“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

viernes, 15 de abril de 2011

LOS "PROFESIONALES DEL TORO" SE MOSQUEAN CON LA OPINIÓN LIBRE DE LOS AFICIONADOS EN INTERNET

Desde hace un tiempo, los distintos sectores que componen los colectivos de “profesionales del toro” se vienen manifestando en contra de la opinión que los aficionados sostienen en los distintos espacios que mantienen en Internet. No pueden soportar que su estrategia de triunfalismo sin cuento, que es la que desarrollan los distintos “profesionales de la información taurina” en sus respectivos medios, se vea entorpecida por la información de los aficionados que suele ser bastante distinta de la suya. Argumentando la escasa credibilidad de aficionados que nada tienen que ver con la profesión periodística, tratan de menospreciar y vilipendiar esas voces divergentes que no coinciden con lo que ellos postulan.

Pero, en mi opinión, el problema no es ese. Su origen es bien distinto y, gran parte de la culpa es, precisamente, de los “informadores taurinos profesionales” que, más que información, hacen -lisa y llanamente- propaganda. El descrédito, por dejar de lado la esencia misma de su profesión, que debería ser la información libre y veraz, se lo han ganado ellos mismos a pulso y cada vez son más los aficionados que desconfían de esa información sesgada e interesada que, a diario, ofrecen en sus respectivos medios y buscan la de otros aficionados que se expresan libremente en Internet o, directamente, se convierten, dadas las facilidades que ofrecen los nuevos medios de comunicación, en escritores y así manifiestan y comparten sus opiniones con otros aficionados en la Red.

Este fenómeno empezó hace unos años y solo eran unos pocos -y con escasa repercusión- los que los utilizaban, pero en la actualidad son muchos más los aficionados que tienen espacios en las diversas plataformas que existen en Internet. La proliferación de estos espacios es una traba para los planes de los "profesionales del toro" de imponer un “pensamiento único” con el triunfalismo por bandera. Pero el "triunfalismo" que publicitan está tan vacío, es tan artificial y tan hueco -viendo lo que acontece todos los días en las distintas plazas, sobre todo cuando las denominadas “figuras” hacen el paseíllo- que es demasiado evidente la mentira que tratan de divulgar. Los “medios de comunicación” son empresas y suelen mantenerse con la propaganda, pero no es ético hacerlo con la publicidad de los que se ocupan sus críticas. Aunque en el "mundo del toro" haya ocurrido con demasiada frecuencia a lo largo de su  historia -el “sobre” es un clásico del periodismo taurino aunque ahora se manifieste de otra forma- y en los periódicos existían dos personas que se encargaban de las crónicas taurinas, el que las escribía, y el que se ocupaba de recaudar lo suficiente para pagar la página del periódico utilizada para las reseñas taurinas, al hacerlo de forma tan descarada se les ve el plumero. Pero ahora, a diferencia de hace unos cuantos años en donde la información era un monopolio, existen otras plataformas de información y opinión que, de momento, no pueden controlar los “profesionales del toro” ni los “profesionales de la información taurina”.

En distintas épocas de la historia del toreo, cuando la degeneración amenazaba seriamente a la propia Fiesta, fueron determinados periodistas (aunque aquí no quiero entrar en detalles pues la historia del periodismo taurino necesitaría un estudio aparte) los que han salido en su defensa y han contribuido a su regeneración. Ahora muy pocas son las voces que se alzan contra el “triunfalismo” imperante -aunque algunas todavía quedan- y son los aficionados desde sus tribunas de opinión en Internet los que están realizando esa labor. Es como la bíblica batalla de David contra Goliat, porque no se pueden comparar los medios que unos y otros poseen, pero significa un estorbo para los planes de los “taurinos profesionales” de convertir la Fiesta de los Toros en una pantomima carente de sentido. No nos podemos poner la venda en los ojos, ni los “profesionales”, ni los aficionados, la Fiesta, por más “triunfalismo” que se pregone, esta en uno de sus momentos más críticos, hecho que se refleja en el escaso interés que despierta en la sociedad y la raquítica afluencia de público a las plazas, porque el valor más seguro que la ha mantenido tantos años en candelero, que no es otro que la emoción, ha sido sustituidos por el de la “comodidad”, que es su mayor enemigo.

Si los “profesionales de la información taurina”, en vez de tapar esta realidad con montones desmesurados de “triunfalismo” vacío y propaganda, se dedicaran a escribir con objetividad de la Fiesta de los Toros y reclamar y exigir la autenticidad de la misma, la situación puede que fuera bastante distinta de la actual y los aficionados, en vez de expresar nuestra opinión crítica en nuestros espacios de Internet, seguramente nos dedicaríamos a otra cosa, por ejemplo, a escribir de la grandeza, de la emoción, de lo que nos conmueve de esta Fiesta que llevamos en la sangre, que sentimos amenazada y que no queremos que desaparezca.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con lo escrito, mas al toro-toro, menos engañar por plazas de pueblo y menos pamplinas de cultura y otras historietas, ¡toreros!.