“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

miércoles, 25 de febrero de 2009

LA DIFERENCIA ESTA EN EL PÚBLICO

Es la razón primordial, la más determinante del asunto que me trae esta reflexión. La diferencia está en el público. Si nos atendemos a la máxima taurina de que "el público es soberano", y no olvidando el refranero popular que viene a decir que "tenemos lo que nos merecemos", es lógico deducir que esa es la razón -el público- de la gran diferencia que existe entre la forma de realizar, y vivir, la suerte de varas en algunas plazas francesas, con respecto a cómo se realiza, y se vive, en la inmensa mayoría de los cosos españoles en los que se ha convertido, suerte tan bella y emocionante, en una burda pantomima.

En algunas plazas, muy pocas, y la mayoría de ellas en territorio francés, aún se intenta realizar la suerte de varas según mandan los cánones, convirtiéndose ese tercio, tan determinante en el desarrollo de la lidia, en un espectáculo que se entiende, se valora y, lo que es más importante, es exigido y esperado por el público que asiste al festejo sabiendo a lo que va. Ello obliga a los “profesionales” que se encargan de la lidia, picadores y banderilleros, a tratar de hacer las cosas bien, y a veces lo consiguen. Y la conjunción de unas cosas y otras hacen que se vivan unos tercios de varas vibrantes en los que participa activamente el público emitiendo su juicio.

Por el contrario, en la mayoría de las plazas españolas esta suerte es un puro trámite; o los toros ya salen inválidos de los chiqueros y, entonces, es innecesaria; o se utiliza para machacar a los que muestran algún poder. Por supuesto, los “profesionales” que se ocupan de este trámite, a veces, los mismos que lo hacen bien en Francia, realizan la suerte de cualquier manera y sin prestar la atención debida a las reglas que la deben regir. Todo ello, y esa es la razón fundamental, porque el público español “pasa”, consiente, es más, no le interesa la suerte de varas, ni la valora, ni la exige... muchas veces, hasta el propio picador se convierte en objeto de escarnio y mofa.

El público que acude a los festejos es el factor determinante para que se pueda dar esa diferencia tan enorme en un mismo espectáculo. La vulgaridad con se realizada en la mayoría de las plazas españolas contrasta fuertemente con el respeto a la ortodoxia y el cumplimiento de las reglas en algunas plazas francesas. En la mayoría de las plazas españolas hay que soportar la denigración de una suerte tan bella y determinante para la lidia, mientras que en unas pocas plazas del país vecino disfrutan de la grandeza y la pureza de este tercio.

La diferencia está en el público. El público español, que suele acordarse de los toros durante las fiestas patronales de su localidad, llena los tendidos con la única pretensión de divertirse, de pasar una tarde de las fiestas y, a ser posible, que se corten muchas orejas, y que pueda “uno” pavonearse ante los amigos, conocidos y compañeros de trabajo de haber presenciado la mejor corrida de la historia. El público español “pasa” de la suerte de varas, es un estorbo; como “pasa” de la lidia, porque no lo entiende. No va a los toros a pensar, va a divertirse y, en una época tan precipitada como la que nos ha tocado vivir, sobra lo accesorio y sólo interesa la “faena” y las “orejas”.

En cambio, en algunas plazas francesas, como muestran las imagenes del vídeo que enlazo al final de esta entrada -y que es lo que ha motivado esta reflexión-, la suerte de varas en un auténtico espectáculo, el público la vive con pasión y, lo que es más importante, participa, valora, juzga, tanto la bravura de la res, como la forma de ejecutar la suerte. Los mismos "profesionales” que en España nos ofrecen un espectáculo denigrante en este tercio, porque, seguramente, así se lo demandara su "jefe de cuadrilla", tratan de hacer las cosa bien y, a veces, lo consiguen en algunas plazas del pais vecino.

Ahí esta la diferencia, en el nivel de exigencia del público, en la actitud con la que se acude al festejo, en los objetivos que se persiguen en un día de toros. Mientras unos acuden a participar de una fiesta en la que son "juez y parte", otros van a pasar el rato, a divertirse y dejarse ver.


Nota: El vídeo presenta la suerte de varas de la novillada de "Raso del Portillo", lidiada en Parentís en Born durante su feria de agosto de 2008. Está alojado, en DailyMotion, por jpc33000. En dicha página hay una buena colección de vídeos de festejos taurinos celebrados por el sud-oeste francés.

miércoles, 18 de febrero de 2009

LA CRISIS

- Hola, don Pepe.
- Hola, don José.
- Es usted muy caro de ver, ya ni me acuerdo de la última vez, creo que no nos vemos desde nuestro “vermut torero” de fin de año.
- Pues si señor, tiene usted razón ¿Y qué tal cuando llegó a casa? Porque iba un poco más contento de los normal… iba un poquito “pa’ya”…
- No vea como se puso mi hija: que si ya no tenía edad, que si la tensión y el colesterol, que vaya ejemplo para los nietos, que si los vecinos…
- Ni caso, don José, ni caso… Yo ni le cuento lo que me dicen, pero por un oído me entra y por el otro me sale, y además, ¡que coño!, un día es un día y un día al año no hace daño.
- Bien dicho, don Pepe ¿Y cómo llevamos el invierno?
- Tirando.
- Parco esta usted.
- ¿Cómo?
- Parco: escueto, conciso, breve, sucinto, seco... Dicho de forma coloquial: poco hablador.
- Pues eso.
- Yo ando un poco preocupado con esto de la crisis… Y sobre cómo puede afectarle a la fiesta. Lo noto en los carteles que se han presentado para “las Fallas”, la primera feria de postín de la temporada, que solía presentar carteles rematados con las principales figuras y este año…
- ¿Y qué figura no se apunta a una feria con toritos como los que se acostumbran a presentar en Valencia?
- ¡Qué no voy por ahí, don Pepe! Le hablo en serio. Le quiero exponer mi tesis sobre la crisis y la fiesta de los toros.
- Punto en boca… le escucho.
- Por la falta de unas cuantas de las principales figuras del momento, se aprecia un abaratamiento en los carteles lo que, teniendo en cuenta la situación de crisis en la que está sumido el país, apunta hacia un ahorro por parte de los empresarios para abaratar los costes de las corridas. Esta práctica, supongo, se irá aplicando en todas las ferias. Hasta aquí lógico… pura lógica empresarial. Pero lo que se escapa a la lógica es que ese abaratamiento de los costes no repercuta sobre el precio de las localidades que tenemos que pagar abonados y espectadores en general, por lo tanto esa cincunstancia...
- Al grano, don José, que con tantas palabrejas me pierdo. Estamos en que, a los empresarios, les cuesta menos y a nosotros, los paganos, nos cuesta más… Pura lógica empresarial.
- A partir de esa situación, y teniendo en cuenta que la crisis repercute de forma más directa sobre los trabajadores, que somos los consumidores, y a su vez, y por eso mismo, disponemos de menor liquidez, lo más probable es que muchos de los que van a los toros durante la feria se retraigan y ese hecho se deje notar; primeramente en las taquillas, con lo cual, las cuentas del empresario habrán sido peores que las imaginadas, y en los tendidos, que será la peor consecuencia, se irán quedado despoblados, y ese, que deje de ir la gente a los toros, es el mayor problema al que se enfrenta la fiesta, porque conduce a su desaparición. Sin gente que pague por ver las corridas de toros se desploma entero el edificio de la tauromaquia.
- ¡Bien “hablao”, don José! Ha estado usted “sembrao”. Al margen de la palabrería tan brillante que ha “desparramao” para explicarme su brillante tesis, el conceptolo he "pillao". Además, yo creo que los empresarios se equivocan al actuar así. En tiempos de crisis lo que se debería hacer es montar los mejores carteles posibles para que, ni los aficionados, ni los espectadores, se quieran perder el festejo. Justo lo contrario de lo que hacen.
- ¡Si señor! Aunque sólo sea por una vez, don Pepe, estoy de acuerdo con usted. Lo que pretenden es, además de insolidario, un abuso y demuestra el poco amor que tienen por esta fiesta, y las pocas miras de futuro.
- Mire, don José, al final de la cuenta los que más perderán serán ellos, porque a nosotros, los aficionados, nos pueden matar una afición, pero ellos, todos los que viven -mejor o peor- de este negocio, irán al paro. Unos cuantos, los más pudientes, podrán sobrevivir y dedicarse a otras cosas, pero los trabajadores, la inmensa mayoría de los que pululan por este planeta de los toros, se quedaran sin trabajo.
- ¡Pero eso, don Pepe, no se puede consentir! Porque eso es acabar con una manifestación cultural que, desde el comienzo de nuestra historia, se encuentra arraigada entre nosotros y forma parte de nuestra idiosincrasia como pueblo, eso sería un crimen y no…
- ¡Sea positivo, don José! Mirémoslo desde una perspectiva positiva. Si gran parte de la culpa de la decadencia a la que esta abocada la fiesta, desde hace muchos años, es porque los profesionales han ido desvirtuándola, -“humanizándola”, dicen- poco a poco, hasta la pantomima chirigotesca que nos venden ahora y, encima, pretenden cobrarnos más cuando ganamos menos, es que la cosa no tiene solución. Estamos en las peores manos que podemos estar. Lo mejor es que este sucedáneo se acabe de una vez y…
- ¿Y a eso le llama usted ser positivo?
- Es la única esperanza que nos queda, que este montaje desvirtuado de ahora se vaya al carajo, y con él todos los que lo están matando poco a poco, y a partir de las cenizas, y contando con la afición intrínseca de los españoles a las fiestas de toros, renazca con la fuerza de la verdad y la integridad del toro por bandera. De la destrucción puede venir la regeneración.
- ¡Eso es una quimera! ¡Es usted un nihilista!… A veces pienso que usted delira, don Pepe…
- Que esto no tiene solución, don José, que esto no tiene ninguna solución mientras estemos en manos de unos…
- No se precipite con sus palabras, ni saque conclusiones anticipadas. Ya veremos como va discurriendo la temporada y la respuesta del público…
- ¡Y de la birria de toros anunciados... qué me dice usted!
- ¿De los toros…?
- ¡Sí, de los toros!
- ¿Qué toros…?
- ¡¿Cómo que: "qué toros"?!...

martes, 10 de febrero de 2009

¿QUÉ SERÁ DE LA FIESTA DE LOS TOROS?

Para los aficionados el invierno es una época propicia para la lectura de libros de toros. Por eso, y después de pasados muchos años desde que lo hice por primera vez, acabo de terminar la lectura de “Paseíllo por el Planeta de los Toros”, la obra de don Antonio Díaz-Cañabate, publicada en la colección “Biblioteca básica Salvat de libros RTV”, en el año 1970. Además de recomendar su lectura a los aficionados que no lo hayan hecho todavía, y a los que lo tengan olvidado, como era mi caso, que lo relean, quiero trasladar a este espacio los últimos párrafos que, a modo de conclusión, cierran el libro y que, después de casi 40 años transcurrido desde su aparición, resultan proféticos, porque ya entonces ponían el dedo en la llaga de la “revolución” que se estaba produciendo, que suponian un profundo cambio en la Fiesta de los Toros y, acertadamente, anunciaba los síntomas de los problemas a los que ahora se enfrenta, con mucha más crudeza, esta fiesta descafeinada que nos ha tocado vivir.

“¿Qué será de la fiesta de los toros? Su cambio de rumbo, su honda revolución, que ha barrido las que fueron durante largos años sus especiales características, ¿le permitirán mantenerse con la misma pujanza y beneplácito que hasta ahora? El poder de adivinanza no ha sido dispensado a los humanos. Las multitudes sostenedoras de los espectáculos son muy voltarias. Por el momento, la revolución taurina ha triunfado. Los modos revolucionarios no sólo se han impuesto, sino que se exigen, con escasa tolerancia para con los derrotados que todavía perduran por la fuerza de su antiguo y persistente arraigo. Este ímpetu rebelde y perturbador ha ganado una victoria muy apreciable sobre un elemento de grande importancia: los aficionados, que desde el principio del desarrollo de la fiesta como festejo popular encauzaron el arte de torear por los caminos de la emoción que se desprendía de la peligrosidad del toro. La meta alborotadora de la conmoción padecida se ha encarrilado a la disminución, hasta donde ello sea posible, de esa peligrosidad, a prescindir de la emoción, sustituyéndola por la quisicosa de un juego baladí apoyado en un falso preciosismo recubierto de la carátula engañosa de un remoto riesgo, no mayor que el de cualquier actividad vital, el falaz tremendismo fingidor de hazañas con un animal aborregado.

¿Se podrá mantener esa falacia? El vencimiento de esa afición por lo emocional, ¿es definitivo? ¿El fraude aniquilara a la verdad? ¿Lo frívolo se impondrá a lo serio? La lucha entre estos dos extremos no ha terminado. Un reducido sector de combatientes aún persiste en el apego a lo que estiman la esencia del toreo, el dominio artístico y emotivo de una fiera. Por el momento, este enteco grupo cuenta con un auxilio que, de no sufrir merma su inclinación, puede ser de mucha monta: la autoridad, que cumple con su deber de contener y terminar con las aspiraciones fraudulentas.

Arma muy utilizada por los revolucionarios es la humanización de la fiesta. Otra asimismo muy esgrimida es la del deseo del público de divertirse por las buenas, sin complicaciones derivadas de las dificultades opuestas por el toro fiero con trapío y con edad, que obligan al torero a prescindir de la brillantez, atento sólo al empleo de la técnica dominadora de la dificultades del toro, técnica no lucida, pero si enjundiosa y emocionadora. Se dice, se proclama, se asegura que el público apetece el toro ya dominado antes de salir por el chiquero, por la previa reducción de su nativa fiereza por procedimientos, unos, naturales -la selección- y, otros artificiales -el corte de las puntas de los pitones y la lidia del utrero más o menos adelantado y engordado por una alimentación especial-.

No se puede negar la existencia de ambas corrientes de opinión, fomentadas por una propaganda caudalosa que invalida las razones de una minoría de oponentes. Durantes estos últimos años la masa, ayuna de conocimientos, propagadora de una fiesta frívola basada en el torito sin fiereza y en el torerito sin enjundia y sin arte, pródigo de embelecos al margen del toreo, posibles con el borrego, amanerados por el amaneramiento de un animal privado de su genio, uniformado en la docilidad, ha hecho mangas y capirotes de la fiesta. Los toreros, los ganaderos y las empresas han complacido sus mínimas demandas. Todo es por el instante júbilo y alborozo en las plazas. Los millones de pesetas se reparten a voleo como recompensa a inauditas camelancias chirigoteras.

La cuchufleta es muy inestimable, máxime cuando la chanza incide en la misma gracia. Los graciosos del toreo no se significan por una valiosa inventiva y fantasía. Repiten como tontos del circo los mismos trucos. Y esto es peligroso. Los toreros van muy a gusto en el machito de la comodidad y creen que han descubierto la alquimia de la transmutación del plomo en oro, pero a tanto no llega la propaganda. El plomo de la monotonía gravita sobre la fiesta. Poco a poco deja sentir su peso. Es fatal que poco a poco llegue al aplastamiento.

Confiemos que esta catástrofe no acaezca. Esperemos que la fiesta no se desentienda de su instinto de conservación. Indicios hay de ello en las disposiciones de la autoridad plasmada en la cuestión referente a la edad de los toros, para exigir con garantías los cuatro años cumplidos el cansancio del público, manifestado en un todavía incipiente retraimiento de acudir a las corridas… Nos queda la esperanza de una reacción que vuelva a su ser la lidia de los toros. Y, si esto acontece, el planeta de los toros recobrará buena parte de sus perdidas esencias, que este paseíllo ha pretendido reflejar con la ligereza de una andadura amena, espejo de su pintoresquismo”.

Una vez concluida la lectura del texto de don Antonio Díaz-Cañabate es preciso anotar un par de detalles que, vistos desde el presente, deben tenerse en cuenta y agravan todavía más la situación:

1) El dique de contención que pudiera significar el auxilio de la “autoridad” -que un año antes de la aparición del libro, en 1969, había dictaminado que se marcaran los toros en la paletilla con el número que reflejara el año de su nacimiento, para así evitar el fraude de la lidia de utreros engordados por toros, y eso alimentaba la esperanza del autor- para mantener la integridad y pureza de los festejos está prácticamente destruido.

2) El reducido número de “combatientes” que quedaban en aquel tiempo, hace 39 años, se ha reducido todavía más y se ha visto incrementada “la masa ayuna de conocimientos” que sin complejos por su ignorancia, y apoyados por unos medios de comunicación con claros intereses en el negocio taurino que han sustituido el saber y conocimiento de los grandes cronistas de antaño por la propaganda, han perdido todo el respeto a los aficionados que todavía acudimos a las plazas de toros.

Aunque cada día sea más negro el panorama y más difícil salir de este empantanamiento en el que se encuentra metida la Fiesta de Los Toros, no quiero acabar esta entrada anunciando negros presagios. Como la esperanza es gratis y, dicen, lo último que se pierde, quiero hacerlo de forma positiva, recogiendo una de las últimas frases de las escritas por “El Caña”, como se le conocía en el Planeta de los Toros a don Antonio: “Nos queda la esperanza de una reacción que vuelva a su ser la lidia de los toros”.

viernes, 6 de febrero de 2009

EL DIA QUE VILLALTA LE BRINDO UN TORO A FLETA

El invierno empieza a desperezarse y, a diferencia de otros años, todo esta más quieto que de costumbre por estas fechas en mis dependencias. Se comenta, entre los que vienen a practicar que, por no se que líos en los despachos, aún no se conoce el empresario que regirá mis destinos en las próximas temporadas. A estas alturas, cuando ya tendrían que estar los carteles en la calle y los aficionados haciendo cábalas y fabricando sueños, es un auténtico despropósito. Luego vendrán las prisas y las improvisaciones y ya se sabe, lo que mal empieza mal acaba. Pero doctores tiene la iglesia y espero que todo se solucione a la mayor brevedad y la temporada discurra por los cauces habituales y en las fechas previstas.

Ante este embrollo, y deseando que todo acabe pronto y bien, yo a lo mío. Durante este letargo invernal he tenido tiempo para recordar algunos de los días más apoteósicos de mi historia y, de forma especial, recuerdo uno que fue de los más grandes que se han podido vivir en mis dependencias, y porque además los protagonistas fueron dos paisanos. Estoy hablando de un acontecimiento que se produjo en el siglo pasado, hace ya muchos años, durante la Feria del Pilar de 1925. Fueron fechas gloriosas pues todos los días se colmo la plaza de espectadores, pero fue en la última corrida, la celebrada el 18 de octubre, en donde se lidiaron toros de Francisco Villar, en la que se desbordó el entusiasmo de los espectadores y acontecieron los sucesos que voy a referir.

Era la última corrida de la feria y ese día coincidieron en la plaza dos aragoneses que estaban en el punto culminante de su carrera: Nicanor Villalta y Miguel Fleta. El matador de Cretas, que estaba siendo el triunfador indiscutible del ciclo pilarista, pues en las tres corridas en las que intervino cosechó nueve orejas, cuatro rabos y una pata, le brindó su último toro al gran tenor con estas palabras que recuerdo tan claramente como si las estuviera escuchando ahora: “Le brindo la faena y muerte de este toro, y también le diré que quisiera ser tenor con su voz para exponer menos la vida”. Al terminar la faena, culminada con un estoconazo hasta los gavilanes, el gran tenor bajo al ruedo desde la barrera que ocupaba y se abrazo largamente con su paisano al que le susurro algunas palabras al oído en medio de una estruendosa salva de aplausos. Según me confesó Nicanor con posterioridad, lo que le dijo fue: “Este espectáculo es tan grandioso que no se parece a nada”.

Pero mejor que yo, que embargada por la emoción -porque las piedras también se emocionan ante monumentos como los esculpidos por Villalta en sus dos toros esa tarde- no sabría describir la grandeza de lo vivido, quiero ceder la palabra a un gran crítico, gran amigo por los años que ejerció su profesión desde mis tendidos, “Don Indalecio”, que era el seudónimo que utilizaba el Marqués de la Cadena para firmar sus crónicas de las corridas que tenían lugar en mis dependencias y que, antes de mandarla a la imprenta, tuvo la gentileza de leerme.

“Fue la segunda pata que consiguió. La primera le fue otorgada en Mérida el año 24. Ninguna de las crónicas hablan de las criadillas y la pata que el público me dio de propina ¿Cuándo y adonde me las dieron? Un triunfo clamoroso el de Villalta. Moralmente, Cretas, desde ayer, es más grande que París. Sensación de figura grande, siempre en su sitio, dominando todas las suertes del toreo. Ni un momento de duda, ni vacilación, verónicas ceñidas hasta lo imposible, quites variados, torerísimos hasta sin bautizar todavía. ¿Llamaremos el quite de las Nicanoras a ese que pasó el capote barriendo los lomos? Quites nuevos y antiguos. ¡Ahí queda!, para satisfacción de los clásicos, uno que hizo con larga cordobesa. Al primero lo tomó entablerado y con la derecha, pero lo hizo tan cerca y tan parado que el toro en cada pase parecía salirle de la barriga (entusiasmo y música); perfilado el toro se volvó sobre el morrillo Nicanor, y cuando aún salía limpio por el rabo, ya caía el toro muerto. La ovación fue imponente y justa la concesión de las dos orejas y el rabo. En el séptimo, lo inenarrable para visto y no para contarlo. Brindó a Fleta y solo ante el toro muleteó soberbiamente por naturales, con ambas manos. Ahora no se sacaba al toro de la barriga, lo sacaba del cuarto apellido. El público estaba asombrado de aquel derroche de valor y arte. La música ilustraba aquella página del toreo; y de nuevo volcadura sobre el morrillo y una estocada por las agujas. ¡Qué entusiasmo tan loco! El ruedo se lleno de sombreros, americanas, bastones. Uno lo obsequió con cerveza y nuevamente cortó orejas y rabo. Fleta se arrojó al ruedo y abrazó a Nicanor largo rato. El delirio. A nuestro lado nos lanza un amigo, que sabe administrar justicia, la siguiente copla:
Se han unido en un abrazo,
abrazo de corazón,
el tenor y el torero
que son honra de Aragón.
Copla inspirada que demuestra que ayer el arte del toreo nos inspiraba a todos. Villalta fue paseado a hombros por los mulilleros antes de la salida del último toro, y al terminar la corrida volvió a ser elevado por los capitalistas que así lo sacaron de la plaza. Tarde enorme la de ayer para Villalta que estuvo completo”.

Pasados muchos años de aquella apoteosis villaltina, una tarde otoñal que deambulaba parsimonioso por mis dependencias, fue el propio Nicanor quien me confesó como terminó aquel día glorioso.

“Al llegar a mi casa a hombros de la multitud abracé a mi padre y a mi tío que estaban muy emocionados y hasta me parece que algunas lágrimas se les habían escapado. Estando cenando recibí un sobre con unas entradas de un palco que me enviaba Miguel Fleta para la representación de esa noche, con unas líneas que decían ‘vale por una paella en la finca de mi pueblo’. Al verme entrar en el palco, la gente me dio una ovación que me sonó aún más fuerte que las que me habían dado en la plaza; seguro que fue porque era un local cerrado”.

Como les digo, fue un feria sensacional, pero el día que ha quedado grabado de forma indeleble en mi petrea memoria fue ese 18 de octubre, última corrida del ciclo taurino, en el que Nicanor Villalta le brindó un toro a Miguel Fleta, en esos momento dos aragoneses de pura cepa en lo más alto de su carrera profesional. Pero para acabar quiero hacerlo con una frase que el propio Nicanor me dijo esa tarde otoñal a la que antes me refería y que resume su estado de ánimo en esos días: “En estas ferias creí haber subido a la torre más alta del Pilar”.

miércoles, 21 de enero de 2009

ENTENDIMIENTO O DIVERTIMENTO

En la Fiesta de los Toros, a diferencia de todos los demás espectáculos, el público es soberano y los resultados del festejo dependen de su pronunciamiento y, por eso mismo, a la vez que su mayor grandeza, pues es el espectáculo más democrático del mundo en el que cada uno de los asistentes somos jueces, es también su mayor problema. Si lo que buscan los aficionados que asisten a la corrida es entender el comportamiento del toro y el tratamiento que le da el diestro de turno para conseguir su dominio; el espectador corriente va a divertirse, como un acto más del programa festivo de su pueblo o ciudad, y sólo le interesan los resultados, en otras palabras, los trofeos que consiguen los toreros. Aquí está el quid de la cuestión, el mayor problema al que se enfrenta la Fiesta en la actualidad: la diferente intención con la que van público y aficionados a los festejos.

Los grandes problemas que aquejan a la Fiesta, tal y como la entendemos los aficionados, tendrían solución si el respetable exigiese que las cosas fueran de otra forma, si los que son mayoría, el público de feria, no asistiese complacido al infame espectáculo al que nos están arrastrando los taurinos profesionales. ¿Para qué van a cambiar si el espectáculo descafeinado que ofrecen es del agrado de la mayoría de los que ocupan las localidades? ¿Por qué hacer caso a esa escasa minoría de aficionados que todavía resisten en las plazas de toros y a los que abuchean los propios compañeros de localidad? ¿Qué sentido tiene, desde el punto de vista de los profesionales, arriesgarse ante ganado íntegro si a la mayoría del público le da lo mismo y sólo le importan los trofeos conseguidos? La lógica del negocio taurino conduce irremisiblemente a esta situación que para unos, los aficionados, es un fraude, y para la gran mayoría la máxima expresión del arte de Cúchares.

Mientras que para unos, los espectadores, acudir a una corrida es una forma de pasar el rato, un acto social más; para otros, los aficionados, es un ejercicio de entendimiento, análisis y comprensión de las características y condiciones del toro y de los recursos que utiliza su matador para conseguir su dominio y, por ende, el triunfo. Los primeros se aburren, consideran que la corrida es un fracaso, si no hay triunfos, mientras que los segundos, antes que con las orejas cortadas, se entretienen analizando las dificultades que presentan los toros y la técnica que emplean los diestros para sortearlas. La diferencia es grande, mientras unos van a divertirse, los otros acuden a tratar de entender el porqué de las cosas que suceden sobre el ruedo. Dos formas de ver las cosas y hoy en día, por desgracia para los aficionados, son mayoría los primeros. Esto nos lleva, irremediablemente, a la situación actual la cual, es posible, que ya sea irreversible.

Antiguamente la opinión de los aficionados, que aunque eran un grupo más numeroso que los que actualmente acudimos a las plazas no eran, ni mucho menos, la mayoría de los espectadores, era respetada y valorada por la masa que trataba de aprender de lo que decían los entendidos, porque entender lo que sucede en el ruedo entre un toro y un torero no es un ejercicio fácil, requiere conocimientos y muchas corridas vistas, por eso era mucho más respetada la opinión de los aficionados más veteranos. Esa influencia que ejercían en los tendidos hacía que se mantuviera el listón de las exigencias más alto. Hoy en día, en esta sociedad de lo banal, ocurre todo lo contrario, esa opinión forjada a base de estudio y experiencia es tomada a chufla… y así nos va.

La mayor pena, lo más triste de esta situación es que nos conduce hacia un espectáculo que poco tiene que ver con la auténtica Fiesta de los Toros, un espectáculo grandioso y único que se esta convirtiendo en una mojiganga. Es una lástima que esto ocurra pero, en un juego tan democrático como la Fiesta de los Toros en la que el público es soberano, tenemos lo que nos merecemos... lo que quiere la mayoría.

lunes, 12 de enero de 2009

LOS NIÑOS DE LA GABRIELA - LOLA FLORES

Lola Flores estrenó estas bulerías en 1947. Formaban parte de la banda sonora de la película "Embrujo", una de las dos que grabó junto a Manolo Caracol, dirigida por Carlos Serrano de Osma y que, además de este tema, original de Quintero, León y Quiroga, recogía los mayores éxitos de la pareja que formaban estos dos monstruos de la escena que entonces estaban en lo más alto de su popularidad y de su pasión.

Pero antes de entrar en materia es preciso relatar una curiosa anécdota, ocurrida ayer, que tiene que ver con la elaboración y los contenidos de esta entrada. La idea original era dedicar el mayor espacio de la misma a la protagonista de la canción, Gabriela Ortega Feria, nacida en Cádiz en 1862, bailaora de tronío, que casó con el torero Fernando Gómez "El Gallo" y abandonó la profesión para ser la madre de tres toreros y la suegra de otros tres. Cuando ya había recabado la información necesaria y me disponía a escribir sobre ello vi que lo que pretendía hacer ya estaba hecho. "Juan Pasmo", en el Blog "El rincón de Ordóñez", se habían ocupado de ello y la historia de la "señá Gabriela" ya estaba contada. Esto significó un cambio de los contenidos de este artículo que, en vez de centrarse en la madre de "los Gallo", se va a ocupar de la interprete de la copla, Lola Flores, no de su biografía, harto conocida de la mayoría, sino del amplio repertorio taurino de "La Faraona". Así esta entrada servirá de complemento de la otra o viceversa.

Dolores Flores Ruiz nació, en Jerez de la Frontera, el 21 de enero de 1923. Empezó a cantar en 1939 en su ciudad natal anunciándose como Lolita Flores "Imperio de Jerez". Pronto obtuvo su primer triunfo, y quizás el mayor de carrera, pues no en vano la casa que se construyó cuando ya era una figura consagrada, lleva el nombre de su primer gran éxito: "El lerele". Este número, que la puso de golpe en el primer plano de la actualidad, estaba incluido en el espectáculo "Cabalgata", que se representaba el el madrileño Teatro Fontalba. Pero como decía en el párrafo anterior, dejemos su biografía aparte y centrémonos en su rico repertorio taurino, uno de los más extensos entre todos los interpretes de la copla, y de alguna de sus relaciones con los profesionales del toreo.

Lola Flores, que era una gran aficionada a la Fiesta de los Toros, conoció a muchos toreros a lo largo de su carrera, de muchos fue amiga y compartió fiestas y juergas con ellos, y de uno se enamoró perdidamente, según confiesa ella misma en su memorias. Este no era otro que Rafael Gómez "Gallito", nieto de la "seña Gabriela", que en los primeros años de la década de los cuarenta era una firme promesa y la esperanza para la continuación de la legendaria saga torera de "los Gallo". Al cabo del tiempo, Lola lo recuerda con el cariño y y la fuerza que dejan los primeros amores: "Me enamoré de él, nada más verle, como una loca, como no me había enamorado nunca. De una forma feroz, con un amor juvenil fuerte, que casi, casi daba un poco de susto". La historia acabó bruscamente, el torero no quería comprometerse con ella para nada serio y la jerezana, con dieciocho añitos y una carrera artística en ciernes, tampoco quería continuar una relación sin futuro. "Gallito" se despidió a la jerezana, diciéndole que tenía a la puerta a una señora mayor que ella, dentro de un cochazo impresionante, con chófer, con abrigo de pieles y luciendo unos llamativos brillantes... Y Lola se quedó compuesta y sin novio.

Pero su relación con el mundo de los toros no se acaba aquí. Se da la circunstancia que el representante de la jerezana en sus primeros años de carrera era un antiguo banderillero, "Palmita", que había ido en las cuadrillas Domingo Ortega y Antonio Márquez que, curiosamente, también ejerció de representante artístico de su esposa, Concha Piquer, tras retirarse de los ruedos. Pero esa es otra historia y en su momento tendrá su sitio.

Además de la copla que nos ocupa Lola Flores cantó muchas otras de temática taurina. "Abanico de toros", un cha-cha-cha flamenco de León y Solano, en cuya letra se menciona a Salvador Sánchez "Frascuelo", a Rafael Molina "Lagartijo" y a los toros de "Miura", los más cantados en la copla de tema taurino. En 1952 estrena la creación "Ole, mi torero", bulerías de Quintero, León y Quiroga, en donde se nombran los toros del Duque de Veragua. "Conchita Cintrón" es un pasodoble dedicado a la excelente rejoneadora, y torera de a pie, chilena del mismo nombre. En él, además de glosar las excelentes cualidades de la amazona, se nombra a Álvaro Domecq y Díaz y a Juan Belmonte en su faceta de rejoneador. En "Coplas a Antonio Ordóñez", le canta al poderío del torero rondeño, y en "Venga pronto el volapié", bulerías a "Pepe-Hillo", ambos temas son de A. Gallardo y N. Sánchez. Lola Flores también tuvo una excelente relación con los venezolanos hermanos Girón, y a cada uno, César, Curro y Rafael, les cantó un pasodoble, todos fueron compuestos por el poeta, y letrista de muchas de las coplas que cantó "La Faraona", Luis Gómez. "A Gitanillo", original de Felipe Campuzano y Ruiz Venegas, era el título de una copla dedicada a Rafael Vega de los Reyes, yerno de "Pastora Imperio", empresario artístico después de su retirada de los ruedos, que regentó, entre otros, el conocido tablao "El Duende", punto de cita de los flamencos que llegaban a Madrid durante muchos años, y que falleció en accidente de tráfico, en 1969, cuando regresaba de una fiesta en la finca que tenía Luis Miguel Dominguín en Saelices. "Noches de toritos negros" y "Sevillanas del burladero", de P. Flores y García Tejero; "Tengo miedo, torero", pasodoble de A. Kaps y A. Algueró; fueron otras coplas taurinas interpretadas por "La Faraona".

Pero hay uno, el más cantado de entre todos los toreros, al que no le cantó ninguna copla, a Manuel Rodríguez "Manolete", con el que tuvo gran amistad, porque la tragedia de Linares supuso para Lola un duro golpe. Pocos días antes de la fatídica corrida había participado, junto con Manolo Caracol, en una sonada juerga, que Rafael Sánchez "Pipo" cuenta en un libro biográfico con todo lujo de detalles sobre la mala vida del torero cordobés. Quizás por eso nunca puso su voz en ninguna copla dedicada a su memoria. Pero si le cantó a su madre, con la que mantuvo una gran amistad, "Angustias Sánchez" es el título del pasodoble dedicado a ella, original de J. Guardalón y R. Báez... Con el tiempo, alguna de estas coplas tendrá cabida en este Cancionero y, de momento... ya vale.

Como decía en un párrafo anterior, para complementar este artículo y enterarse de los detalles de la vida de la "seña Gabriela", enlazar con el Blog "El rincón de Ordóñez" y leer la entrada publicada en el día de ayer: "Los niños de la Gabriela". Y para que no falte de nada y completar esta entrega, enlazar tres vídeos, ¡¡¡tres!!!, de la copla que nos ocupa:

1º - Extraído de la película "Embrujo", en donde Lola Flores canta la segunda parte de la canción.
2º - Un montaje de "Juan Pasmo", con fotografías de la familia Gómez-Ortega y la canción interpretada íntegramente por "La Faraona".

lunes, 5 de enero de 2009

OTRA EMPRESA, OTRA OPORTUNIDAD

Una nueva empresa se hace cargo de los destinos de la Plaza de Toros de “La Misericordia” para los tres próximos años. Una nueva oportunidad se abre para situar a nuestra plaza en el lugar que le corresponde y consolidarla como una plaza de temporada de primera. Luego ocurre lo que ocurre, que las expectativas creadas se desvanecen desde el primer momento con las primeras decisiones. Es lo que ha venido ocurriendo en todas las ocasiones anteriores en que se ha producido relevo empresarial. Después de un vaivén de empresarios en los últimos años de la década de los ochenta se llegó a la autogestión, una oportunidad, la mejor que se ha presentado hasta el momento, que entre todos la matamos y ella sola se murió, quizás para siempre. Después llegó Ojeda… mejor no recordarlo. Simón Casas… con su palabrería que se lleva el viento. Los Choperas, empresa fuerte, decíamos… que vinieron a recaudar. Y Zorita, gerente de los Hnos. Chopera en su primera etapa en Zaragoza, y empresario sub-arrendado en las dos últimas temporadas.

En estas dos últimas temporadas, en las que en la práctica ha ejercido de empresario Ignacio Zorita, se abrió un cauce de dialogo con la “Plataforma de Aficionados de Zaragoza” que concluyó en una especie de acuerdo tácito para la programación de la temporada. Basado en la idea del equilibrio, se trataba de asegurar la presencia de cuatro hierros de los llamados “toristas” en la Feria del Pilar, así como la "Corrida Concurso de Ganaderías" y la serie de novilladas englobadas bajo la denominación “Los orígenes de la bravura” durante el 1º Ciclo . Mal que bien, con algún que otro mosqueo, no exento de algunas tensiones y siendo generosos, el acuerdo se cumplió. Hace unos días la Diputación Provincial de Zaragoza, propietaria de la plaza, decidió que “Ruedos de Aragón S.L.”, empresa de la familia Zorita, y de la cual es administrador general el padre, Ignacio, sea la encargada de organizar las próximas temporadas en el coso zaragozano. Aunque es un cambio menor, es un importante cambio, pues si bien la persona que va a regir “La Misericordia” en las tres próximas temporadas es la misma que los ha regido durante las dos últimas, las condiciones en las que lo va ha hacer son mucho más favorables que las que tenía hasta el momento.

Es por eso que la oportunidad que se abre con este cambio puede llegar cargada de cosas positivas si se enfoca con visión de futuro y con la intención de quedarse, no tres, ni cinco años, sino muchos más. Deshacerse del lastre que suponía el pago anual de una considerable cantidad de dinero a los Hnos. Chopera puede hacer rentable la explotación de la plaza y, en esas condiciones, es posible ser atrevido y afinar un poco más los objetivos a medio y largo plazo. Consolidar “La Misericordia” como plaza de temporada y situar la Feria del Pilar entre las más serías y mejores de panorama taurino es una tarea que, a medio plazo, puede ser asequible. Las bases ya están puestas, hay que seguir por ese camino, pero es preciso corregir errores, trabajar con tiempo, no dejar cabos sin atar. Sería un error pensar que ya está todo hecho y que ahora, después de conseguido el objetivo de ser empresario de Zaragoza, es tiempo de recoger los frutos. Trabajar con la vista puesta en el futuro, con planes a largo plazo, que se supone es el sueño de todo empresario, requiere compromiso y trabajo diario, y duro, desde ya.

Es indudable que una de las cosas que hay que mejorar es la presentación de las corridas de la Feria del Pilar. Para consolidar ese ciclo no basta con que las denominadas “corridas toristas” vengan de ganaderías escogidas, en tipo y con el trapío requerido. Es preciso que las “corridas comerciales”, las que solicitan las figuras, sean de lo mejor de cada ganadería, cabezas de camada a ser posible, con la edad cumplida y la misma integridad que las otras. Sólo cuando se alcance ese nivel podremos decir que la Feria del Pilar de Zaragoza es un ciclo completo y de primer nivel, que no se divide en una parte seria con toros serios, para aficionados, y otra con ganado a modo para la mojiganga y el triunfalismo verbenero. Sólo cuando se ofrezca un cartel rematado en toros y toreros la feria aumentará su prestigio y podrá interesar a aficionados de otras latitudes que podrán desplazarse hasta nuestra ciudad a ver toros. No hay que olvidarse de la privilegiada situación geográfica de Zaragoza, tanto de las principales ciudades del noroeste de la península, como del sur de Francia, quizás, en la actualidad, la zona con más cantidad de aficionados interesados y dispuestos a viajar por la fiesta de los toros. Pelear porque, a pesar de las fechas, estén los mejores toreros, puede ser un trabajo duro y, por supuesto, conllevara mayores gastos; asegurarse de que las corridas estén bien presentadas y, cada una en su encaste, parejas, necesitara dinero, buen ojo y seguimiento; pero ese es el objetivo, si eso se consigue se habrá dado el paso más importante para consolidar la Feria Taurina del Pilar.

El segundo objetivo debería encaminarse hacia la consolidación del primer ciclo de la temporada. La "Corrida Concurso de Ganaderías" a pasado a formar parte del pliego y debe seguir por la senda marcada, convirtiendo “La Misericordia”, por un día, en el centro de las miradas de todos los aficionados del planeta taurino. El otro reto son las novilladas englobadas en el ciclo “Los orígenes de la bravura”. Es una idea buena, y más es estos tiempos de predominio del mono-encaste y de la cada vez más escasa programación de festejos menores. Hay que apostar por ello y buscar la forma de que se conviertan en cita obligada de los novilleros punteros de cada temporada. Alguna forma abrá de hacerlo, además de publicitarlas más, habría que dotarlas de algún tipo de premio, tanto en metálico, como con la programación de los triunfadores en las dos novilladas picadas que se incluyen en la feria pilarista. Además, no vendría mal a los aspirantes a doctorarse en el escalafón de matadores medirse con novillos serios y cuajados en una plaza de primera, y más si, además de cobrar, triunfar tiene premio. Hay cosas que se pueden hacer, o al menos intentarlo, una apuesta de futuro y por el futuro de la Plaza de “La Misericordia” seguro que conlleva sus riesgos, hay que invertir tiempo y dinero, pero ese es el trabajo de los empresarios, poner la imaginación y las iniciativas para sacar rendimiento a este negocio.

Otra empresa, otra oportunidad. Siempre la misma canción. Esperemos que esta vez los acontecimientos vayan por la senda que ya está marcada y no se den pasos en falso, ni se produzca una marcha atrás. Después de dos años de comunicación y diálogo está demostrado que es una buena fórmula y que puede dar sus frutos. Ojala dentro de unos meses, al hacer balance de la temporada, podamos celebrar algún pequeño avance, es lo que más me gustaría, pero de momento, y después de la primera declaración de intenciones tras la concesión de la plaza, no puedo estar de acuerdo con la propuesta de cambiar dos novilladas sin picadores, a las que obliga el pliego, por una corrida de toros y otra de rejones. Las novilladas son necesarias para el futuro de la fiesta y lo lógico sería que en vez de reducir su número se incrementaran. Además chirría proponer en la oferta “la creación definitiva de una Escuela Taurina de Zaragoza, incluida de pleno derecho en la Federación Nacional de Escuelas de Tauromaquia, en cuyo caso aportaremos a la misma la cantidad de 6.000 euros, además de otras acciones especificadas en la Memoria”, y en ese mismo documento plantear la desaparición de dos de las tres novilladas sin picadores exigidas. A pesar de este primer desacuerdo espero que, volviendo a lo que escribí en el primer párrafo, no se desvanezcan con las primeras decisiones las expectativas creadas.

viernes, 2 de enero de 2009

PERIODISMO Y PUBLICIDAD

Uno de los grandes problemas que la fiesta de los toros tiene en la actualidad es la falta de buenos críticos taurinos, ya no están, ya han desaparecido los grandes cronistas que podían influir con sus críticas en la afición y en el rumbo mismo de la fiesta, los que tenían fuerza en la dirección del periódico, los que hacían que, aun habiendo coincidido en la misma corrida, apreciaras cosas de las que tú no te habías percatado y, de esa forma, hacían que aprendieras, que enriquecieras tú opinión, que entendieras mejor la corrida… De eso se lamentaba, con estas o parecidas palabras, José Luis Lozano, en una larga charla en un salón de “El Cortijillo”, recuperándonos del frío tras haber visto la camada que tiene para este año. Recordaba a “Corrochano”, a su amigo “Clarito”, del que nos mostró una foto cuando ya nos marchábamos, y daba gran importancia a los que en cada ciudad, como en el caso de “Don Indalecio”, en Zaragoza, se ocupaban de la crónica local con estilo, conocimiento y compromiso con la profesión. Recordaba algunas crónicas legendarias que habían servido para lanzar a algún torero… “Es de Ronda y se llama Cayetano”“La talla de Montañés”… Ahora no queda nadie… se lamentaba.

Es una opinión que comparto al cien por cien y es un tema del que ya se ha escrito en este Blog. La labor de la crítica no sólo es necesaria sino imprescindible, como en cualquier otra actividad artística o deportiva, la crítica es el alimento de la afición, y si no véanse las páginas que ocupa el denominado “deporte rey”, no sólo en los periódicos deportivos dedicados, casi en exclusiva, al fútbol, sino en todos los diarios generalistas de tirada nacional o local. Y si hablamos de otros medios de comunicación, como la radio o la televisión, en donde disfrutan de los mejores horarios de la parrilla, la brecha se hace mucho más profunda. No es cosa de comparar, hoy en día, los toros con el fútbol, hubo otro tiempo, que ya pasó, en que las cosas eran radicalmente distintas y la importancia social de uno y otro era, exactamente, la inversa. Pero no es hora de lamentaciones, las cosas están como están y, a partir de ahí, es preciso partir.

La última vez que la fiesta dio un pequeño paso positivo, después de los estragos producidos por el ciclón de “El Cordobés”, y en donde se recuperó cierta dignidad en la presentación del ganado, coincidió con una época en donde había varios medios escritos dispuestos a dedicar espacio a los toros, y varios periodistas que estaban capacitados para cubrir ese papel con solvencia, de esa forma se consiguió presionar para salir de la vergonzosa situación en la que había quedado la fiesta después del “fenómeno” y se llegó, tras no pocas zancadilla, a una situación algo menos deteriorada. La existencia de ese frente crítico del periodismo comprometido llevó a numerosos grupos de aficionados a crecerse en los ruedos y fuera de ellos. Durante la década de los ochenta se publicaron numerosos libros taurinos, aparecieron nuevas revistas y en la radio surgieron nuevos programas. La televisión contribuyó con la retransmisión de algunas corridas más que interesantes y, todo ello, consolidó núcleos de afición alrededor de una esperanza remota: que es ésta fiesta, objeto de nuestra afición, tuviera la posibilidad de regenerarse. Y también ocurrió algo no menos importante, algo que hasta ese momento no había ocurrido; varias asociaciones de aficionados empezaron a editar sus propias publicaciones, a tener su propio medio de comunicación.

En estos momentos, unos cuantos años después, en el terreno de la crítica taurina estamos mucho peor que antes, porque ahora no queda nadie. Salvo contadísimas excepciones, tanto a nivel nacional, como local, la estirpe de los críticos taurinos está a punto de desaparecer. La publicidad ha ganado la batalla. Ya lo decía don Antonio Díaz-Cañabate en su “Paseíllo por el planeta de los toros”, para ser torero de postín basta con ser “uno de esos que se forman no ante el toro y sus peligros, sino por la propaganda y sus facilidades”. Para ser torero, ya no hace falta ganárselo en la plaza y ante toros de respeto, es mucho más eficaz contratar una buena agencia publicitaria.

Antaño, incluso en las propias revistas especializadas que vivían de la publicidad de los toreros, se ejercía una crítica feroz, sin miramientos. Hoy en día, ni en los escasos espacios que la prensa escrita dedica a los toros se ejerce crítica alguna, más bien al contrario, parecen ser espacios publicitarios ocupados tan sólo en destacar el corte de apéndices auriculares, sin hacer ninguna referencia al toro lidiado ni a su comportamiento. En su mayoría son periodistas de información con muy pocos conocimientos y escasa afición o, como decía José Luis Lozano... becarios. La radical diferencia con otras épocas es que ahora, en el terreno de la crítica taurina, no queda nadie y, por lo tanto, nadie pone freno a la ambición desmedida de la maquina publicitaria de los taurinos. Esta una de las más tristes realidades, y más preocupantes, del actual planeta taurino.

Quizás ésta sea una batalla perdida para siempre. Quizás la única regeneración posible venga desde abajo, desde los consumidores, desde los aficionados. Hoy en día, con las posibilidades que brinda un medio de comunicación en expansión como es Internet, los aficionados están haciendo la labor de la crítica desaparecida y, si no se puede contar con los conocimientos, la maestría y la sabiduría de aquellos periodistas de antaño, al menos se puede hacer desde los conocimientos, la afición y el compromiso personal de cada uno. Es posible que perdamos con el cambio, seguramente, pero tampoco debemos olvidar que estamos en otra época y que contamos con otros medios. Quizás, con la importancia que está tomando este medio colectivo que es Internet, los aficionados que ya estamos en este lío, más los nuevos que se puedan apuntar, compartiendo la información y la opinión, podamos mantener un frente de crítica abierto a las tropelías consentidas de los taurinos. Y esperemos que, mientras tanto, en unos medios o en otros, vayan surgiendo una nueva pléyade de críticos taurinos que ocupen el vacío dejado por sus antecesores y sean la punta de lanza de la opinión de los aficionados.
Quizás sea un imposible, pero como un deseo para empezar este 2009 puede servir.

lunes, 22 de diciembre de 2008

FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO 2009

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- Que raro se me hace el que ya esté usted aquí...
- ¿Raro?... ¿Por qué?
- Porque la puntualidad y usted están reñidos desde que le conozco. Es la primera vez que ocurre... y ya hace unos cuantos añitos que...
- Es que hoy, don José, por primera vez desde que le conozco, el autobús a llegado a su hora...
- Menos guasa, don Pepe... ¿Y qué hace usted enfrascado con la lista de la lotería? ¿Le ha tocado algo?
- Nada de nada, ni una mísera pedrea... y con tantos números, y tan minúsculos, no hay quién los encuentre.
- Bueno... lo importante es que no falte la salud. A mi tampoco me ha tocado nada este año... nada de nada... Pero esa forma de mirar los números premiados ya ha pasado a la historia, don Pepe, a mí me pasaba lo mismo, pero con Internet es muy fácil, se escribe el número en una casilla y los euros que...
- Ya está usted con Internet, ahora todo se hace con Internet, Internet arriba, Internet...
- No sea cerril, don Pepe, los tiempos avanzan a velocidad de crucero y no podemos quedarnos anclados en el pasado, debemos ir con ellos, y utilizar las bondades de los adelantos técnicos y sus aplicaciones para poder llevar una vida más cómoda y acceder a la información de forma instantánea .
- ¡No le digo, don José! Cualquier día me viene usted con una gorra ladeada en la cabeza, unos cascos en las orejas y una mochila en la espalda con el ordenador portatil, la PDA y el Mp3.
- ¡Venga ya, don Pepe!... Y dígame qué quiere tomar usted.
- Que nos pongan una botellita de ese vinito blanco que ya sabe el camarero... y unas gambas.
- ¿No será mucho una botella para los dos solos?
- ¡Qué va a ser mucho, don José!... Bebamos... que un día es un día.
- Me acuerdo del año pasado, don Pepe. Llegué a casa un poco mareado y a mi hija no le sentó nada bien y, para mi costumbre, no quise ni cenar.
- Es que usted, el año pasado, iba un poco más que mareado, iba tan borr...
- ¡Yo nunca he llegado a tal extremo!... Bueno, antes... alguna vez, cuando era más joven, si que... pero borracho no. Iba contento, alegre... lo normal en estas fechas.
- Pues eso, que nos pongan la botella, un par de vasos... y unas gambas.
- ¡Sea!... que un día es un día.
- ¿Y que me dice de lo visto en "La Misericordia" el pasado domingo, don José? ¿Supongo que le gustaría Pepe Mayor?
- Por poco me congelo, don Pepe... ¡Qué frío! Pero mereció la pena. Como toreó el de "Turiaso".
- ¿El de dónde?
- Turiaso, es el nombre antiguo de Tarazona, así la llamaban los romanos, larga es su historia historia, ya...
- Déjelo, déjelo... No se canse con tanta historia, don José... a lo que estábamos. ¡Sí! Me gustó el de Tarazona, toreo como se debe de torear: presentándole la muleta plana, citando desde lejos, cargando la suerte cuando el novillo ya había comenzado su viaje, templando la embestida sin dejarse enganchar el engaño, rematando atrás y quedándose dispuesto para ligar el siguiente pase... De esa forma ejecutó varias tandas y en todo momento estuvo por encima de su enemigo. Pocos toreros han toreado con esa pureza este año en "La Misericordia", el único pero es que el novillo, de la clase bobo y colaborador, que le correspondió era...
- ¡Era un Festival, don Pepe! ¿Qué quiere usted? El turiasonense, según se dijo por cerca de mi localidad, torea una o ninguna vez al año y vino a Zaragoza dispuesto a triunfar. Tuvo la serenidad, a pesar de sus escasos festejos, de ver la nobleza del novillo y torear según mandan los cánones.
- Y eso es algo de agradecer, ya lo he reconocido. Y otra cosa le voy a decir, don José, demostró más ilusión que muchos de los jóvenes que aspiran a ser toreros. Lo que quiero es verlo en una novillada de verdad en el primer ciclo. Se lo ha ganado, y es de justicia.
- En eso estoy con usted, don Pepe. Yo no tenía ninguna referencia, ni conocía su historia, y me dejó impactado y, como usted dice, me quedo con las ganas de verlo en una novillada picada en la primavera zaragozana, espero que así sea y que lo anuncien en los carteles.
- ¿Y que me dice de Raúl Aranda?
- Estuvo colosal, como en los mejores tiempos, sobre todo en el recibo con el capote, llevándose el novillo hasta los medios y rematando con esa media verónica tan personal. Además está en muy buena forma, como para volver a los toros, como le soltó un espectador cercano a mi localidad después de una tanda más que aceptable con la muleta.
- Pero la chota que le tocó en suerte... sin fuerza, ni cuernos.
- ¡Era un utrero!.
- ¿Utrero? Anda ya... Debía de llevar usted puestas unas lentes de aumento... Aunque debo de reconocer que, pasando por alto lo del ganado, estuvo bien y dejó gotas de la torería que siempre tuvo. Estuvo más que digno.
- Que estamos en Navidad, don Pepe... Bebamos tranquilos y en paz que ya tendremos tiempo, en la temporada que se avecina, para debatir sobre nuestras discrepancias, además, después de la temporada tan decepcionante de las ganaderías de su predilección, espero que no tarde en darse cuenta de su error, porque esos toros, los que a usted le gustan, no sirven para hacer el toreo artístico, espero que...
- Pare el carro, don José, que solicita la paz navideña y me lanza un directo al mentón con esa diatriba sobre los toros ilidiables que me gustan. En primer lugar, no son ilidiables, sólo que para torearlos se necesitan toreros que hagan honor al nombre de su profesión y, además de conocimientos, tengan vergüenza torera y honradez profesional, y de esos cada vez quedan menos en el escalafón. La pantomima que a usted le pirra, sera más o menos bonita y estará mejor o peor ejecutada, pero nunca tendrá la importancia de lo que se le hace a un toro íntegro y de verdad. Y en...
- No pretendía yo una reacción así de su parte, pero...
- Pero es que usted, tan educado como parece, siempre está tocándome las p...
- Vale, vale. Bebamos en paz. Que nos saquen otra botellita... y unas gambas.
- Y que dirá su hija cuando lo vea entrar por la puerta en condiciones poco...
- Deje a mi hija en paz, que ya me las arreglaré yo con ella. Lo que deberíamos hacer, don Pepe, como el año pasado por estas fechas, es felicitar, en estas entrañables fiestas, a nuestros lectores.
- Tiene razón, don José: felices fiestas, que el 2009 sea venturoso para todos y que, si un año más, no nos toca la lotería, hayamos tenido la suerte de llegar a ese día con salud.
- Me adhiero íntegramente a sus palabras, don Pepe. Felicidad y salud para todos.
- Se acuerda usted de aquel villancico... ¿Cómo decía?... algo del chocolate, el molinillo y su anafre...
- ¡Sí! Ya me acuerdo. ¿Cómo empezaba? Lo interpretamos con la Coral del Club... ¡Ya! Ya lo recuerdo, don Pepe. Cante conmigo que seguro que en cuanto empiece se acuerda de tirón...
Hacia Belén va una burra, rin rin,
yo me remendaba, yo me remendé,
yo me eche un remiendo, yo me lo quite,
cargada de chocolate...

lunes, 15 de diciembre de 2008

LA GRAN FAENA DE PEPE MAYOR

Suele ser costumbre en los Festivales Taurinos colocar, cerrando el cartel, a un novillero, normalmente un joven aspirante que ha destacado, que apunta buenas maneras y al que se le brinda una oportunidad. Eso mismo ocurrió en el celebrado el pasado domingo en Zaragoza. Cerrando el cartel, en octava posición, se anunciaba un novillero de la tierra, Pepe Mayor, de Tarazona, un joven con una edad comprendida entre los cuarenta y los cincuenta años, pero con mucha más ilusión que cualquiera de los jóvenes que aspiran a ser toreros.

De este dato me enteré después, a lo largo de su actuación. Nunca antes había oído hablar de él, ni sabía de su existencia. Yo me esperaba lo típico, un joven atenazado por la responsabilidad que intentaría no quedar mal en situación de tanto compromiso, pero quién se estaba preparando para recibir al octavo novillo de la tarde era todo un señor, un señor perfectamente vestido de negro, con pronunciadas entradas en la frente y con un rostro que denunciaba máxima tranquilidad. En esos momentos, casi tres horas después del comienzo, el frío ya era intenso, algunos se habían marchado hacía rato y el resto, los que quedábamos, estábamos de pie, con una especie de baile da San Vito, o apurando el último rayo de sol que se colaba por la cubierta. Pero faltaba por venir lo mejor, y como si de una recompensa por nuestra resistencia al frío se tratara, íbamos a ser premiados con el milagro del toreo.

Entre unas cosas y otras, cuando nos quisimos dimos cuenta, habían pasado primer y segundo tercio y Pepe Mayor requería la presencia de Raúl Aranda en el ruedo para brindarle la muerte del último novillo de la mañana. El utrero, de la ganadería navarra de "Santa Fe Martón", era bravo, noble, pronto y claro por la derecha y algo incierto por la izquierda. El novillero lo tenía claro desde el primer momento. Despacio, parsimoniosamente, fue acercándose hacia el novillo, lo citó de largo, acudió y Pepe Mayor empezó a torear. Fueron cuatro o cinco tandas por la derecha de categoría: Citando largo en el prime pase, cargando la suerte cuando el novillo ya había comenzado el viaje, llevándolo largo y atrás para poder ligar cuatro o cinco pases sin agobios y rematar con el de pecho, y siempre limpios, templados, sin dejarse tocar el engaño, y ligados. Fueron varias tandas de ensueño, seguramente como las que tantas veces habrá soñado nuestro protagonista, o las que tantos aficionados añoran por la escasez con que se producen estos eventos en la actualidad. Entre serie y serie el torero andaba relajado, tranquilo, despacio, gustándose y avanzando lentamente, buscando la distancia adecuada para citar a su oponente para una nueva tanda de muletazos. Fueron cuatro o cinco series buenas, de las de verdad.

Lo intentó por la izquierda y, sin dudarlo, desistió rápidamente, el novillo se quedaba corto y buscaba. Volvió a la mano derecha pero el novillo ya había cambiado, la faena ya estaba terminada y el novillero desbordado por la emoción. Doblones de calidad y un adorno gracioso para salir airoso de un momento de apuro. En el momento de entrar a matar el novillo se le arrancó de improviso, dudo... pero aguantó y cogió una estocada al encuentro en buen sitio que hizo rodar al novillo sin puntilla. Dos orejas, que se guardo para sí mismo, fueron el premio que consiguió, pero seguro que para él, para Pepe Mayor, el mayor premio consistió en haber hecho realidad un sueño. Su cara, durante la vuelta al ruedo, así lo revelaba.


Nota: Este vídeo, grabado y producido por "LcbTV", recoge la gran faena realizada por el novillero Pepe Mayor al último utrero del Festival celebrado en la Plaza de Toros de "La Misericordia", de Zaragoza, el pasado 14 de diciembre de 2008.

viernes, 12 de diciembre de 2008

FESTIVALES BENEFICOS EN LA MISERICORDIA

"Vuelve la actividad a mis dependencias, y con ella mi alegría. Aunque sólo sea por un día, con motivo de un Festival Benéfico que se va a celebrar el próximo domingo, vuelvo a sentir la vida dentro de mi: puertas que se abren y cierran, trajinar en los corrales, voces, ruidos y olores conocidos. Ya hace casi dos meses que se dio la última función y parece que ha pasado una eternidad. Además, en estas fechas otoñales, recién acabada la temporada, donde los días se acortan de golpe y es noche la mayor parte del día, estoy más sola que nunca... ¡y aún me queda todo el invierno por delante! Por eso estoy contenta esta semana, porque salgo de mi adormecimiento y vuelvo a cumplir con mis obligaciones, y esta vez por partida doble, para acoger una función de toros y, haciendo honor a la institución que me creó y me dio el nombre de "La Misericordia", para reportar algún beneficio a un niño necesitado. Ojala mis tendidos se vean colmados de público y el éxito sea también doble, en lo artístico y en lo económico.

Muchos Festivales Benéficos he acogido a los largo de mi historia, de época reciente me acuerdo de los de Atades, durante muchos años significaba la apertura de mis puertas al público, y este acudía ansioso de ver toros. Fermín Murillo, una vez retirado de los ruedos, y durante 33 años, fue el alma que lo mantuvo vivo, el mismo participó en las primeras cinco ediciones, grandes maestros retirados dictaron lecciones magistrales, figuras de la época que se estaban poniendo a punto acudían a su cita y noveles que despuntaban fijaban la atención de los aficionados. Y lo que disfrutaban aquellos muchachos de la institución que salían a dar una triunfal vuelta al ruedo con los toreros cuando les entregaban una placa... Desde hace unos cuantos años no se hace... Es una auténtica pena.

En en Festival del próximo domingo hay un aliciente que lo hace especial para mí. Vuelve a torear y matar un novillo Raúl Aranda, uno de los toreros más artistas y puros que ha dado la región aragonesa. No es que hayamos dejado de verlo porque sigue en activo, de subalterno actúa muchas tardes en mis dependencias, y sigue conservando poderío y saber -demasiado a veces- con el capote, aunque con las banderillas... habría que eximirle de ese trámite. Pero ese es otro tema, hablemos de lo que nos ocupa, de Raúl Aranda matador de toros. Porque han sido muchas las tardes buenas de este torero aragonés en el coso que lleva mi nombre, también las hubo malas, por supuesto, pero las buenas fueron buenas de verdad, y los triunfos, nunca regalados, más que merecidos, y así durante muchas temporadas.

Y pensando en Raúl los recuerdos me llevan a otro gran Festival Benéfico en el que también participó, hace muchos años, 25 se cumplieron este otoño. Fue un magno festival en memoria de una buena persona que llegó a ser un modesto profesional del toreo, estoy hablando de Miguel Peropadre "Cinco Villas", torero honrado a carta cabal, que había fallecido en accidente de tráfico ese mismo verano al volver de una capea en donde había ejercido de director de lidia. Fue una pena muy grande, porque Miguel pasaba mucho tiempo en mis dependencias, era la alegría de los entrenamientos que se hacían en en mi albero cada tarde, el compañero ideal, el que acogía a los nuevos, el amigo... y a su muerte dejó muchos. Ese día la plaza presentaba una excelente entrada, y si así se homenajeaba la memoria de un torero en los tendidos, no menor fue el homenaje en el ruedo, porque ese día estuvo cumbre un torero de Madrid que ya era predilecto de los aficionados de "La Misericordia", y que había sido el triunfador de la recién acabada Feria del Pilar: José Cubero "Yiyo". Ese día Raúl estuvo bien, en su linea, una oreja ganada a ley, pero "Yiyo" bordó el toreo. Fue una de las faenas más bella, completas y mejor rematada que recuerdo haber visto en mis propias dependencias en los últimos tiempos. Hasta me acuerdo de la fecha, 22 de octubre de 1983... ¡Si!... ya sé que se trataba de un Festival, pero no por eso dejó de ser una faena perfecta... o al menos así la recuerdo yo.

Aquel año había sido muy ajetreado, de cambio total en mis dependencias, había obras por todas partes, parecía la guerra, obras en los corrales, las cuadras, las viviendas del conserje y el corralero, pero a su término mi aspecto, y mi salud, había mejorado considerablemente. Por ese motivo durante la primera parte de la temporada sólo se celebró una corrida, el 29 de mayo, en la que destacó un joven torero aragonés que había tomado la alternativa un año antes aquí mismo, Enrique González "El Bayas", natural de Tarazona de Aragón. A lo largo de su trayectoria taurina tuvo grandes tardes en Zaragoza, en otro momento nos ocuparemos más detenidamente de algún retazo de su historia. Ese día "El Bayas", que era un gran estoqueador, cortó dos orejas y destacó por encima de las figuras que se acartelaron con él, "Antoñete" y "Manzanares", ambos se fueron de vacío... Pero estábamos hablando de festivales... se me va la... Estábamos hablando de un Festival en el que torea Raúl Aranda, un Festival Benéfico que se celebrará el próximo domingo, día 14, a las 11 de la mañana, en mis dependencias de "La Misericordia"... Empiezas a recordar cosas y unas te llevan a otras, y así sucesivamente, y... y ya es hora de acabar por hoy."

miércoles, 10 de diciembre de 2008

SEGUNDA TERTULIA EN EL CAFE DE CHINITAS

Ya está en las ondas digitales de Internet el segundo programa de la "Tertulia de Aficionados En El Café de Chinitas" que produce "La Cabaña Brava". En esta ocasión el debate se centra sobre la suerte de varas. La oposición de las organizaciones profesionales de subalternos y matadores a los cambios que se tratan de introducir en el nuevo Reglamento de Euskadi han puesto de nuevo en el candelero la maltrecha situación en la que se encuentra esta suerte que, más que para medir la bravura del toro y ahormarlo para los sucesivos tercios de la lidia, se ha convertido en una máquina de destrucción. No creo que lo importante sea la longitud de las puyas, ni la cantidad mínima de puyazos, ni nada que tenga relación con el material de efectuar la suerte, con lo que intentan enredarnos los taurinos. El debate importante, el que se debería dar, es otro bien distinto; como se debe realizar la suerte y con que finalidad se hace; pero parece ser que a los profesionales, matadores y subalternos, no les interesa hablar de eso, no quieren cambios para seguir utilizando sus practicas demoledoras; a los ganaderos, que deberían ser los más interesados, porque la suerte de varas es la mejor forma de tentar que se conoce, no se les escucha como colectivo, solo alguno habla de forma individual y aislada; y la autoridad, o consiente y cede a las exigencias de los profesionales, o es amenazada con la huelga.

De esto se habla "En el Café de Chinitas" en la primera parte de la Tertulia. Después de un interludio musical se entra en la segunda parte en donde se trata del Festival Benéfico que va a tener lugar en la Plaza de "La Misericordia" el próximo domingo, 14 de diciembre, a las 11 de la mañana; del anuncio de las ganaderías para la próxima Feria de San Fermín, en Pamplona; y del anuncio de retirada de Luis Francisco Esplá. Esto se puede escuchar en el reproductor situado en la columna izquierda de este Blog. Pero también pueden descargarlo, para una posterior escucha en su ordenador o en cualquier reproductor portátil, en archivo Mp3. Esta opción está disponible en la zona de DESCARGAS de la Web de "La Cabaña Brava", o de forma directa picando AQUI.

Pero el objeto de esta entrada, además de presentar la segunda "Tertulia de Aficionados En El Café de Chinitas", tiene otra finalidad, como es reflexionar de los medios de los que disponemos los aficionados para plantear nuestras opiniones y reivindicaciones públicamente. Como siempre, las decisiones que tienen que ver con la Fiesta de los Toros, no tienen en cuenta las opiniones de los aficionados, todos se pronuncian, todos tienen algo que decir, todos encuentran un medio para decirlo, todos menos unos: los consumidores, los paganos, los aficionados.

Con la irrupción de Internet hemos encontrado un medio, que debemos aprovechar al máximo, para estar presentes en el debate sobre nuestra Fiesta. Ya no solo es la escritura, ahora se pueden aportar documentos gráficos, vídeos de producción propia o ajena, y la voz, como ocurre con esta Tertulia radiofónica de aficionados, en donde, sentados alrededor de una mesa, se opina libremente sobre la Fiesta de los Toros. Todos los medios son válidos, lo importante es estar en la primera fila del debate, y no se trata simplemente de denunciar lo malo, que es mucho, sino publicar y hacer propaganda de lo bueno, lo que de verdad hemos podido presenciar en directo por esos ruedos de Dios. Con palabras, con imágenes, con la voz, con lo que sea... contar lo malo, pero hacer especial hincapié en lo bueno, en lo que de verdad engancha a esta Fiesta. En las distintas plataformas de vídeos que hay en la Red hay documentos dignos de admiración, documentos elaborados por vídeo-aficionados en donde se puede apreciar lo que los medios oficiales ocultan o minimizan. Esa información de los que ocurre de bueno por otras plazas, a pesar de su menor calidad, es de mucho más valor para los aficionados que la propaganda de los espacios taurinos establecidos en los medios de comunicación. Cada día Internet nos ofrece más y mejores posibilidades para informar, canalizar esa información, para que cada día llegue a más aficionados, es otra una forma de luchar por la Fiesta de los Toros que defendemos.

sábado, 6 de diciembre de 2008

SOBRE LA PRIMERA VARA

Es práctica habitual, en casi todas las corridas, administrar a cada toro una primera vara salvaje, brutal, demoledora, con lo que la mayoría quedan, como vulgarmente se dice, para el arrastre.

¿Por qué se hace esto? Eso es lo que me pregunto yo y, conmigo, supongo, la mayoría de aficionados y espectadores de las corridas de toros. ¿Por qué se pica a los toros de esa forma? ¿Acaso no saben hacerlo de la forma correcta los picadores? ¿Por qué los matadores, que al fin y a la postre resultan ser los más perjudicados, lo consienten? ¿O son ellos los que dan la orden de que se cometa semejante latrocinio?

Son preguntas tontas sin respuesta porque los que tienen que darla callan, se escudan en tópicos y frases hechas para salirse por la tangente. Pero nada cambia, tarde tras tarde seguimos viendo la misma forma de destruir el toro, de aniquilarlo, de incapacitarlo para la lidia y, lo que es más sorprendente, para el lucimiento del propio torero. ¿O acaso estamos equivocados y lo que buscan es precisamente eso? Porque parece como si los toreros pensaran que cuando un toro sale con cierta integridad, para evitar males mayores y la posibilidad de quedar desairado, que le peguen en la primera vara sin contemplaciones, no vaya a ser que al presidente le de por cambiar el tercio y el toro se quede con algo de vida y un poco de poder. Desde esa lógica de pensamiento es posible entender por qué se hacen las cosas así y por qué no tienen ninguna intención de rectificar.

Esta claro que muchos de los picadores en activo son capaces de picar bien a los toros, se ve de vez en cuando en alguna plaza, y sobre todo en las corridas concurso que últimamente están proliferando y en la que se exige una forma más pura de hacer la suerte. Pero para que lo hagan hay que exigírselo, en primer lugar por parte de su jefe, que es el que les paga por su trabajo. La forma en que pican a los toros debe de estar de acuerdo con las ordenes de su matador y que si lo hacen de esa forma destructora es porque así se lo pide quien le manda.

En cambiar esa forma de picar, sobre todo en esa primera vara demoledora, se juega una parte importante del futuro de la Fiesta de los Toros, pero los que tienen que dar esa orden son los toreros y, por lo visto, no están por la labor. La otra posibilidad está en la reglamentación, pero ante cada mínimo cambio que se insinúa los taurinos se plantan. ¿Por qué será?

jueves, 4 de diciembre de 2008

PEPITO Y JOSELITO

- Hola, don Pepe.
- Hola, don José… y además, mire por donde, quería verlo a usted.
- ¿Y para qué quería usted verme?
- Pues que el otro día entré en el Blog y pensaba que me había equivocado. Al verlo todo diferente creía que había entrado en otro sitio. Vaya cambio…
- Cosas de mi nieto, don Pepe. Hace un par de días me dijo que había que darle un cambio a la página y ya ve usted.
- Pues lo ha dejado bien, no sé… como más espacioso, más desahogado… y además eso de la radio.
- Es que ahora hacen un programa, se juntan unos cuantos amigos, los domingos a la hora del café, y se entretienen grabando un programa de radio para Internet. “En el Café de Chinitas” se llama. ¿Se acuerda usted de que hace unos años había unos chavales que hacían un programa los domingos por la noche?
- Claro que me acuerdo… menudos eran… Como que de la noche a la mañana desaparecieron de la circulación ¿Cómo empezaba?... “en el Café de Chinitas dijo Paquiro a su hermano”… allí se decían las cosas claras, como a mi me gusta.
- Pues ahora lo podrá escuchar usted por Internet, desde nuestro Blog. El caso es que lo hacen mi nieto y los de su Asociación, los de “La Cabaña Brava”.
- ¿Su nieto es uno de los que hacían aquél programa?
- Claro, Pepito, el mayor de mi primogénito.
- Pues nadie lo diría, don José. Yo pensaba que, si le había salido aficionado, sería como usted… degustador del toreo fino…
- ¡Mi Pepito! Ese es peor que usted. No lo conoce bien, a él y a sus amigos todo les parece poco… siempre más, siempre más… más cuernos, más fuerzas, más casta, más bravos… Menudas trifulcas que montamos cuando vemos los toros juntos.
- Pues nadie lo hubiera pensado, con los antecedentes suyos…
- Educado y buena persona, como el primero, pero en tratándose de toros… ya le digo... peor que usted…
- Pues para que vea lo que son las cosas, don José, el mayor de mi chica, que será de la misma edad que su Pepito, y al que también le gustan los toros con pasión, me ha salido rana… o sea, que cojea del mismo pie que usted… Mi Joselito solo tiene ojos para lo efectista, no entiende, como le pasa a usted, que donde esta el mérito y la grandeza de este juego es en el toro y en lo que se sea capaz de sacar a cada uno de los que te correspondan.
- ¡No me lo puedo creer¡ Su Joselito, viniendo de donde viene, capaz de degustar las finas esencia del arte de Cúchares. No sabe usted lo que me alegro y la gracia que me hace.
- Ya ve lo que son las cosas. Desde pequeño enseñándole las esencias de la Fiesta de los Toros para nada, cabezón como él sólo.
- Lo mismo me ha pasado a mí, don Pepe. ¡Anda que no he perdido yo tardes haciéndole ver, y explicándole, los vídeos de los grandes artistas del toreo! Aún recuerdo el día, y ya hace años de esto, que viendo una gran faena de una excelsa figura del momento, yo, emocionado como sabe usted que me emociono, le pregunto, ¿Qué te parece, Pepito? Y me dice: “ese toro es una birria, yayo”. Me dejó de piedra. Desde ese día supe que en los toros íbamos a ser como el perro y el gato. Y así ha sido hasta el momento.
- Yo no le voy a contar la historia de mi Joselito porque es calcada a la de su Pepito pero al revés. Qué le vamos a hacer. Lo importante, don José, es que ambos son aficionados… y de los buenos. ¿Qué sería de esta Fiesta si no existiera la polémica?
- ¡Si señor! Tiene que haber de todo, don Pepe, ahí está la salsa de este guiso. Pero para que pueda hacer diversidad de opiniones tiene que haber Fiesta, tiene que haber Toros y tiene que haber Toreros.
- Lo primero son los toros, si no hay toros no hay toreros…
- Mas bien al revés, los toros existen todavía porque hay toreros…
- ¡No diga tontadas! La materia prima, lo que da nombre a la Fiesta son los toros, parafraseando a su Pepito, con estos toros que son una birria, poco toreo se puede hacer...
- Deje a mi nieto en paz que bastante me las tengo con él, y mírelo como su Joselito, desde el punto de vista del arte, sin toreros no hay Fiesta de los Toros…
- Vamos a dejar las cosas como están que hoy no venía con ganas de pelea, don José.
- Lo mismo le digo, don Pepe, dejemoslo. Además... se me ocurre una idea, porque… ¿su nieto conoce al mío?
- Creo que no, él, antes que a las tertulias de aficionados sensatos, como las que supongo que asistirá su Pepito, prefiere el patio de cuadrillas, los hoteles…
- Pues igual les va bien conocerse. Hablaré con Pepito y le presentaremos a Joselito, igual, como usted y yo, se hacen amigos, y hasta puede que, si le gusta hablar en la radio, pueda participar en la grabación de ese programa que cuelgan en Internet, “En el Café de Chinitas”. Siempre les vendría bien un contrapeso, una visión no tan negra de la Fiesta como la tiene usted, mi Pepito y los suyos.
- No habíamos dicho que hoy teníamos la fiesta en paz, don José… Aunque puede que tenga razón, hablaré con mi Joselito y le propondré la idea. Quizás, como usted y yo, se hagan amigos, labia no le falta para hablar en la radio o en donde sea, y quizás sirva para que se le encienda la luz del entendimiento…
- Recuerde lo prometido, don Pepe… Puyitas no.
- Es la fuerza de la costumbre, don José… Y hablando de ese programa que me dice que cuelgan en Internet su nieto y sus amigos ¿No quedaría un huequito para nosotros?
- ¡Que me dice!… A nuestra edad. Que cosas tiene, don Pepe. Eso es cosa de los jóvenes, ellos son los que saben manejar esos trastos. Nosotros, ¿cómo lo vamos ha hacer?... ¿qué vamos a decir?… Además, ya nos ayudan bastante manteniendo el Blog a flote y lavándole la cara de vez en cuando.
- ¿Cómo que qué vamos a decir? Si sólo se trata de hablar, el trabajo que lo hagan ellos, los jóvenes, nosotros a largar…
- Pero es su espacio, nosotros no pintamos nada allí, don Pepe. Quizás algún día nos puedan invitar, pero…
- Poco rato, dos o tres minutos, para discutir un poco… ¿No le daría marcha a usted?
- Que cosas dice usted… y que palabrejas utiliza... además ya se está haciendo tarde…
- Venga don José, dígaselo a su Pepito que yo se lo diré a mi Joselito.
- De acuerdo, don Pepe, se lo diré... Mire, ya viene mi autobús… Nos vemos... Adiós.
- Adiós… y no se olvide de decirle algo de lo nuestro a…

lunes, 1 de diciembre de 2008

EN EL CAFE DE CHINITAS - TERTULIA DE AFICIONADOS

Han pasado más de diez años y parece que fue ayer. En aquella época, como casi todos los viernes, acudíamos al “Museo Taurino” de Enrique Asín. Allí, rodeados de fotografías, libros, cabezas de toros, utensilios de torear que habían pertenecido a diferentes diestros, de historia de la Tauromaquia, nos juntábamos un grupo de aficionados de todas las edades para hablar y escuchar hablar de toros. Junto a los habituales iban desfilando invitados ocasionales de Zaragoza o de cualquier otro lugar de la geografía española que pasaban por nuestra ciudad. Un día apareció Ricardo Cepero. Era el responsable de un programa de toros de una emisora local, “Radio Ebro”, y ante una sugerencia de que nos abriera su programa para participar y aportar nuestras opiniones surgió la idea que él acepto: crear un pequeño espacio, en formato de tertulia, en donde los aficionados pudiéramos expresar libremente nuestros puntos de vista. Así nació “En el Café de Chinitas”, un programa independiente llevado íntegramente por aficionados y sin ningún tipo de interferencia por su parte.

Teníamos nuestra propia sintonía, que era la que daba nombre a nuestro programa, “El Café de Chinitas”, canción recogida por Federico García Lorca en su recopilación de canciones populares, interpretada por él mismo al piano y cantada por Encarnación López Júlvez “La Argentinita”. En otro momento, cuando le dediquemos un espacio propio a esta canción en nuestra sección “Cancionero”, hablaremos más detenidamente de su historia y la de sus intérpretes. Solíamos introducir un tema musical taurino a mitad de la sesión, y cerrábamos con alguna de las versiones, de las muchas que existen, de este tema popular. Durante varios meses estuvimos haciendo esa tertulia radiofónica que tenia lugar los domingos por la noche. Además de los habituales contertulios iban desfilando invitados que exponían su visión de la Fiesta y participaban activamente en los debates que allí iban teniendo lugar. Poco a poco llegó a tener gran repercusión entre los aficionados locales y eso debió molestar a los taurinos y, de manera especial, al empresario que regia los destinos de “La Misericordia” aquel año. Un día, lo recuerdo como si fuera ahora mismo, después de hablar con bastante dureza del encaste Domecq, nos llamó Ricardo Cepero y nos comunicó que el programa desaparecía de la parrilla, pero no sólo nuestra tertulia, sino el programa entero. Se dijo… pero para que vamos a seguir escarbando, aquel empresario dejó este mundo recientemente y, como “agua pasada no mueve molino”, vamos a dejarlo estar. Ricardo siguió con su programa de televisión en un canal local, “Canal 44”, hasta el momento de su fallecimiento, que ocurrió en el mes de agosto del 2007, y nosotros a la calle. La colaboración siguió después de ese altercado pues numerosas veces acudimos a su programa de televisión con la libertad de opinión acostumbrada, pero “En el Café de Chinitas, Tertulia de Aficionados” pasó a la historia.

Viene a cuento esta historia porque parte de los estuvimos en aquella primera época de “En el Café de Chinitas”, junto con otros compañeros de "La Cabaña Brava", hemos decidido ponerlo en marcha de nuevo. Esta vez, y amparándonos en los nuevos medios que nos posibilita Internet, grabándolo con un sencillo reproductor de Mp3, editándolo en un programa apropiado para ello y colgándolo en nuestra página Web para que pueda ser escuchado por todos los aficionados que nos visitan desde cualquier parte del mundo. Queremos seguir manteniendo el mismo formato de entonces porque consideramos que sigue siendo válido y que sea, si nuestras obligaciones particulares nos lo permiten, de periodicidad semanal y de una duración aproximada de 30 minutos. En eso estamos y esperamos que esta vez dure todo lo que nuestras ganas y nuestra afición nos permitan.

El primer programa de esta segunda época ya esta colgado en la red, pueden escucharlo en el reproductor situado en la columna izquierda de este Blog o en la página Web de “La Cabaña Brava”. De momento no se puede descargar para escuchar en el reproductor de su ordenador pero seguiremos investigando y cuando encontremos una forma de hacerlo, de convertirlo en podcast y que pueda descargarse automáticamente en su equipo, lo haremos. Los que estén interesados en colgarlo en sus propios espacios de Internet tienen que ir a la página en donde esta alojado -picando sobre las palabras subrayadas “Fandalism Mp3 Free Hosting” del reproductor-, copiar el enlace y pegarlo en la entrada o lugar correspondiente. Es una forma más, otra, de luchar por la integridad y regeneración de esta Fiesta de los Toros que se nos muere.