“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

miércoles, 18 de febrero de 2009

LA CRISIS

- Hola, don Pepe.
- Hola, don José.
- Es usted muy caro de ver, ya ni me acuerdo de la última vez, creo que no nos vemos desde nuestro “vermut torero” de fin de año.
- Pues si señor, tiene usted razón ¿Y qué tal cuando llegó a casa? Porque iba un poco más contento de los normal… iba un poquito “pa’ya”…
- No vea como se puso mi hija: que si ya no tenía edad, que si la tensión y el colesterol, que vaya ejemplo para los nietos, que si los vecinos…
- Ni caso, don José, ni caso… Yo ni le cuento lo que me dicen, pero por un oído me entra y por el otro me sale, y además, ¡que coño!, un día es un día y un día al año no hace daño.
- Bien dicho, don Pepe ¿Y cómo llevamos el invierno?
- Tirando.
- Parco esta usted.
- ¿Cómo?
- Parco: escueto, conciso, breve, sucinto, seco... Dicho de forma coloquial: poco hablador.
- Pues eso.
- Yo ando un poco preocupado con esto de la crisis… Y sobre cómo puede afectarle a la fiesta. Lo noto en los carteles que se han presentado para “las Fallas”, la primera feria de postín de la temporada, que solía presentar carteles rematados con las principales figuras y este año…
- ¿Y qué figura no se apunta a una feria con toritos como los que se acostumbran a presentar en Valencia?
- ¡Qué no voy por ahí, don Pepe! Le hablo en serio. Le quiero exponer mi tesis sobre la crisis y la fiesta de los toros.
- Punto en boca… le escucho.
- Por la falta de unas cuantas de las principales figuras del momento, se aprecia un abaratamiento en los carteles lo que, teniendo en cuenta la situación de crisis en la que está sumido el país, apunta hacia un ahorro por parte de los empresarios para abaratar los costes de las corridas. Esta práctica, supongo, se irá aplicando en todas las ferias. Hasta aquí lógico… pura lógica empresarial. Pero lo que se escapa a la lógica es que ese abaratamiento de los costes no repercuta sobre el precio de las localidades que tenemos que pagar abonados y espectadores en general, por lo tanto esa cincunstancia...
- Al grano, don José, que con tantas palabrejas me pierdo. Estamos en que, a los empresarios, les cuesta menos y a nosotros, los paganos, nos cuesta más… Pura lógica empresarial.
- A partir de esa situación, y teniendo en cuenta que la crisis repercute de forma más directa sobre los trabajadores, que somos los consumidores, y a su vez, y por eso mismo, disponemos de menor liquidez, lo más probable es que muchos de los que van a los toros durante la feria se retraigan y ese hecho se deje notar; primeramente en las taquillas, con lo cual, las cuentas del empresario habrán sido peores que las imaginadas, y en los tendidos, que será la peor consecuencia, se irán quedado despoblados, y ese, que deje de ir la gente a los toros, es el mayor problema al que se enfrenta la fiesta, porque conduce a su desaparición. Sin gente que pague por ver las corridas de toros se desploma entero el edificio de la tauromaquia.
- ¡Bien “hablao”, don José! Ha estado usted “sembrao”. Al margen de la palabrería tan brillante que ha “desparramao” para explicarme su brillante tesis, el conceptolo he "pillao". Además, yo creo que los empresarios se equivocan al actuar así. En tiempos de crisis lo que se debería hacer es montar los mejores carteles posibles para que, ni los aficionados, ni los espectadores, se quieran perder el festejo. Justo lo contrario de lo que hacen.
- ¡Si señor! Aunque sólo sea por una vez, don Pepe, estoy de acuerdo con usted. Lo que pretenden es, además de insolidario, un abuso y demuestra el poco amor que tienen por esta fiesta, y las pocas miras de futuro.
- Mire, don José, al final de la cuenta los que más perderán serán ellos, porque a nosotros, los aficionados, nos pueden matar una afición, pero ellos, todos los que viven -mejor o peor- de este negocio, irán al paro. Unos cuantos, los más pudientes, podrán sobrevivir y dedicarse a otras cosas, pero los trabajadores, la inmensa mayoría de los que pululan por este planeta de los toros, se quedaran sin trabajo.
- ¡Pero eso, don Pepe, no se puede consentir! Porque eso es acabar con una manifestación cultural que, desde el comienzo de nuestra historia, se encuentra arraigada entre nosotros y forma parte de nuestra idiosincrasia como pueblo, eso sería un crimen y no…
- ¡Sea positivo, don José! Mirémoslo desde una perspectiva positiva. Si gran parte de la culpa de la decadencia a la que esta abocada la fiesta, desde hace muchos años, es porque los profesionales han ido desvirtuándola, -“humanizándola”, dicen- poco a poco, hasta la pantomima chirigotesca que nos venden ahora y, encima, pretenden cobrarnos más cuando ganamos menos, es que la cosa no tiene solución. Estamos en las peores manos que podemos estar. Lo mejor es que este sucedáneo se acabe de una vez y…
- ¿Y a eso le llama usted ser positivo?
- Es la única esperanza que nos queda, que este montaje desvirtuado de ahora se vaya al carajo, y con él todos los que lo están matando poco a poco, y a partir de las cenizas, y contando con la afición intrínseca de los españoles a las fiestas de toros, renazca con la fuerza de la verdad y la integridad del toro por bandera. De la destrucción puede venir la regeneración.
- ¡Eso es una quimera! ¡Es usted un nihilista!… A veces pienso que usted delira, don Pepe…
- Que esto no tiene solución, don José, que esto no tiene ninguna solución mientras estemos en manos de unos…
- No se precipite con sus palabras, ni saque conclusiones anticipadas. Ya veremos como va discurriendo la temporada y la respuesta del público…
- ¡Y de la birria de toros anunciados... qué me dice usted!
- ¿De los toros…?
- ¡Sí, de los toros!
- ¿Qué toros…?
- ¡¿Cómo que: "qué toros"?!...

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