“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

martes, 8 de julio de 2008

Una buena estocada

Los seguidores de este Blog saben, por las veces que trato de ello y la atención que le suelo prestar, de la importancia que tiene para mí el momento de la estocada. Pienso, en contra de casi todos los profesionales del escalafón y multitud de público y aficionados que no opinan como yo, que es el instante crucial de la lidia, “el momento de la verdad”, como señala la tradición.

La mayoría de las veces que mi atención se centra en ese instante crucial de la lidia suele ser para señalar lo mal que se mata en la actualidad, denunciar los abusos y ventajas de los más veteranos, y el total desconocimiento de sus reglas por parte de los noveles. En la estrategia de las faenas actuales la suerte de matar ha pasado ha ser algo secundario, un mal menor que hay que pasar de la forma más decorosa posible para no perder lo conseguido en la faena de muleta. Este planteamiento estratégico condena a tan vibrante momento a mero trámite y, por eso mismo; no se le presta la debida atención en su enseñanza, ni se hace el hincapié necesario en su aprendizaje, por parte de los profesionales; y, como consecuencia, tampoco se informa en la prensa, ni se enseña a los aficionados y, sobre todo, al público en general, la forma correcta de realizar la suerte.

Pero hoy la cosa es distinta, vengo a hablar bien de la estocada, a rescatar un momento que puede servir de enseñanza, tanto a los aficionados jóvenes, como a los aprendices de la profesión. Se trata de una estocada bien ejecutada, toreando con la mano izquierda -“la que mata los toros”, decían los toreros antiguos-, tirando del toro, encelado en la muleta, para aprovechar el momento en que descubre la muerte y, haciendo la cruz -“quien no hace la cruz se lo lleva el diablo", dice otra sentencia legendaria-, clavar el estoque en todo lo alto y salir airosa y limpiamente por el costillar.

Este momento tuvo lugar en el tercero de la Corrida Goyesca de Zaragoza, el pasado 28 de julio de 2008. El toro se había aquerenciado cerca de la puerta de chiqueros, no había forma de hacerle cuadrar, su matador, Salvador Vega, optó por tirar de él hacia el centro del ruedo, allí el toro se cuadró solo, el matador montó la espada, se perfiló y recetó la estocada que pueden ver ustedes en el vídeo publicado por LcbTV. El único pero que hay objetar es que la espada cayó un poco baja y algo traserilla, pero en su ejecución fue una buena estocada.


Estocada
Cargado por LcbTV

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