“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

martes, 16 de febrero de 2010

COMPETENCIA Y VERDAD

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- ¡Qué sorpresa! ¿Cuánto tiempo hace que no nos veíamos?
- Pues bastante… al menos desde el año pasado…
- Tiene usted razón, por lo menos desde la Feria de Pilar.
- Pues ya han pasado días… ¿eh?... Y hablando de la feria… ¡vaya petardo!
- Pues tampoco es para ponerse tan negativo… Se vieron cosas, detalles… ya sabe usted, don Pepe, el toreo y los toros de ahora.
- Pero eso es muy poco para una feria que tendría que ser de las cuatro o cinco más rematadas de España, don José… demasiado poco.
- La gente se divirtió, que es lo importante ahora, y los días señalados hubo llenazo. Ahora hay otras diversiones y el publico se dispersa más. El que va a las plazas de toros va con la idea de distraerse y pasar el rato.
- No puede usted justificarme el desastre que soportamos durante toda la feria con esos argumentos tan estúpidos. A los espectadores que acuden a los toros, sea el día que sea del ferial, tengan más o menos conocimiento de la fiesta, o vayan con más o menos ganas de divertirse, hay que ofrecerles el espectáculo íntegro y la autoridad debe mantenerse en su sitio, manteniendo un pulso al populismo para defender la categoría de la plaza.
- ¡Pues no viene usted fuerte este año, don Pepe! Menudo mitin me ha soltado, como si no supiera yo de lo que estamos hablando. Un poco de tranquilidad y no tergiverses mis palabras.
- ¡Como que no tergiverse!... Usted, como aficionado que es, nunca puede decir eso ni justificar el fraude…
- No confunda las cosas porque yo nunca pronuncié esa palabra y le tengo que reconocer que la Feria del pasado año no fue brillante, como las de tantos otros años, pero algunas cosas quedaron para el recuerdo, como esa faena del hijo del fino torero alicantino ya retirado que, sin duda, fue una de las mejores de la temporada.
- Menos lobos, don José… que no fue para tanto… además mató mal y el propio torero lo reconoció
- Los que realmente fracasaron fueron esos hierros duros con los que se le llena la boca, eso si que fue un petardo.
- ¡Y gordo, don José! Venir con un pedigrí y pisotearlo de esa manera… Eso ya fue, como dicen en mi pueblo, la rematadera.
- Que le vamos ha hacer, don Pepe, otro año será… esperemos que sea este.
- Ojala, aunque por las trazas y las prisas que se están dando…
- Pues se oyen rumores, en cuanto al primer ciclo, que igual no le desagradan a usted…
- A mi déjeme de rumores, que no me creo nada ni quiero crearme falsas expectativas, pronto o tarde harán públicos los carteles y entonces ya hablaremos…
- Pues cambiemos de tema porque además le quiero trasladar una pregunta para sondear su opinión sobre un asunto que considero de interés.
- Usted dirá, don José.
- Pues… partiendo de que el momento por el que atraviesa la fiesta en la actualidad no es el mejor de los últimos años, creo que sería un gesto importante que los máximos figuras del escalafón tomaran cartas en el asunto y se comprometieran con su presente y con su futuro. Es preciso crear afición en los espectadores ocasionales de las ferias y los que en el futuro puedan sentirse atraídos por esta fiesta y para ello que mejor que organizar varias corridas en las que…
- … Toreen mano a mano Tomás y Ponce.
- En efecto, esa era la cuestión que le quería plantear, pero ¿cómo lo…?
- Se le venia venir, don José.. que ya son muchos años y lo voy conociendo a usted.
- Yo pienso, don Pepe, que sería muy bueno para la fiesta si dejaran a un lado sus propias estrategias taurino-económicas y arrimasen el hombro para darle un empujón hacia el futuro. El compromiso de su posición en el escalafón y las preferencias de los públicos, a los que se deben, se lo demanda.
- Sin tanto rollo, don José, que siempre se han enfrentado, cuando han coincidido en la época, los figuras de la tauromaquia en el ruedo y la fiesta es, precisamente en esos momentos de competencia, cuando mejor salud ha tenido. Si no lo hacen es porque tienen más de negociantes que de toreros.
- Yo no quiero llegar tan lejos como usted, don Pepe. Como toreros los respeto y admiro a los dos, porque ambos han dejado su impronta en el ruedo y han firmado faenas inolvidables. Pero como dos de los más importantes diestros que son, si no los que más en estos momentos, y puesto que se deben a su profesión y al público que los mantiene, deberían llevar aparejado el compromiso de poner lo mejor de sí mismos para favorecer y engrandecer este espectáculo del que viven.
- Le entiendo y estoy con usted, don José. Debería de ser así pero, por lo que parece en base a lo que dice uno y otro, no creo que llegue a serlo, priman más sus propias estrategias particulares que la fiesta en sí… y están en el derecho de hacerlo… pero con la profesión que les ha dado todo lo que tienen y lo que son deberían tener un mayor compromiso, algo mas de torería.
- Bien dicho, don Pepe.
- Pero también le digo que, más importante aún que el mano a mano por el que usted me preguntaba, es conseguir que las corridas de toros, sean en la plaza que sean, se den como deben de darse, con toros en plenitud de facultades, toreros dispuestos a torearlos y la autoridad vigilante del cumplimiento del reglamento. Es el mayor gancho de la fiesta de los toros, la emoción que se genera cuando eso ocurre en el ruedo, y si además se produce algún pasaje artístico pues miel sobre hojuelas… La única manera de que se aficionen de verdad los que van ocasionalmente a los toros en los periodos feriales de sus localidades es que tuvieran la posibilidad de contemplar la fiesta, con su grandezas y sus miserias, en toda su dimensión siempre que acudieran a una corrida. Para eso se necesitaría el compromiso de todos los sectores: toreros, empresarios, ganaderos, medios de comuni…
- ¡Usted sueña…! Eso es imposible. Yo me conformo con ver…
- …¡Muerte al conformismo, don José!... Debemos exigir que…
- … Hoy, mire por donde, voy a ser yo el que le proponga tomar un vinito.
- Pues por mi parte no va ha quedar.
- Ok, don Pepe…
- ¡Toma que palabreja!
- ¿Por donde ha estado usted para no verlo en tanto tiempo?
- ¿Y usted?
- Pregunte yo primero.
- ¡Venga ya…!