“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

martes, 18 de mayo de 2010

SALE UN TORO ENCASTADO Y DESCOMPONE EL CUADRO

- Hola don Pepe. 
- Hola don José.
- ¿Supongo que vería usted la novillada de ayer en Madrid? 
- Pues sí, claro que la vi.
- ¡No hay derecho! Es una vergüenza que les hagan esos a esos pobres chavales que van con toda la ilusión del mundo. Ponerlos ante semejante ganado. 
- Eran novillos, utreros que por su presencia no deberían asustar a nadie.
- Pedro sus intenciones no eran, precisamente, buenas… 
- Casta, don José, solamente casta, que es lo que deberían tener todas las reses de lidia que saltan a un ruedo. Lo que pasa es que ahora, los toreros, no están acostumbrados a eso… todos quieren el toro “chochón”.
- Y menos esos aspirantes que ni tan siquiera torean una o dos novilladas al año. 
- Pues que no vengan a Madrid, que lo hagan cuando estén rodados, que aprendan el oficio antes de anunciarse en plaza de tanta responsabilidad… Eso es lo auténticamente vergonzoso, pero no sólo en el escalafón de novilleros, también en el de los “figurones” de todo este montaje vacío de contenido con el que están suplantando la verdadera fiesta de los toros.
- No me venga con rollos y vayamos al grano, don Pepe, porque los novillos de ayer eran intoreables. 
- ¿Dónde he oído yo antes estos mismos argumentos?... Son los que repiten incansablemente -en prensa, radio y televisión- teóricos de tres al cuarto que viven de esto y tienen que decir lo que les dictan los que pagan. ¿Por qué no se pueden torear esos novillos? ¿Explíquemelo usted si puede…?
- Son toros a contraestilo que no se prestan al lucimiento, que no dejan ponerse bonitos a los toreros, que hay que estar más pendiente de quitarse de en medio que en inspirarse para interpretar el toreo de arte. 
- El arte del toreo, que es algo muy distinto de torear con arte, se fundamenta precisamente en eso, en el dominio del toro, en primer lugar, y una vez conseguido eso y si se tiene la inspiración necesaria, hacerlo con arte.
- Pero, don Pepe, los “saltillos” de Moreno Silva eran mucha tela para aprendices tan poco placeados… 
- Y para el escalafón entero de matadores, don José, y si no, vea usted las ganaderías que matan los que torean en todas las ferias, y si es preciso borrarse de alguna feria importante para no ver el toro -como Manzanares y Morante en Pamplona este año- pues se borra uno que no pasa nada. Cada "torerito" con su "torito", es el modelo que quieren imponer los que manda en la fiesta y el público a tragar y a pedir orejas, que es su obligación.
- No exagere usted. 
- No exagero nada. Es difícil establecer comparaciones porque los que tienen vitola de “figura” no ven un toro encastado en su vida si no es por equivocación. Recuerde usted lo que hablamos la última vez que nos vimos de como las pasó este año en su tierra, precisamente el día su veinte aniversario de alternativa, el que es considerado máxima “figura” del momento, su adorado Ponce… Por poco no lo mata… acuérdese que era un sobrero que salió en el lugar de una birria de toro escogido por él para tan magno acontecimiento. Y así, todos.
- Se aparta usted del tema, don Pepe, yo quiero hablarle de la novillada de ayer en “Las Ventas”… Es que esos bichos no se podían torear. 
- Me aparto de lo concreto de ayer conscientemente. Lo de ayer es un festejo que van a desprestigiar sin piedad todos los que cobran por hablar de esto, de este simulacro de fiesta que pretenden imponer y que no tiene nada que ver con la auténtica. Eso, lo de ayer, es la fiesta de verdad, con todo lo malo y todo lo bueno que acarrea. Toros, o novillos, con movilidad, poder y sangre encastada que imponen la emoción en cuanto saltan al ruedo. Eso es a lo que no están acostumbrados, ni preparados, el escalafón entero de toreros, y de ahí vienen todos los problemas y esta lucha descarada por liquidar los encastes que molestan. ¡Que se prepare don Joaquín Moreno Silva por haber cumplido con su obligación de presentar una novilla encastada en la Feria de “San Isidro”! Lo que está en juego es eso, el modelo de fiesta, y el modelo se diferencia en el tipo de toro. La “torería” andante lo tiene muy claro, quieren el toro bobo, colaborador, parado, que se deje, que sirva… dicen.
- Pero es que los tiempos cambian y el público… 
- Ese es otro de los problemas… el público, don José. Mientras siga acudiendo a las plazas hay negocio y pueden seguir viviendo del cuento los que mangonean el mundo del toro. Pero surge una profunda contradicción en su discurso al vender algo que es muy distinto de lo que anuncian. Según se ha podido ver en los festejos importantes de lo que llevamos de año, el tedio producido por la borreguez de los toros recomendados por los propios toreros ha sido la nota predominante de la mayoría de ellos. Eso, al público que va en son festivo de forma ocasional a disfrutar, en vez de aficionarle, le aburre y puede hacerle desertar la próxima vez que tenga ocasión de ir a los toros. Y eso es lo peor que puede ocurrirle a la fiesta, que se vacíen los tendidos, y los alicientes para frenar esta cuesta abajo, según venimos comprobando, son bien pocos. Estos días, en plena Feria de “San Isidro”, se ve mucho más cemento en la plaza que en años anteriores, y ese es un mal síntoma. En esa cuerda floja se debate la fiesta en estos momentos, en mantener embaucado a ese público ferial que todavía hace que esto sea un negocio. Aunque puede ser que esta sea la única solución para que esto se arregle o se muera del todo, porque…
- … Usted, tan optimista como siempre, don Pepe… 
- … Es la pura verdad, don José, y los “profesionales” del toro lo tienen muy claro. Es preciso enterrar todo lo que tenga que ver con el toro, o el novillo, encastado porque crea problemas a los toreros y descompone la faena que trae preparada de antemano. Para poner en práctica el toreo moderno se necesita el toro moderno, el que solemos ver en todos los festejos de “figuras”. Pero es que… ni aún así. Los propios toros que eligen en el campo sus veedores, si pasan el reconocimiento veterinario, les crean problemas a los “artistas” y son incapaces de resolverlos. Así vemos el desorden total en todos los tercios de la lidia, la incapacidad para salir del guión de los dos pases, la descomposición de la figura, el salir corriendo, el arrimón ante un marmolillo … nada de nada… aburrimiento y desolación.
- Pero la novillada de ayer, don Pepe…
- … Es un reflejo, don José, de cómo esta el patio: sale un toro, o novillo, encastado y descompone el cuadro.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Perdóneme, casta dice usted?... dónde, q no la ví. Yo sabía que en Madrid uno iba a ver toros o en este caso novillos de lidia, lo que salió en esa novillada, ni es de lidia ni lo parecían... Y lo peor de todo es que los novilleros, a quienes tampoco perdono, se forman para torear animales de lidia. No creo que pueda llamarse encastado un novilla que pega arreones y estar delante de él es más seguro y más cómodo sin muleta que con la misma y lo peor es que el ganadero dice "me han gustado 1ro, 2do, 3r0 y 6to."... increíble... por eso esa ganadería está como está. No engañen a la gente señores periodistas!!!! lo de Moreno es tan malo como lo que ha salido antes y hasrta peor. Como se les puede llamar "encastado" a cualquier novillo de la moruchada infumable más grande que se ha hechado en Las Ventas en los últimos 20 años!!!... Ganadería apuntillable y el ganadero feliz... así nos va.

Juan fernando