“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

sábado, 6 de diciembre de 2008

SOBRE LA PRIMERA VARA

Es práctica habitual, en casi todas las corridas, administrar a cada toro una primera vara salvaje, brutal, demoledora, con lo que la mayoría quedan, como vulgarmente se dice, para el arrastre.

¿Por qué se hace esto? Eso es lo que me pregunto yo y, conmigo, supongo, la mayoría de aficionados y espectadores de las corridas de toros. ¿Por qué se pica a los toros de esa forma? ¿Acaso no saben hacerlo de la forma correcta los picadores? ¿Por qué los matadores, que al fin y a la postre resultan ser los más perjudicados, lo consienten? ¿O son ellos los que dan la orden de que se cometa semejante latrocinio?

Son preguntas tontas sin respuesta porque los que tienen que darla callan, se escudan en tópicos y frases hechas para salirse por la tangente. Pero nada cambia, tarde tras tarde seguimos viendo la misma forma de destruir el toro, de aniquilarlo, de incapacitarlo para la lidia y, lo que es más sorprendente, para el lucimiento del propio torero. ¿O acaso estamos equivocados y lo que buscan es precisamente eso? Porque parece como si los toreros pensaran que cuando un toro sale con cierta integridad, para evitar males mayores y la posibilidad de quedar desairado, que le peguen en la primera vara sin contemplaciones, no vaya a ser que al presidente le de por cambiar el tercio y el toro se quede con algo de vida y un poco de poder. Desde esa lógica de pensamiento es posible entender por qué se hacen las cosas así y por qué no tienen ninguna intención de rectificar.

Esta claro que muchos de los picadores en activo son capaces de picar bien a los toros, se ve de vez en cuando en alguna plaza, y sobre todo en las corridas concurso que últimamente están proliferando y en la que se exige una forma más pura de hacer la suerte. Pero para que lo hagan hay que exigírselo, en primer lugar por parte de su jefe, que es el que les paga por su trabajo. La forma en que pican a los toros debe de estar de acuerdo con las ordenes de su matador y que si lo hacen de esa forma destructora es porque así se lo pide quien le manda.

En cambiar esa forma de picar, sobre todo en esa primera vara demoledora, se juega una parte importante del futuro de la Fiesta de los Toros, pero los que tienen que dar esa orden son los toreros y, por lo visto, no están por la labor. La otra posibilidad está en la reglamentación, pero ante cada mínimo cambio que se insinúa los taurinos se plantan. ¿Por qué será?

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