“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

jueves, 6 de marzo de 2008

¿De qué fiesta hablamos?

Siguiendo la ruta marcada por la entrada del Blog “Toro, Torero y Afición” en la que se hacen eco de los comentarios del periodista de “6Toros6” que cubrió la información de la pasada feria de la Magdalena de Castellón, accedo a la web de la susodicha revista taurina y, bajo el titular de “¿Quién dijo crisis?”, leo la primera frase de dicho artículo en la que se dice: “La feria de La Magdalena del 2008 ha sido, económicamente, la mejor de los últimos años”.

Ante esta afirmación y la visión de las fotografías de muchos de los toros que han salido al ruedo en esta feria me pregunto: ¿De qué fiesta habla el periodista que hace esta rotunda afirmación? No cabe duda de que así ha debido de ser en el aspecto económico y en la afluencia de espectadores, pero en el aspecto ganadero, salvo contadísimas excepciones, se podría afirmar que ha sido una vergüenza y un auténtico desastre.

A eso atiende el título de esta entrada, porque cada día está más claro que en la actualidad la fiesta de los toros tiene dos vertientes claramente diferenciadas; la de los profesionales del taurinismo, y todos los que se cobijan bajo su sombra y sacan beneficios, económicos y de otra índole, de los espectáculos taurinos; y la que se asienta en el respeto, la tradición, la verdad y la integridad del principal protagonista, que no es otro que el toro, y que es la que tiene la fuerza y los ingredientes que la han perpetuado a lo largo de la historia de la tauromaquia.

Son dos concepciones radicalmente distintas y que, conforme va pasando el tiempo, se van apartando más profundamente la una de la otra. Esa fiesta del toro desmochado, inválido y disminuido que defienden y justifican los taurinos y sus voceros mediáticos, con el consentimiento de las autoridades encargadas de velar por lo contrario, y que se corresponde con lo que se ha visto en la recientemente terminada feria de Castellón, se ocupa de los beneficios antes que de la autenticidad y nos lleva, irremediablemente, hacia un espectáculo descafeinado y previsible en los que la emoción y la capacidad lidiadora de los toreros para resolver las dificultades que presentas los toros que les tocan en suerte, que han sido los valores que han mantenido en el candelero a esta fiesta desde hace tantos años, están quedando excluidos.

La mayor desfachatez que conlleva esta actitud de taurinos, voceros y autoridades que defienden esa fiesta descafeinada no es otra que el engaño de los espectadores y aficionados que acudimos a un espectáculo en el que se anuncia lo contrario de lo que en realidad es. Que digan, si se atreven, lo que realmente se ofrece y de esta forma eviten la mentira, la cosa sería muy fácil, tan sólo bastaría con anunciar en los carteles que los toros que saltarán al ruedo estarán convenientemente manipulados y arreglados, de acuerdo con las exigencias de los diestros que concurren en el cartel, así, al menos, sabríamos a lo que atenernos y no nos sentiríamos estafados.

3 comentarios:

ToroAlcarria dijo...

La fiesta hoy en día se mide por un lado la cantidad de dinero que ganan, y por otro la cantidad de orejas que cortan. Lo demás LES DA IGUAL, y lo que a ellos les da igual es lo que nosotros queremos.

Mariano dijo...

Es más, nosotros les estorbamos... si nos calláramos, si los dejáramos en paz, si nos fuéramos de las plazas, que es donde, ante la evidencia, más daño les hacemos, seria mucho más fácil su trabajo de comecocos.

Cárdeno dijo...

Nosotros a lo nuestro “El Toro”, ellos a lo suyo “El Dinero”… pero poco a poco, Plaza a Plaza, tenemos que ganarles terreno… ¿Cómo? Pues, informando, educando, y denunciando la realidad de la Fiesta,… lo tenemos difícil…, pero cada día (creo) somos mas en la lucha… Internet nos ha ayudado mucho… los taurinos al uso, no pueden controlar “este” medio.

Sigamos adelante.

Salud y suerte.