“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

martes, 4 de noviembre de 2008

DEJACION DE FUNCIONES

Una par de noticias procedentes de Lima, Perú, hace que se activen mis resortes de reflexión, algo anquilosados tras la finalización de la temporada y un corto periodo vacacional. Varios aficionados, según documentación aportada por el Portal Taurino “Opinión y Toros”, y con anterioridad a la fecha del festejo, el 31 de octubre, enviaron diversos escritos al presidente de la corrida, que ya se celebró el pasado 2 de noviembre en la Plaza de Acho, solicitando que, a su cargo si fuera menester, se envíen a reconocimiento post-morten las astas de los toros que se lidien ese día. Otro aficionado, dando un paso más, denuncia al presidente de la corrida, ante el “Fiscal de Prevención del Delito”, por dejación de sus funciones en las labores de reconocimiento previas al festejo.

Tanto desde el citado portal taurino, como desde el Blog “Toro, Torero y Afición”, así como desde el “Blog del Manifiesto”, se puede acceder a dichos documentos. Pero más allá de la información, que por si misma ya es un arma, este movimiento por parte de distintos aficionados para defender sus derechos como consumidores de corridas de toros que, no debemos de olvidarlo, están sujetas, aquí y en Lima, a reglamentos que las regulan y que deben de hacer cumplir la autoridad designada para tal efecto, es preciso profundizar en la reflexión y denunciar que, ni aquí ni el Lima, se cumple con el reglamento y que los culpables directo de ello son, en primer lugar, los presidentes de las corridas, y en última instancia, los cargos públicos de los que dependen en los que recae la obligación de perseguir el fraude y velar por lo derechos de los consumidores que pagan una entrada para presenciar un espectáculo íntegro. Herramientas y leyes tienen para ello, si no lo hacen será posible pensar que esta dejación de funciones es, o por desinterés, o en provecho propio, y ambas cosas, en un estado de derecho, los debería incapacitar para desempeñar ese cargo.

Pero por desgracia las cosas no son así y parece ser que, ni aquí ni en Lima, la autoridad está por la labor de cumplir con su obligación y, ante esta dejación de funciones, es vergonzoso que deban de ser los propios aficionados los que se tengan que movilizar, ante instancias ajenas al mundo taurino, para defender sus derechos. ¿Por qué en otras disciplinas se exige el cumplimiento del reglamento estrictamente y en los toros no? ¿Cuál es la razón para que esta dejación de funciones se dé en un mundillo como el taurino, cerrado, opaco y dominado por el trapicheo y la picaresca? ¿A quién interesa, además de los profesionales del taurinismo, que todo siga igual? ¿No tienen los consumidores de festejos taurinos los mismos derechos que el resto de consumidores?

Aquí esta el principal cáncer de la Fiesta de los Toros. En esa dejación de funciones por parte de la autoridad, en esa falta de interés de los responsables públicos encargados de su control, mantenimiento y proyección hacia el futuro. De la misma forma que en otros ámbitos de la cultura se encomienda su gestión a cualificados personajes, en el de los toros parece quedar, dicho en lenguaje coloquial, para ‘el tonto de la clase’, y no debería de ser así, porque en el mundo de la política seguro que hay aficionados capacitados y dispuestos para ello… ¿Seguro?... Si de verdad quisieran los que pueden poco costaría poner en orden las cosas. Tan sólo con hacer que se cumpla estrictamente el reglamento se acabaría con la mayor parte de las tropelías. Hoy, con los medios de los que se dispone, se puede conseguir sanear el mundo del toro en poco tiempo, otra cosa es que eso atentaría contra todo el entramado de corrupción sobre el que se asienta el negocio de los taurinos actuales y pondría en la picota a la Fiesta misma, pero seguro que de ese trauma saldría reforzada la propia Fiesta. Hay que tener valor para dar ese paso, pero poder se puede… y quizás, a no mucho tardar, esa sea la única solución.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No hace falta que lo publiques, he cambiado el nombre del blog de Kalikatres a www.diogenestaurino.blogspot.com

Como salen cosas que te afectan te lo comunico directamente.

KALIKATRES