“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

lunes, 5 de enero de 2009

OTRA EMPRESA, OTRA OPORTUNIDAD

Una nueva empresa se hace cargo de los destinos de la Plaza de Toros de “La Misericordia” para los tres próximos años. Una nueva oportunidad se abre para situar a nuestra plaza en el lugar que le corresponde y consolidarla como una plaza de temporada de primera. Luego ocurre lo que ocurre, que las expectativas creadas se desvanecen desde el primer momento con las primeras decisiones. Es lo que ha venido ocurriendo en todas las ocasiones anteriores en que se ha producido relevo empresarial. Después de un vaivén de empresarios en los últimos años de la década de los ochenta se llegó a la autogestión, una oportunidad, la mejor que se ha presentado hasta el momento, que entre todos la matamos y ella sola se murió, quizás para siempre. Después llegó Ojeda… mejor no recordarlo. Simón Casas… con su palabrería que se lleva el viento. Los Choperas, empresa fuerte, decíamos… que vinieron a recaudar. Y Zorita, gerente de los Hnos. Chopera en su primera etapa en Zaragoza, y empresario sub-arrendado en las dos últimas temporadas.

En estas dos últimas temporadas, en las que en la práctica ha ejercido de empresario Ignacio Zorita, se abrió un cauce de dialogo con la “Plataforma de Aficionados de Zaragoza” que concluyó en una especie de acuerdo tácito para la programación de la temporada. Basado en la idea del equilibrio, se trataba de asegurar la presencia de cuatro hierros de los llamados “toristas” en la Feria del Pilar, así como la "Corrida Concurso de Ganaderías" y la serie de novilladas englobadas bajo la denominación “Los orígenes de la bravura” durante el 1º Ciclo . Mal que bien, con algún que otro mosqueo, no exento de algunas tensiones y siendo generosos, el acuerdo se cumplió. Hace unos días la Diputación Provincial de Zaragoza, propietaria de la plaza, decidió que “Ruedos de Aragón S.L.”, empresa de la familia Zorita, y de la cual es administrador general el padre, Ignacio, sea la encargada de organizar las próximas temporadas en el coso zaragozano. Aunque es un cambio menor, es un importante cambio, pues si bien la persona que va a regir “La Misericordia” en las tres próximas temporadas es la misma que los ha regido durante las dos últimas, las condiciones en las que lo va ha hacer son mucho más favorables que las que tenía hasta el momento.

Es por eso que la oportunidad que se abre con este cambio puede llegar cargada de cosas positivas si se enfoca con visión de futuro y con la intención de quedarse, no tres, ni cinco años, sino muchos más. Deshacerse del lastre que suponía el pago anual de una considerable cantidad de dinero a los Hnos. Chopera puede hacer rentable la explotación de la plaza y, en esas condiciones, es posible ser atrevido y afinar un poco más los objetivos a medio y largo plazo. Consolidar “La Misericordia” como plaza de temporada y situar la Feria del Pilar entre las más serías y mejores de panorama taurino es una tarea que, a medio plazo, puede ser asequible. Las bases ya están puestas, hay que seguir por ese camino, pero es preciso corregir errores, trabajar con tiempo, no dejar cabos sin atar. Sería un error pensar que ya está todo hecho y que ahora, después de conseguido el objetivo de ser empresario de Zaragoza, es tiempo de recoger los frutos. Trabajar con la vista puesta en el futuro, con planes a largo plazo, que se supone es el sueño de todo empresario, requiere compromiso y trabajo diario, y duro, desde ya.

Es indudable que una de las cosas que hay que mejorar es la presentación de las corridas de la Feria del Pilar. Para consolidar ese ciclo no basta con que las denominadas “corridas toristas” vengan de ganaderías escogidas, en tipo y con el trapío requerido. Es preciso que las “corridas comerciales”, las que solicitan las figuras, sean de lo mejor de cada ganadería, cabezas de camada a ser posible, con la edad cumplida y la misma integridad que las otras. Sólo cuando se alcance ese nivel podremos decir que la Feria del Pilar de Zaragoza es un ciclo completo y de primer nivel, que no se divide en una parte seria con toros serios, para aficionados, y otra con ganado a modo para la mojiganga y el triunfalismo verbenero. Sólo cuando se ofrezca un cartel rematado en toros y toreros la feria aumentará su prestigio y podrá interesar a aficionados de otras latitudes que podrán desplazarse hasta nuestra ciudad a ver toros. No hay que olvidarse de la privilegiada situación geográfica de Zaragoza, tanto de las principales ciudades del noroeste de la península, como del sur de Francia, quizás, en la actualidad, la zona con más cantidad de aficionados interesados y dispuestos a viajar por la fiesta de los toros. Pelear porque, a pesar de las fechas, estén los mejores toreros, puede ser un trabajo duro y, por supuesto, conllevara mayores gastos; asegurarse de que las corridas estén bien presentadas y, cada una en su encaste, parejas, necesitara dinero, buen ojo y seguimiento; pero ese es el objetivo, si eso se consigue se habrá dado el paso más importante para consolidar la Feria Taurina del Pilar.

El segundo objetivo debería encaminarse hacia la consolidación del primer ciclo de la temporada. La "Corrida Concurso de Ganaderías" a pasado a formar parte del pliego y debe seguir por la senda marcada, convirtiendo “La Misericordia”, por un día, en el centro de las miradas de todos los aficionados del planeta taurino. El otro reto son las novilladas englobadas en el ciclo “Los orígenes de la bravura”. Es una idea buena, y más es estos tiempos de predominio del mono-encaste y de la cada vez más escasa programación de festejos menores. Hay que apostar por ello y buscar la forma de que se conviertan en cita obligada de los novilleros punteros de cada temporada. Alguna forma abrá de hacerlo, además de publicitarlas más, habría que dotarlas de algún tipo de premio, tanto en metálico, como con la programación de los triunfadores en las dos novilladas picadas que se incluyen en la feria pilarista. Además, no vendría mal a los aspirantes a doctorarse en el escalafón de matadores medirse con novillos serios y cuajados en una plaza de primera, y más si, además de cobrar, triunfar tiene premio. Hay cosas que se pueden hacer, o al menos intentarlo, una apuesta de futuro y por el futuro de la Plaza de “La Misericordia” seguro que conlleva sus riesgos, hay que invertir tiempo y dinero, pero ese es el trabajo de los empresarios, poner la imaginación y las iniciativas para sacar rendimiento a este negocio.

Otra empresa, otra oportunidad. Siempre la misma canción. Esperemos que esta vez los acontecimientos vayan por la senda que ya está marcada y no se den pasos en falso, ni se produzca una marcha atrás. Después de dos años de comunicación y diálogo está demostrado que es una buena fórmula y que puede dar sus frutos. Ojala dentro de unos meses, al hacer balance de la temporada, podamos celebrar algún pequeño avance, es lo que más me gustaría, pero de momento, y después de la primera declaración de intenciones tras la concesión de la plaza, no puedo estar de acuerdo con la propuesta de cambiar dos novilladas sin picadores, a las que obliga el pliego, por una corrida de toros y otra de rejones. Las novilladas son necesarias para el futuro de la fiesta y lo lógico sería que en vez de reducir su número se incrementaran. Además chirría proponer en la oferta “la creación definitiva de una Escuela Taurina de Zaragoza, incluida de pleno derecho en la Federación Nacional de Escuelas de Tauromaquia, en cuyo caso aportaremos a la misma la cantidad de 6.000 euros, además de otras acciones especificadas en la Memoria”, y en ese mismo documento plantear la desaparición de dos de las tres novilladas sin picadores exigidas. A pesar de este primer desacuerdo espero que, volviendo a lo que escribí en el primer párrafo, no se desvanezcan con las primeras decisiones las expectativas creadas.

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