- solían acudir, cuando eran requeridos para ello, a las fiestas que se organizaban en la finca “El Toruño”, propiedad de la familia Guardiola, situada en el término de Utrera. En estas fiestas cortijeras conoció a Salvador Távora, más tarde fundador y director del grupo de teatro sevillano La Cuadra, que en aquella época pretendía ser torero, y que andaba en compañía de otro aspirante a torero, Máximo Valverde, que posteriormente triunfo como actor-galán en las películas eróticas de los años setenta y que, incluso -creo recordar- llegó a participar, hace no muchos años, en algún montaje taurino marbellí. Con Salvador Távora, posteriormente, mantendrá una estrecha relación profesional pues será el autor de algunas letras de sus primeras canciones.


Pero el bautizo profesional de Miguel, el que lo puso en la senda que buscaba, corrió a cargo de otro personaje relacionado con el mundo de los toros, Gitanillo de Triana, torero retirado, suegro de Pastora Imperio, representante de artistas y dueño de varios tablaos en Sevilla y Madrid. Lo cuenta Chano Lobato, testigo presencial del sucedido, dice: “Tengo una anécdota sobre Bambino muy bonita. Resulta que un día, no recuerdo exactamente el año, pero sería por abril, estábamos en Sevilla, en la Venta de Antequera con Gitanillo de Triana. Cantó aquel día Antonio Mairena y también El Lebrijano, que era como un hermano para Miguel. Vino mucha gente de Madrid y se hizo una fiesta, y entonces le dijeron a Gitanillo: Rafael, vas a escuchar a un chico de Utrera que va a ser un fenómeno. Cantó Bambino, no recuerdo ahora mismo qué, algo de los Evangelios creo, y le gustó tanto a Gitanillo que lo contrató. Al día siguiente fuimos con Miguel a Sevilla a comprarle ropa para actuar, porque nosotros ya íbamos puestos para el escenarios, pero él no”.


A comienzos de los años sesenta empezó a sonar su nombre en los ambientes flamencos de Madrid, en el año 1964 realizó sus primeras grabaciones, durante una docena de años, como declaraban sus representantes artísticos, fue "una máquina de ganar dinero", se lo disputaban los tablaos y las salas de fiesta de toda España, había creado un estilo de canción aflamencada en el que encajaba a ritmo de rumba o bulería, canciones, baladas, rancheras, boleros o cualquier otro estilo de canción. Cuando su estrella empezaba a languidecer, desgastada la voz y la vida por la intensidad de su existencia, muchos lo imitaron y se forraron. El reconocimiento a su labor le vino, como a tantos, cuando ya no tenía remedio. Miguel Vargas Jiménez, Bambino, el "Artista de Artistas", como le llamaba Camarón, murió en la tarde del 5 de mayo de 1999 en Utrera.


Pero ya habrá ocasión, como decía anteriormente, de traerlo de nuevo a esta página, ahora debemos terminar y, para los que hayan tenido la paciencia de llegar hasta este punto, pasar a la audición de estas bulerías, que se apoyan en el discurrir de fotografías del cantante y del torero, que llevan por título Cuando suenan los clarines. Canta Bambino, lo acompañan a las guitarras Paco Cepero, Enrique Escudero y El Monchi; de las palmas y el jaleo se encargan Los Mostachones. El tema fue grabado en los estudios de Columbia, en el año 1965. Alfonso Carlos Santisteban, compositor y principal colaborador de Bambino durante los primeros años de su carrera, se encargó de la producción.

Cuando suenan los clarines
Manuel Martínez Remis - Alfonso Carlos Santisteban

Van a poner un letrero
en el Convento de San Carlos,
van a poner un letrero.
“Aquí se viste de luces
El Monaguillo torero”.

Sobre el ruedo de Orillana
hay un tendido en las nubes,
sobre el ruedo de Orillana,
cuando suenan los clarines
le contestan las campanas.


Por las calles de Málaga va un estribillo:
“Suerte para Andrés Torres, el Monaguillo.
Y El Monaguillo “mare”, que se hará el dueño
de “toa” la torería y es malagueño".


¡Viva la gracia!
¡Viva el salero!
¡Y viva El Monaguillo
que es un torero!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay un pequeño error en el comentario, y es que "El Monaguillo" se llamaba Andrés Jimenez Torres, no Torres Jimenez
Un saludo

Anónimo dijo...

La última vez que toreo el Monaguillo fue en Málaga el 19 de Agosto de 1987, corrida goyesca, toreando con el Capea, y Ortega Cano. Era una corrida para conmemorar el centenario de la Conquista de Málaga por los Reyes Católicos, y entró en el cartel en sustitución de algún matador que ahora no recuerdo.
Un saludo
Pacopi

EL RINCON DE BAMBINO dijo...

Alguien sabe como conseguir la película, si tenéis información ponerse, en contacto desde la web RINCON BAMBINO. Gtacias

tono dijo...

hola, me llamo tono soy monaguillo.mi padre es antonio escobedo escribio el libro Que alegria,hable bien de mi.nos vemos