“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala
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viernes, 24 de diciembre de 2010

DON PEPE Y DON JOSÉ SE ENCUENTRAN POR NAVIDAD

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- ¿Cómo le va? ¡Es usted caro de ver! No nos vemos desde la Feria.
- Pues vamos tirando.
- ¿Nada más que tirando? Esta usted parco en palabras.
- ¿Y qué quiere que le diga?
- Pues ya que estamos en Navidad , y para no perder la costumbre, vamos a tomarnos unos vinitos y charlamos un poco de toros, de lo pasado y de lo por venir. 
- Sea… Pero no crea que tengo muchas ganas de hablar de toros…
- ¡No me diga! ¿Qué usted no tiene ganas de hablar de toros?... 
- Es la verdad… Estoy decepcionado, don José. La pasada temporada ha sido de las más vergonzosas y desalentadoras desde hace mucho tiempo en nuestra Plaza de “La Misericordia”. Y no sólo eso, en el resto de España, con Madrid a la cabeza, las cosas han ido por la misma senda, hacia el precipicio. Pero lo grave del asunto, y los profesionales parece que no quieren enterarse, es que cada vez va menos gente a los toros, los aficionados se alejan aburridos de la farsa en que se ha convertido el noble arte de la lidia, y los espectadores se aburren de la pantomima y cada vez acuden menos a las plazas. Y por si eso fuera poco…
- Menos mal que no tenia muchas ganas de hablar de toros de toros, don Pepe, porque si no le corto no para usted 
- Así están las cosas, don José.
- En parte, y en el fondo de la cuestión, estoy de acuerdo con usted. Peor no ha podido ser la Feria del Pilar de Zaragoza de este año, y en el resto del estado las cosas han ido como aquí, de mal en peor, pero algún detalle ha quedado para la historia. 
- Detalles… Solo detalles y algún que otro toro destacable. En cuanto a la torería andante, salvando los "detalles" que usted dice, y lo de Juan Mora en el otoño madrileño, más de lo mismo, vulgaridad, miseria, incapacidad e impotencia.
- Alguna cosa más podríamos destacar, ¿no le parece? No sea usted tan rácano. La temporada de “El Juli” ha sido de mandón, siendo de los pocos que, asumiendo su responsabilidad de figura, compareció incluso en nuestra Feria, cosa que suelen evitar con excusas varias otros. La temporada del hijo del “fino torero alicantino”, J. M. Manzanares, también ha sido importante. Los “pellizcos” de Morante. “El Cid” ha resucitado y, por supuesto, Juan Mora que, como el homónimo histórico del anterior, ha ganado su última batalla cuando muchos lo daban por muerto. 
- El gran problema de la mayoría de los toreros modernos, don José, es su desconocimiento de lo que es la lidia. Si el toro no es de “carril”, como se decía antiguamente, ya no saben que hacer, y más si el toro conserva algo de la casta brava que se le supone, se ven desbordados. Ello conlleva que muchos toros que tendrían su lidia si el torero fuera diestro en esa técnica se vayan al desolladero sin torear, y es una pena cuando eso sucede con los toros de las que, malintencionadamente, los taurinos llaman “ganaderías duras”, tan solo porque están regidas por ganaderos comprometidos con su oficio de criar toros que embistan y no se atienen a sus requerimientos fraudulentos.
- Pero no me negará que hay toros que son imposibles y si, como dice usted, don Pepe, los toreros de ahora se han acomodado a una forma de torear más plástica, aunque menos dominadora, es normal que eso ocurra… 
- Pues si, ya que salen pocos toros con interés, se desperdician los que salen… apañados vamos. Cada vez se van más toros sin torear entre excusas banales de los profesionales y el silencio cómplice de los que controlan la información taurina que, en vez de contar la verdad y aleccionar con su críticas a los aficionados y espectadores interesados en esta noble Fiesta, se dedican a “marear la perdiz” y justificar lo injustificable.
- No sea tan negativo, don Pepe. 
- Mire usted, don José, lo que ha mantenido viva esta Fiesta de los Toros desde hace siglos ha sido la emoción, y la emoción se fabrica entre un toro con poder que pelea y un torero con conocimientos que le puede. En la actualidad la mayoría de los toros, en vez de peleadores, son colaboradores, y eso no emociona a nadie, por más plasticidad y pinturería que aporten los toreros, eso aburre porque siempre es lo mismo. Si el riesgo y el peligro de la pelea entre toro y torero no trasciende a los tendidos no se produce la emoción y el espectáculo de los toros se desploma sin remedio. Pero cuando hay un toro con poder y ganas de pelea en el ruedo, y un torero le planta cara, la chispa de la emoción se enciende y, como un reguero de pólvora, se extiende de inmediato desde la Barrera hasta la última fila de la Andanada. Y no le digo nada si encima torea… Eso, la emoción, que es el principal valor de esta Fiesta nuestra de los Toros, y la magia del toreo puro, que es lo que hace que se te grabe una faena en la memoria, son cada vez más escasas en las plazas de toros y con su desaparición se desmorona…
- Ya, ya ya…¡Y decía que no quería usted hablar de toros, don Pepe! Ande, que me está largando una letanía que ni en la “Misa del Gallo” que, por cierto, se celebra esta misma noche. 
- Pues que nos saquen otro vino para celebrarlo.
- Sea… Y unas gambitas de Huelva. 
- No es mala la sugerencia, don José. Se aprueba ¡Camarero!
- ¿Y qué me dice de los avances informativos de la Empresa para la temporada zaragozana del 2011? Parece ser que este año se lo quieren tomar con más interés. 
- Ya veremos.
- Escueta y lacónica es su respuesta, pero esta vez dicen que van en serio y que ya tienen reseñados toros para el Pilar y… 
- ¡Que digan misa! Yo hasta que no lo vea no me lo creo. Mucho tienen que cambiar las cosas para recobrar la ilusión de acudir a “La Misericordia”, don José. Además el problema ya no es esta Empresa u otra, el problema es la fiesta en sí, el sistema que la controla, los que manejan los hilos y quitan o ponen toreros y ganaderías a su antojo, los políticos que consienten, la mafia que la maneja…
- Pare ya, don Pepe, pare usted… Déjese de amarguras y vamos ha degustar estas gambitas tranquilamente. 
- Pues era usted el que quería que habláramos de toros, don José.
- Ya ha largado usted bastante. Ahora lo que le voy a proponer, en un día tan señalado como este, es un brindis por nosotros, por nuestras familias y amigos, y por todos los aficionados que no siguen en este Blog que mantenemos a medias. 
- No me parece mala idea. Alcemos nuestras copas y brindemos por todo eso que usted ha dicho, don José,  a la vez que les deseamos unas Felices Fiestas a todos ellos…
- … Y que el 2011 sea un buen año en lo taurino. 
- ¡Ojala! aunque eso ya lo veo más negro, don José, pero no está de más desearlo. Lo que si deseo de verdad es que el 2011 nos traiga salud y algo de ánimo para no decaer, y que el próximo año, tal día como hoy, volvamos a encontrarnos para tomar unos vinicos, unas tapas y hablar de toros.
- Así lo deseo yo también, don Pepe. 
- Pues eso… ¡Pa’dentro!

martes, 7 de septiembre de 2010

SALDOS "LA MISERICORDIA"

- Hola don Pepe. 
- Hola don José.
- Buen color trae usted… Parece ser que le han sentado bien las vacaciones. 
- Como todos los veranos, en el pueblo con la parienta y los chicos, allí el tiempo es más fresquito y se vive más sanamente.
- Pues yo vengo negro.
- Ya se le ve, como todos los años vuelve usted de la playa torrao.
- No exagere que no es para tanto, don Pepe. Ya sabe que mi señora prefiera la playa y, como todos los años, hemos pasado los calores a la orillita del mar. Pero es que vengo quemado por dentro… 
- ¿Y a que se debe su quemazón, don José?
- ¡Cómo!... ¿Es que no se ha enterado usted de los carteles que nos han preparado para la Feria del Pilar? 
- Claro que estoy enterado don José, precisamente con eso me he desayunado esta mañana.
- ¿Y no se le ha indigestado el desayuno…? 
- Pues no. Me espera algo parecido aunque tengo que decirle que han desbordado mis perores presagios por lo malo. Sobretodo en las combinaciones de toreros, menos imaginación no se puede tener.
- Pues yo estoy indignado. Esto no nos lo merecemos.
- Pues eso es sí que es raro en usted, don José, siempre tan complaciente y benévolo.
- Pues esta vez no, don Pepe. Me parece una tomadura de pelo que nos hayan colado en los carteles a toreros de saldo como: “Paquirri II” -antes, Rivera Ordóñez-, Javier Valverde, Matías Tejela, César Jiménez, Javier Castaño, Alberto Álvarez, Salvador Vega, López Chaves… 
- Pare usted que nos quedamos sin toreros...
- Pero estos nombres que le he citado no han justificado en ningún momento su presencia en nuestra Feria, es más, la última vez que compareció Rivera Ordóñez -en la actualidad “Paquirri II”- en “La Misericordia” quedó como para no volver nunca jamás. 
- Y a quién hubiera puesto usted en su lugar, porque ya sabe que los “figuras”, si pueden, evitan nuestra Feria.
- Lo de los “figuras” es otro cantar, y más en estos tiempos en que esta condición no se dirime en las plazas sino en los despachos al principio de la temporada. Lo único que les puede hacer cambiar su determinación de no presentarse en la ultima Feria importante del año es una buena oferta económica y, por los nombres anunciados, parece ser que la empresa se ha decidido por lo barato. De esta forma es imposible mover la voluntad de Ponce, Morante, Castella, El Fundi… o de otros toreros jóvenes que están en todas las Ferias, como Bolivar, Luque o Pinar… ni conseguir que algunos de los que están un día, como Manzanares y “El Juli”, repitan dos tardes. 
- ¿Y a quién hubiera puesto usted en lugar de sus descartes?
- Además de incluir alguno de los nombres citados en el párrafo anterior, que si no están es, seguramente, por la cicatería de la empresa, hay toreros que se lo han ganado en el ruedo a lo largo de esta temporada. En primer lugar, un torero de La Rioja que este año ha seguido en esa línea ascendente que viene manteniendo desde hace varias campañas, Diego Urdiales, que practica un toreo de corte clásico tan escaso en estos tiempos de pegapases. Otro torero que merece premio este año es Sergio Aguilar, y tampoco debe ser muy caro de contratar. O Alberto Aguilar, que se ha labrado un nombre en Francia en las últimas temporadas y ha despertado el interés de la afición española. Y supongo que a nadie le hubiera importado la inclusión del veterano Juan Mora en alguno de los carteles, o "Torres Jerez", que ha triunfado en Almería...
- Pues si que lo veo contrariao y quemao, don José. Y ya que lo veo lanzao y largando por los codos…¿Qué me dice usted de las ganaderías?
- Ese es su terreno, don Pepe. Debería ser usted el que opinara de eso. 
- Y opinaré, don José, pero ya que usted es hoy la estrella, largue primero.
- Pues así lo haré. Me sobra la de “Montalvo”, que fracasó con estrépito el año pasado, y algunas de las ganaderías anunciadas las sustituiría por otras como las de “Fuente Ymbro”, “El Pilar” o Victoriano del Río, que han dado juego esta temporada.
- No esta mal pensado, don José, yo también creo que un par de estas tres que usted nombra tendrían que haber estado. Esta vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con usted en la mayoría de sus opiniones. De las ganaderías contratadas me gusta la comparecencia de “Cuadri”, premiada este año en San Isidro; “Partido de Resina”, por si confirma su recuperación; y confío en que la de “Alcurrucén” salga como la de Bilbao. “Bañuelos” se lo ganó el pasado año, veremos lo que trae este. De “Valdefresno” ha salido algún toro bueno este año. Lo de “Montalvo” es una tomadura de pelo que...
- ... Y otra cosa, don Pepe, la Feria es demasiado larga para tan pocos alicientes, creo que la Diputación debería plantearse seriamente la cuestión y rediseñar la temporada zaragozana potenciando la calidad antes que la cantidad porque…
- … La Diputación, propietaria de la plaza y responsable última de su gestión, por desgracia, ni esta ni se le espera, don José. Ellos cobran el canon y… “si te he visto no me acuerdo”.
- No sea usted negativo, don Pepe, ante la pobreza de los carteles y la deriva de la empresa deberían de tomar cartas en el asunto y...
- ... Espere usted sentado, don José.
- Estoy decepcionado. Esto no nos lo merecemos.
- Grave debe ser para que usted, tan conformado de normal, este decepcionado.
- ¡¡¡Es una feria de saldos!!!
- ¡¡¡Saldos “La Misericordia”!!!
- Y luego dicen que no va gente a los toros…
- Eso.

martes, 18 de mayo de 2010

SALE UN TORO ENCASTADO Y DESCOMPONE EL CUADRO

- Hola don Pepe. 
- Hola don José.
- ¿Supongo que vería usted la novillada de ayer en Madrid? 
- Pues sí, claro que la vi.
- ¡No hay derecho! Es una vergüenza que les hagan esos a esos pobres chavales que van con toda la ilusión del mundo. Ponerlos ante semejante ganado. 
- Eran novillos, utreros que por su presencia no deberían asustar a nadie.
- Pedro sus intenciones no eran, precisamente, buenas… 
- Casta, don José, solamente casta, que es lo que deberían tener todas las reses de lidia que saltan a un ruedo. Lo que pasa es que ahora, los toreros, no están acostumbrados a eso… todos quieren el toro “chochón”.
- Y menos esos aspirantes que ni tan siquiera torean una o dos novilladas al año. 
- Pues que no vengan a Madrid, que lo hagan cuando estén rodados, que aprendan el oficio antes de anunciarse en plaza de tanta responsabilidad… Eso es lo auténticamente vergonzoso, pero no sólo en el escalafón de novilleros, también en el de los “figurones” de todo este montaje vacío de contenido con el que están suplantando la verdadera fiesta de los toros.
- No me venga con rollos y vayamos al grano, don Pepe, porque los novillos de ayer eran intoreables. 
- ¿Dónde he oído yo antes estos mismos argumentos?... Son los que repiten incansablemente -en prensa, radio y televisión- teóricos de tres al cuarto que viven de esto y tienen que decir lo que les dictan los que pagan. ¿Por qué no se pueden torear esos novillos? ¿Explíquemelo usted si puede…?
- Son toros a contraestilo que no se prestan al lucimiento, que no dejan ponerse bonitos a los toreros, que hay que estar más pendiente de quitarse de en medio que en inspirarse para interpretar el toreo de arte. 
- El arte del toreo, que es algo muy distinto de torear con arte, se fundamenta precisamente en eso, en el dominio del toro, en primer lugar, y una vez conseguido eso y si se tiene la inspiración necesaria, hacerlo con arte.
- Pero, don Pepe, los “saltillos” de Moreno Silva eran mucha tela para aprendices tan poco placeados… 
- Y para el escalafón entero de matadores, don José, y si no, vea usted las ganaderías que matan los que torean en todas las ferias, y si es preciso borrarse de alguna feria importante para no ver el toro -como Manzanares y Morante en Pamplona este año- pues se borra uno que no pasa nada. Cada "torerito" con su "torito", es el modelo que quieren imponer los que manda en la fiesta y el público a tragar y a pedir orejas, que es su obligación.
- No exagere usted. 
- No exagero nada. Es difícil establecer comparaciones porque los que tienen vitola de “figura” no ven un toro encastado en su vida si no es por equivocación. Recuerde usted lo que hablamos la última vez que nos vimos de como las pasó este año en su tierra, precisamente el día su veinte aniversario de alternativa, el que es considerado máxima “figura” del momento, su adorado Ponce… Por poco no lo mata… acuérdese que era un sobrero que salió en el lugar de una birria de toro escogido por él para tan magno acontecimiento. Y así, todos.
- Se aparta usted del tema, don Pepe, yo quiero hablarle de la novillada de ayer en “Las Ventas”… Es que esos bichos no se podían torear. 
- Me aparto de lo concreto de ayer conscientemente. Lo de ayer es un festejo que van a desprestigiar sin piedad todos los que cobran por hablar de esto, de este simulacro de fiesta que pretenden imponer y que no tiene nada que ver con la auténtica. Eso, lo de ayer, es la fiesta de verdad, con todo lo malo y todo lo bueno que acarrea. Toros, o novillos, con movilidad, poder y sangre encastada que imponen la emoción en cuanto saltan al ruedo. Eso es a lo que no están acostumbrados, ni preparados, el escalafón entero de toreros, y de ahí vienen todos los problemas y esta lucha descarada por liquidar los encastes que molestan. ¡Que se prepare don Joaquín Moreno Silva por haber cumplido con su obligación de presentar una novilla encastada en la Feria de “San Isidro”! Lo que está en juego es eso, el modelo de fiesta, y el modelo se diferencia en el tipo de toro. La “torería” andante lo tiene muy claro, quieren el toro bobo, colaborador, parado, que se deje, que sirva… dicen.
- Pero es que los tiempos cambian y el público… 
- Ese es otro de los problemas… el público, don José. Mientras siga acudiendo a las plazas hay negocio y pueden seguir viviendo del cuento los que mangonean el mundo del toro. Pero surge una profunda contradicción en su discurso al vender algo que es muy distinto de lo que anuncian. Según se ha podido ver en los festejos importantes de lo que llevamos de año, el tedio producido por la borreguez de los toros recomendados por los propios toreros ha sido la nota predominante de la mayoría de ellos. Eso, al público que va en son festivo de forma ocasional a disfrutar, en vez de aficionarle, le aburre y puede hacerle desertar la próxima vez que tenga ocasión de ir a los toros. Y eso es lo peor que puede ocurrirle a la fiesta, que se vacíen los tendidos, y los alicientes para frenar esta cuesta abajo, según venimos comprobando, son bien pocos. Estos días, en plena Feria de “San Isidro”, se ve mucho más cemento en la plaza que en años anteriores, y ese es un mal síntoma. En esa cuerda floja se debate la fiesta en estos momentos, en mantener embaucado a ese público ferial que todavía hace que esto sea un negocio. Aunque puede ser que esta sea la única solución para que esto se arregle o se muera del todo, porque…
- … Usted, tan optimista como siempre, don Pepe… 
- … Es la pura verdad, don José, y los “profesionales” del toro lo tienen muy claro. Es preciso enterrar todo lo que tenga que ver con el toro, o el novillo, encastado porque crea problemas a los toreros y descompone la faena que trae preparada de antemano. Para poner en práctica el toreo moderno se necesita el toro moderno, el que solemos ver en todos los festejos de “figuras”. Pero es que… ni aún así. Los propios toros que eligen en el campo sus veedores, si pasan el reconocimiento veterinario, les crean problemas a los “artistas” y son incapaces de resolverlos. Así vemos el desorden total en todos los tercios de la lidia, la incapacidad para salir del guión de los dos pases, la descomposición de la figura, el salir corriendo, el arrimón ante un marmolillo … nada de nada… aburrimiento y desolación.
- Pero la novillada de ayer, don Pepe…
- … Es un reflejo, don José, de cómo esta el patio: sale un toro, o novillo, encastado y descompone el cuadro.

jueves, 22 de abril de 2010

LOS TOROS DE PONCE

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- ¿A dónde va usted tan rápido? 
- ¿Donde quiere que vaya? Pues a cenar que ya va siendo hora.
- Frene un poco y tomemos un vinito. Hace tiempo que no coincidimos y me gustaría pulsar su opinión sobre algunos de los últimos sucesos del panorama taurino. 
- Pocos sucesos dignos de comentar hay... pero sea, no creo que se impaciente la parienta si me retraso un poco más de lo normal pero… es que no son horas de acabar una corrida… un poco más y nos dan las uvas…
- No sea usted exagerado, don Pepe, muchas tardes se devuelven toros de forma injustificada y los festejos se alargan más de lo debido. 
- ¿No me querrá decir usted, don José, que los toros que ha escogido Ponce han sido devueltos de forma injustificada? Daba vergüenza ajena ver esos toretes que sus “veedores” han seleccionado, para su única tarde en la Feria de Sevilla, rodar por el albero de la Maestranza.
- No se pase don Pepe, además el cuarto del “Puerto de San Lorenzo” se podía haber mantenido en el ruedo y podríamos haber visto una buena faena del maestro de Chiva, el mismo lo ha dicho cuando lo han entrevistado después de matar el sobrero que, no me lo negará usted, ha sido un auténtico mulo de carga imposible. 
- Ya habla usted como los taurinos… ¡No se deje comer el coco por los de la tele, don José!... Esa *** de toros que le consienten presentar a Ponce por ser quién es nunca deberían saltar a un ruedo de prestigio como la plaza sevillana... Luego viene lo que viene y a quejarse.
- Pero es que como decía el propio torero, esta temporada está teniendo muy mala suerte con los toros. 
- No tiene derecho a quejarse el maestro de Chiva -como usted lo llama- porque… ¿Quién tiene la culpa de eso?... El propio Ponce, que impone un ganado impresentable para anunciarse en las corridas, ese es el gran problema. En plazas tan poco exigentes con el ganado como Valencia y Sevilla le ha pasado lo mismo y no escarmienta. No se puede llevar a plazas de primera, por más complacientes que sean, toros de pueblo… Un poco de vergüenza torera, por favor.
- Pero tiene razón… 
- No tiene ninguna razón, en todo caso tendría que entonar el “mea culpa” por la elección del ganado y no quejarse de las consecuencias de sus propios actos. Que lleve toros bien presentados y con fuerza y no intente colar gato por liebre. Y mejor todavía, déjense Ponce y el resto de los denominados “figuras” de imponer los torillos que acostumbran y toreen lo que les pongan. Esa es la forma de demostrar la condición de “figura” de verdad y, además, de engrandecer y proyectar la Fiesta hacia el futuro.
- Usted sueña, con Pepe. Desde siempre los “figuras” han elegido el ganado que quieren torear y eso no va a cambiar. 
- Pues al menos que los lleven con el trapío requerido para ferias y plazas de categoría, ganado que no tenga problemas para pasar el reconocimiento y que tenga fuerza suficiente para aguantar la lidia. En eso deben ser exigentes veterinarios y autoridad, don José, porque se trata de un espectáculo público y tienen la responsabilidad de atajar el fraude y poner las cosas en su sitio.
- Pero los que llevan público a los tendidos son las “figuras”, don Pepe, y el público no se preocupa mucho de los toros, por eso la autoridad debe calibrar sus decisiones de acuerdo con quién torea y, si hace falta, transigir un poco. 
- ¿Y que más?.. Aquí lo que hace falta es justamente lo contrario para devolver a la Fiesta su autenticidad y, en vez de transigir con las exigencias de los “figuras”, como usted plantea, se debería actuar de forma más severa, como hizo hace no muchas fechas el presidente en la plaza de Jaén, en donde precisamente, mire que casualidad, también estaba anunciado el maestro de Chiva -como usted lo llama- que, ante la insignificancia del lote que presentó para ser toreado por el mismo, y en cumplimiento con las obligaciones de su cargo, suspendió la corrida.
- …Y dejó en la estacada a un novillero que iba a cumplir el sueño de su vida y ha un buen puñado de aficionados que se quedaron sin corrida después de un largo viaje… 
- De ese desaguisado tienen la culpa los “figuras” por la desfachatez de imponer -aún a costa de llegar hasta la suspensión del festejo con los consiguientes perjuicios para todos- un ganado indigno, incluso, para una plaza de segunda. ¿Cómo serían esos toros, madre mía?... Más decisiones como la que tomó en su día el presidente de Jaén hacen falta antes que consentir la lidia de toros inválidos y carentes del trapío y la casta mínima para hacer honor a su nombre de toros de lidia. Esa es la mejor manera de defender la Fiesta. Ponce, el maestro de Chiva -como usted lo llama-, no tiene derecho a quejarse de lo que le toca porque él elige los toros que torea. Si los sobreros que sustituyen a los inválidos que impone salen como salen es su problema, que presente toros con el trapío y la fuerza exigibles para la lidia o que se calle.

martes, 16 de febrero de 2010

COMPETENCIA Y VERDAD

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- ¡Qué sorpresa! ¿Cuánto tiempo hace que no nos veíamos?
- Pues bastante… al menos desde el año pasado…
- Tiene usted razón, por lo menos desde la Feria de Pilar.
- Pues ya han pasado días… ¿eh?... Y hablando de la feria… ¡vaya petardo!
- Pues tampoco es para ponerse tan negativo… Se vieron cosas, detalles… ya sabe usted, don Pepe, el toreo y los toros de ahora.
- Pero eso es muy poco para una feria que tendría que ser de las cuatro o cinco más rematadas de España, don José… demasiado poco.
- La gente se divirtió, que es lo importante ahora, y los días señalados hubo llenazo. Ahora hay otras diversiones y el publico se dispersa más. El que va a las plazas de toros va con la idea de distraerse y pasar el rato.
- No puede usted justificarme el desastre que soportamos durante toda la feria con esos argumentos tan estúpidos. A los espectadores que acuden a los toros, sea el día que sea del ferial, tengan más o menos conocimiento de la fiesta, o vayan con más o menos ganas de divertirse, hay que ofrecerles el espectáculo íntegro y la autoridad debe mantenerse en su sitio, manteniendo un pulso al populismo para defender la categoría de la plaza.
- ¡Pues no viene usted fuerte este año, don Pepe! Menudo mitin me ha soltado, como si no supiera yo de lo que estamos hablando. Un poco de tranquilidad y no tergiverses mis palabras.
- ¡Como que no tergiverse!... Usted, como aficionado que es, nunca puede decir eso ni justificar el fraude…
- No confunda las cosas porque yo nunca pronuncié esa palabra y le tengo que reconocer que la Feria del pasado año no fue brillante, como las de tantos otros años, pero algunas cosas quedaron para el recuerdo, como esa faena del hijo del fino torero alicantino ya retirado que, sin duda, fue una de las mejores de la temporada.
- Menos lobos, don José… que no fue para tanto… además mató mal y el propio torero lo reconoció
- Los que realmente fracasaron fueron esos hierros duros con los que se le llena la boca, eso si que fue un petardo.
- ¡Y gordo, don José! Venir con un pedigrí y pisotearlo de esa manera… Eso ya fue, como dicen en mi pueblo, la rematadera.
- Que le vamos ha hacer, don Pepe, otro año será… esperemos que sea este.
- Ojala, aunque por las trazas y las prisas que se están dando…
- Pues se oyen rumores, en cuanto al primer ciclo, que igual no le desagradan a usted…
- A mi déjeme de rumores, que no me creo nada ni quiero crearme falsas expectativas, pronto o tarde harán públicos los carteles y entonces ya hablaremos…
- Pues cambiemos de tema porque además le quiero trasladar una pregunta para sondear su opinión sobre un asunto que considero de interés.
- Usted dirá, don José.
- Pues… partiendo de que el momento por el que atraviesa la fiesta en la actualidad no es el mejor de los últimos años, creo que sería un gesto importante que los máximos figuras del escalafón tomaran cartas en el asunto y se comprometieran con su presente y con su futuro. Es preciso crear afición en los espectadores ocasionales de las ferias y los que en el futuro puedan sentirse atraídos por esta fiesta y para ello que mejor que organizar varias corridas en las que…
- … Toreen mano a mano Tomás y Ponce.
- En efecto, esa era la cuestión que le quería plantear, pero ¿cómo lo…?
- Se le venia venir, don José.. que ya son muchos años y lo voy conociendo a usted.
- Yo pienso, don Pepe, que sería muy bueno para la fiesta si dejaran a un lado sus propias estrategias taurino-económicas y arrimasen el hombro para darle un empujón hacia el futuro. El compromiso de su posición en el escalafón y las preferencias de los públicos, a los que se deben, se lo demanda.
- Sin tanto rollo, don José, que siempre se han enfrentado, cuando han coincidido en la época, los figuras de la tauromaquia en el ruedo y la fiesta es, precisamente en esos momentos de competencia, cuando mejor salud ha tenido. Si no lo hacen es porque tienen más de negociantes que de toreros.
- Yo no quiero llegar tan lejos como usted, don Pepe. Como toreros los respeto y admiro a los dos, porque ambos han dejado su impronta en el ruedo y han firmado faenas inolvidables. Pero como dos de los más importantes diestros que son, si no los que más en estos momentos, y puesto que se deben a su profesión y al público que los mantiene, deberían llevar aparejado el compromiso de poner lo mejor de sí mismos para favorecer y engrandecer este espectáculo del que viven.
- Le entiendo y estoy con usted, don José. Debería de ser así pero, por lo que parece en base a lo que dice uno y otro, no creo que llegue a serlo, priman más sus propias estrategias particulares que la fiesta en sí… y están en el derecho de hacerlo… pero con la profesión que les ha dado todo lo que tienen y lo que son deberían tener un mayor compromiso, algo mas de torería.
- Bien dicho, don Pepe.
- Pero también le digo que, más importante aún que el mano a mano por el que usted me preguntaba, es conseguir que las corridas de toros, sean en la plaza que sean, se den como deben de darse, con toros en plenitud de facultades, toreros dispuestos a torearlos y la autoridad vigilante del cumplimiento del reglamento. Es el mayor gancho de la fiesta de los toros, la emoción que se genera cuando eso ocurre en el ruedo, y si además se produce algún pasaje artístico pues miel sobre hojuelas… La única manera de que se aficionen de verdad los que van ocasionalmente a los toros en los periodos feriales de sus localidades es que tuvieran la posibilidad de contemplar la fiesta, con su grandezas y sus miserias, en toda su dimensión siempre que acudieran a una corrida. Para eso se necesitaría el compromiso de todos los sectores: toreros, empresarios, ganaderos, medios de comuni…
- ¡Usted sueña…! Eso es imposible. Yo me conformo con ver…
- …¡Muerte al conformismo, don José!... Debemos exigir que…
- … Hoy, mire por donde, voy a ser yo el que le proponga tomar un vinito.
- Pues por mi parte no va ha quedar.
- Ok, don Pepe…
- ¡Toma que palabreja!
- ¿Por donde ha estado usted para no verlo en tanto tiempo?
- ¿Y usted?
- Pregunte yo primero.
- ¡Venga ya…!

domingo, 4 de octubre de 2009

DOMINGO DE PREFERIA

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- Ya tenía ganas de verle. Venía pensando en usted. No estamos juntos desde aquel día que tomamos un refresco en una terraza, era pleno agosto y hacía un calor sofocante.
- Ya lo creo… con lo fresquito que se está en el pueblo.
- Y en la playa…
- Yo no acostumbro… el agua no me va mucho y siempre me ha tirado más el monte.
- Nosotros lo combinamos, unos días los pasamos en la costa y otros tantos en la montaña, pero… dejémonos del veraneo y a lo nuestro, al toro.
- Pues tampoco hay tanto de que hablar porque…
- ¡Como que no hay nada de que hablar! Eso será usted porque yo, el fin de semana pasado, he visto torear como los dioses. Toreo de muchos kilates. Aún se me eriza el bello cuando lo recuerdo… que grande fue aquello, don Pepe…
- Y ¿dónde estuvo usted pues… si puede saberse?
- Pues con motivo de un viaje familiar a Barcelona, y aprovechando que había toros, la última corrida de la Feria de “La Merced”, acudí a la Monumental barcelonesa y aquello fue lo más grandioso que he presenciado en lo que llevamos de siglo.
- No me diga usted…
- Claro que le digo… y bien clarito que se lo digo. José Tomás, en su última corrida en España, dejó bien sentado que, hoy por hoy y sin discusión alguna, es el número uno.
- No será para tanto, toreo perfilero y la emoción de los riesgos que corre sin mucho sentido.
- ¡Que equivocado esta usted, don Pepe! El pasado año quizás tuviera usted alguna razón que esgrimir en ese sentido, pero en este las cosas han cambiado mucho. Se ha asentado, ya no lo cogen tanto los toros y los templa mucho más, y no sólo eso, sino que esta toreando más clásico y con mucha más hondura.
- Y de los toros, que me dice usted…
- De los toros… de los toros… pues toros.
- De todas formas, y se lo digo de corazón, me alegro de que disfrutara y lo pasara bien, don José.
- Bien es poco, fue como un sueño... ¡¡¡que torero!!!
- Pues yo, don José, lo eché en falta en las novilladas del pasado fin de semana, que fueron muy interesantes y, sobre todo, porque hubo un chaval que toreo de verdad, templando, dominando, pudiendo con un eralote que apretaba para los adentros y tenía sus problemas. Estuvo con las ideas claras, firme y con torería. Me gusto y hoy vengo con la ilusión de volver a verlo… ¿Como se llamaba?... Miguel Cuartero.
- Pues yo tambieén me alegro, don Pepe, no es poco que un novillero le haya despertado la ilusión, con lo exigente y estricto que es usted…
- Hizo lo que tenía que hacer, pensar en la cara del novillo y ajustarse a sus condiciones y, de esa forma, consiguió ligar un par de buenas tandas en el centro del ruedo. Eso, ni más ni menos, es torear.
- Informado estoy, lo tendré en cuenta… Pero yo quería pulsar su opinión sobre otro asunto del que no hemos tenido ocasión de hablar todavía, aunque, conociéndole a usted, supongo que no estará muy conforme con los carteles que han anunciado para la Feria que ya está a punto de comenzar.
- ¿Cómo voy a estar conforme? Son una m…
- … No hace falta que diga palabrotas, don Pepe, un poco de urbanidad y buen gusto. Yo, ya me imaginaba su reacción, pero le quiero informar que entre muchos de los aficionados que conozco han sido acogidos mucho mejor que los de años anteriores, menos toros de esos broncos e ilidiables que tanto le gustan a usted y a sus amiguitos los intransigentes, que aburren a la mayoría de los espectadores, y más figuras, con toros acordes a su estilo, en los carteles. Ponga los pies en el suelo, eso es lo que demandan los aficionados sensatos y el público en general.
- Pero si va a pasar lo que en todas las ferias, toros bobalicones, sin poder y sin cuernos, que se derrumban después de un picotazo de nada. Es lo que ha pasado en todas las plazas. Aburrimiento supino. Y luego vienen las excusas. O lo que es peor…
- No se pase usted, don Pepe, que esta archidemostrado que para torear bien, y hacerlo artísticamente, hacen falta toros que tengan la posibilidad de embestir, no esos mastodontes con cuernos que son imposibles...
- ¡Venga ya! No me salga ahora con las monsergas de los taurinos, don José, que con el toro domesticado de hoy en día ni hay emoción, ni nada de nada, en primer lugar porque la mayoría no tienen fuerza para embestir, y los que conservan un poco de energía es porque ni los han picado, ni se han empleado en ningún momento de la lidia.
- Pero para la emoción artística, para el pellizco del arte se necesitan toros…
- … Toros. Usted mismo lo ha dicho, don José, toros con poder e integridad que con su simple presencia den miedo al público y categoría a todo lo que hacen los toreros en el ruedo. No me negará que cuando eso ocurre nadie, ni aficionados ni público, se aburren, y si se consigue el triunfo, si se torea un toro de verdad y con la verdad del toreo, la gente se vuelve loca y…
- …¡Pero deje usted de soñar, don Pepe! Tenga usted en cuenta que estamos en el siglo XXI y los gustos, y los públicos, han cambiado mucho y, ahora…
- … Se consiguen los más grandes triunfos con toros tullidos y toreando de cualquier manera… y no hablemos de la suerte de matar porque eso ya es de vergüenza, como ya da igual que la espada caiga baja, pues nadie se esfuerza en ponerla en su sitio, total, da lo mismo. Aquí, en este modelo de fiesta del siglo XXI que usted preconiza, lo que importa es cortar orejas y rabos, indultar toros que hayan sido “colaboradores” en la faena, y salir a hombros de costaleros por la puerta grande. Para nada cuentan las condiciones de los toros ni las normas clásicas del toreo, eso se ha convertido en accesorio.
- No se pase ni se precipite, ni se meta en camisa de once varas... Yo le preguntaba por los carteles, no por esas teorias suyas ancladas en el siglo XIX. Ya hablaremos de los resultados cuando pase la Feria, no todo es tan negro como usted lo pinta, don Pepe, y cualquier cosa puede ocurrir. Hace un momento me decía usted que hoy venía con la ilusión de ver a un novillero que le gustó el sábado pasado. ¿Por qué no puede ocurrir lo mismo varias tardes en esta feria? No sea tan negativo. Yo, ya me conoce, este año acudo con la ilusión redoblada, y más después de lo visto en Barcelona, de ver grandes cosas a nada que los toros “colaboren”…
- Ve usted, don José, si ya se le ha pegado hasta el lenguaje de los taurinos.
- ¿Qué?...
- Nada.

viernes, 7 de agosto de 2009

LAS CAPEAS DE LAS VEGAS

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- ¿Cómo usted por aquí? Imaginaba que, como todos los veranos, estaría en el pueblo.
- Y no anda descaminado, pero unos asuntillos familiares me han traído hasta este horno en que se ha convertido Zaragoza… con lo fresquico que se está en el pueblo. ¿Y usted? Por estas fechas siempre anda por la playa.
- Mi señora que tenía una revisión en el médico… ya sabe, cosas de viejos… pero en un par de días nos volvemos porque aquí no hay quien viva.
- Me alegro de verlo.
- Lo mismo le digo, además ya hacía tiempo que no nos veíamos.
- Pues desde la última… Si tiene usted tiempo, nos sentamos en esta terraza y, ahora que el calor nos da una tregua, tomamos un vinico y charlamos un rato.
- Sea, don Pepe. Además quería pulsar su opinión sobre un asunto que me tiene un poco mosca.
- Usted dirá, don José.
- Se trata de esas corridas sin sangre que se han programado en la ciudad estadounidense de Las Vegas…
- … ¡¡¡Eso es una aberración!!!
- Ya me imaginaba su reacción, don Pepe pero, aunque me preocupa y no lo veo claro, querría estudiar la idea con frialdad y ver si contiene algo positivo para la Fiesta.
- Una cosa así nada bueno puede traer para la Fiesta, don José. Es una adulteración tomando, una vez más, al toro como chivo expiatorio. Para empezar, que no lo llamen corrida de toros. Eso es otra cosa. Y que no degraden más la condición del toro de lidia que bastante por los suelos está ya.
- Pero quizás sirva como promocionar la Fiesta y abrir nuevos mercados.
- ¿Nuevos mercados? ¿Para qué? ¿Para esa patochada? ¡No diga tontadas!
- Pero si consideramos la posibilidad de que muchos de los espectadores que asistan a esos festejos, desconocedores hasta el momento de la Fiesta, se aficionan y…
- Pero se aficionaran a esa farsa, no a las corridas de toros. Además, si no se les puede hacer sangre a los toros, ya que no se les puede picar ni banderillear, no se podrán lidiar toros, serán a lo sumo erales como los que se lidian en las novilladas sin picadores, o añojos. Porque, dígame usted, don José, quien será el guapo de los figuras que se anuncian -y ese es otro tema grave de este asunto del que luego hablaremos- que se ponga delante de toros, con la edad reglamentaria para ser llamados así, si no se pueden picar ni banderillear...
- Pero…
- … Y si no puede haber sangre en esa pantomima ¿Qué hacemos con los pitones de los toros? Porque no debemos olvidar que los pitones están para herir y, si hieren, suelen hacer sangre. Hasta un pitón afeitado puede hacer sangre… Ya se puede imaginar la solución: fundas acolchadas en los pitones para que no puedan ocasionar ni un rasguño…
- Pero…
- ¿Esa fiesta es la qué queremos exportar? ¿Eso queremos vender en el extranjero?: Una adulteración en la que el protagonista fundamental que le da nombre, el toro, no es ni siquiera novillo, sino un animalejo de reducida edad, con fundas en los cuernos, o simplemente sin ellos, y cubierto de una superficie textil en la que se queden pegados unos palitroques que simulen ser banderillas y que, después de unas cuantas monerías del espada de turno, vuelva el bicho a los chiqueros para ser sacrificado en la oscuridad.
- Pero…
- … Todo este disparate no puede servir sino para asestar una puñalada más a la Fiesta y lo peor de todo, como antes le apuntaba, lo más grave de este asunto es que los mandamases del escalafón, las denominadas figuras del momento, se presten y, de esta forma, den carta de naturaleza a esta sinrazón sin vergüenza ni remordimiento alguno.
- Pero… y gracias por no interrumpirme otra vez… los toreros van a donde los contratan, no debe de olvidarse usted, don Pepe, que son profesionales y viven de esto.
- Y por eso mismo, para esta charlotada no pueden, no deben apuntarse, don José. Ellos, que son los que tendrían que llevar el peso y la seriedad de la Fiesta de los Toros, son los primeros que deberían poner el grito en el cielo y denunciar este atropello que se pretende con la profesión de la que viven y, se supone, deberían defender de adulteraciones y falsificaciones. Eso no es una corrida de toros, a lo sumo es una capea y como tal debería de ser tratada.
- A mi la duda que me crea es que a lo mejor…
- ¡Ni a lo mejor ni a lo peor! Esa pantomima que desvirtúa la esencia de las corridas de toros no me merece ninguna consideración. Si de las corridas de toros desaparece el peligro y la emoción esto se ha acabado, don José. Los empresarios americanos que hagan lo que quieran, pero ni los toreros ni los ganaderos de toros bravos pueden prestarse a este juego, y si lo hacen es que poco amor profesan a esta Fiesta que les ha dado todo lo que tienen. Aunque por lo que estamos viendo ahora aquí -y esto es lo que me preocupa de verdad- la fiesta que nos pretender imponer en estos tiempos casi está más cerca de la que proponen los americanos que de la auténtica Fiesta de los Toros. Pero eso es harina de otro costal y sería tema de otra conversación.
- Ya veo que lo tiene muy claro, don Pepe. Yo pienso parecido a usted. Me cabe la duda de que si el espectáculo gusta pudiera plantearse la celebración de corridas con todos sus argumentos, pero lo que se pretende hacer poco tiene que ver con la fiesta de los toros. Ya sabe que antes de pronunciarme sobre un tema me gusta recabar la opinión de la gente y, en este caso, por las opiniones que voy pulsando, los aficionados muestran muchos reparos, cuando no indignación, como usted, ante esta iniciativa.
- Es que se las trae. ¡¡¡Corridas de toros sin toros!!! Mire usted, don José, los empresarios americanos, los toreros, los ganaderos y los taurinos que hagan lo que quieran, puesto que son libres de hacerlo, allá cada uno con su conciencia, pero que no engañen a nadie y que no utilicen el nombre de “corrida de toros” en vano. Para empezar que llamen a las cosas por su nombre y lo que pretenden hacer no tiene nada que ver con las corridas de toros. Hay otras palabras que se ajustan más para definir el espectáculo que quieren montar, como por ejemplo: capea o, como mucho, becerrada.

sábado, 2 de mayo de 2009

CACEROLITO O PAJARRACO

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- Hoy, y sin que sirva de precedente, creo que vamos ha estar de acuerdo usted y yo.
- Depende, don José. Depende de lo que me diga usted.
- Ya le digo, de antemano, que vamos ha ser de la misma opinión en el asunto que le voy a plantear.
- Usted dirá, pero no le de más rodeos a la cosa y vaya al grano.
- Pues quiero hablarle del toro que resultó ganador de la Corrida Concurso celebrada el pasado domingo en nuestra querida plaza de “La Misericordia”, don Pepe, de “Cacerolito”, ese bravo ejemplar de la ganadería de Ana Romero.
- Pues mire usted, don José, me parece que va a ser que no, que esta vez tampoco vamos ha estar de acuerdo, porque yo me quedo con el toro de Prieto de Cal, con “Pajarraco”, que me pareció mejor presentado, más bravo y más completo.
- Pero ese toro llegó a la muleta con poca fuerza y se apagó antes, en cambio “Cacerolito”, al que se le dio la vuelta al ruedo por petición del público, se creció en banderillas, se vino arriba en la muleta y fue una máquina de embestir.
- Pero no debe usted de olvidar que llevó una lidia mucho más ordenada, se le dieron los capotazos justos y, por esa razón, llegó más boyante a la faena de muleta. En cambio “Pajarraco” sufrió un sin fin de capotazos deslavazados que le restaron fuerza para los tercios posteriores de la lidia. Pero vayamos por partes y empecemos por el principio, por el tercio de varas en donde, yo creo, el de Prieto de la Cal fue muy superior.
- ¡Ya estamos con el tercio de varas! No se puede centrar todo en la suerte de varas, don Pepe, porque también cuenta el juego del toro en los restantes tercios de la lidia, pero si usted lo quiere así, hablemos primeramente de eso, porque “Cacerolito” recibió cuatro varas en toda la regla arrancándose de largo y al galope.
- Pero hizo sonar los estribos, no empujó, se repuchó del caballo, no lo castigaron tan apenas y en la última, la cuarta, le costo dios y ayuda acudir al montado, haciendo amagos de no querer ir, pensándoselo mucho y saliendo suelto nada más sentir el hierro. En cambio “Pajarraco”, tomo cinco varas, la segunda al relance de un capote del subalterno que no supo sacarlo hacia los medios para volver a colocarlo en suerte, pero en las otras cuatro se arrancó de largo y empujó con fuerza, no hizo amagos de querer irse y recibió mucho más castigo, además, como le decía anteriormente, de la desastrosa lidia que tuvo que soportar en ese tercio.
- Ni exagere con el suyo, ni menoscabe el mio, don Pepe, porque “Cacerolito” en banderillas se vino arriba y fue bravo y noble en la muleta, y lo que es más importante, llegó al último tercio con más fuerza que el de Prieto de la Cal y ofreció mucho juego a su matador, lastima que...
- .... Alberto Álvarez, que en el papel de lidiador estuvo correcto toda la tarde, intentando hacer las cosas como se tienen que hacer en una Corrida Concurso, no estuvo a la altura de la bravura y la clase del toro.
- Tenga usted en cuenta que para toreros tan poco placeados como los que hicieron el paseíllo el pasado domingo es un compromiso enfrentarse a toros como los que saltaron al ruedo y si, además, salen un par de toros bravos pues...
- Pues pasa lo que pasó... Pero no desviemos la conversación hacia ese terreno porque aún me queda algo que decir sobre “Pajarraco” para completar mi argumentación sobre las razones que me llevan a afirmar que fue más bravo y completo que el que resultó agraciado con el premio.
- Siga usted con su razonamiento, don Pepe, aunque no me negara que, si bien en varas puede que fuera más completo el de Prieto de la Cal, en banderillas y en muleta mi defendido lo superó con creces y, según mi opinión, la bravura de un toro no se debe medir sólo en la suerte de varas, sino en el conjunto de la lidia.
- En mi opinión, don José, en eso también superó “Pajarraco” a “Cacerolito”, pues si bien es cierto que el primero llegó más justo de fuerzas al último tercio -no debemos olvidarnos de la desastrosa lidia a la que se le sometió que le restó muchos de los muletazos que el toro tenía, y el mayor castigo que recibió en varas-, en banderillas estuvieron a una altura similar, y en el tercio de muleta, el de Prieto de la Cal, tuvo tres o cuatro series embistiendo con largura y nobleza que su matador, Ricardo Torres, no supo conducir en ningún momento. Otro gallo hubiera cantado si en vez de encontrarse con el matador que le tocó en desgracia hubiera estado en otras manos.
- Pero la prontitud y la entrega de las embestidas de “Cacerolito” llevaron la emoción a los tendidos y, quizás por eso, el público se inclinó por este toro y solicitó la vuelta al ruedo unánimemente, y el jurado le concedió el premio.
- Y porque, no se olvide usted, veníamos de ver tres toros que defraudaron, como fueron los de Escolar, Alcurrucén y, sobre todo, el de FuenteYmbro. Y otra cosa más que debemos tener presente, después de un tercio de varas menos emocionante que el del segundo toro, cuando se vino arriba en banderillas y en la muleta el público, que estaba con ganas, quedó más impresionado y volcó sus preferencias hacia “Cacerolito”.
- Pero no me puede negar usted, don Pepe, que fue un gran toro, como también lo fue “Pajarraco”.
- De eso no caben dudas. En eso, y sin que sirva de precedente, estamos de acuerdo, ambos fueron dos buenos toros, y como ocurrió el pasado año con “Farolero” y “Lanudo”, tardaremos tiempo en olvidarlos.
- Y más con lo que está saliendo por las principales plazas, don Pepe. Yo que sigo la feria sevillana por la televisión estoy decepcionado con el juego de los toros que están saliendo al albero de la “Real Maestranza”, con esos toros inválidos no se puede torear, la cosa se está pasando de castaño oscuro, y de todas las corridas que he visto no han salido dos toros que se acerquen ni de lejos a los que pudimos ver aquí, en “La Misericordia”, el pasado domingo.
- En eso también estamos de acuerdo, don José, lo de Sevilla está siendo de vergüenza, porque además de inválidos los toros son impresentables para una plaza de primera categoría como la sevillana, y en toda la feria no han salido dos toros que se acerquen en presentación y en juego al ofrecido por “Pajarraco” y Cacerolito”. Ambos fueron dos grandes toros, bravos y nobles que, después de los fuertes tercios de varas que soportaron, sirvieron para la muleta, echando por tierra las teorías de esos periodistas modernos que descalifican las corridas de este tipo aduciendo que se sacrifica el toro en el primer tercio dejándolos inservibles para el toreo actual que, según esos nuevos profetas de la tauromaquia moderna, se basa única y exclusivamente en la faena de muleta. El pasado domingo en la Corrida Concurso de Zaragoza quedó demostrado todo lo contrario, si los toros tienen el poder que debe tener un toro de lidia aguantan perfectamente el primer tercio y llegan al último con la fuerza suficiente, y si además, como ocurrió en “La Misericordia” con nuestros dos protagonistas, resulta que son bravos y nobles, quedan aptos para el lucimiento en la faena de muleta que, entonces, ante toros íntegros y con poder, si que toma la dimensión de faena grande.

miércoles, 1 de abril de 2009

¡VAYA CORRIDÓN!

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- ¡Qué! Como cada año, ha sacar el abono ¿no?
- Eso mismo. Y usted... Supongo que vendrá a lo mismo ¿no?
- Pues claro. ¡Que cosas tiene!
- Las cosas las tiene usted, don José. ¿Qué voy a hacer si no en esta fila?
- Era una forma de entablar conversación, don Pepe.
- ¡Pues eso! Entablada queda.
- ¿Y qué me dice usted del comienzo de la temporada? Apunta bien ¿No le parece?
- Sobre todo la corrida de toros. ¡Vaya corridón!
- Eso mismo digo yo. ¡Vaya corridón!
- Ya tengo ganas de que llegué el día de marras...
- Pues no vea las que tengo yo, don Pepe, es un comienzo de temporada importante.
- En eso, y sin que sirva de precedente, estamos de acuerdo, don José, un comienzo de categoría.
- Un cartel de lujo.
- En cuanto a los toros, porque los toreros dejan un poco que desear...
- ¿Cómo que los toreros, si precisamente ahí es donde radica la fuerza del cartel?
- ¿Pero es qué se ha vuelto usted regionalista, o qué?
- ¿Cómo qué regionalista? No le entiendo.
- Porque de Aragón son todos los que torean ese día, don José.
- Vamos a ver, don Pepe. ¿De qué me está hablando usted?
- Del pedazo de corrida de toros que se programa para el domingo 26 de abril, de la Concurso...
- Yo no le hablo de la Corrida Concurso, don Pepe. Me refiero a la del dia 25 de abril, día de San Marcos, el santo más taurino de los que existen en el santoral...
- Ya sabe que yo de santos entiendo poco, don José... Y ya me parecía extraño estar de acuerdo a las primeras de cambio.
- Pero no me puede negar que es un cartelón, uno de los buenos que se pueden programar esta temporada: Con el aliciente de la presencia del torero más mediático del momento, "Cayetano"; la del que causó sensación el pasado año y que por mor de no se qué desavenencias no compareció en la pasada Feria del Pilar, Miguel Ángel Perera; y la siempre agradable comparecencia de un torero como la copa de un pino, muy querido por los aficionados de Zaragoza, porque aquí tomó la alternativa, y más en esta temporada que anda de despedida, Luís Francisco Esplá.
- ¡Amén! Es que no estamos hablando de la misma corrida, don José. Usted me habla de ese montaje con los 'perritoros' de Algarra...
- ¿Cómo que perritoros? ¡Un respeto, don Pepe, qué todos los toros tienen su peligro!
- Unos más y otros menos, don José. Unos más y otros menos.
- Y para hacer el toreo artístico que a mi me gusta, como a muchos otros aficionados, se necesita el toro...
- Colaborador y convenientemente disminuido que se estila en las corridas de los figuras...
- ¡No se pase, don Pepe...! De lo que estoy seguro es que esos toros que se lidiaran en la Corrida Concurso del día siguiente podrán tener presencia pero no sirven para elaborar el toreo artístico que nos gusta a los que tenemos el paladar acostumbrado a saborear lo bueno.
- Pues le recuerdo que usted, don José, el pasado año bien que se emocionó y disfrutó como un enano en corrida semejante.
- Sí, pero no vaya usted comparar lo uno con lo otro. Me emocioné como se emociona uno contemplando una competición deportiva, pero arte, lo que se dice arte... Para eso se necesitan otros mimbres, don Pepe.
- Y seguro que esos mimbres los tienen los 'perritoros' mencionados ¿no? Pues ya lo veremos y compararemos lo visto uno y otro día después de ver ambos festejos.
- Así lo haremos, don Pepe, porque con las alimañas que suelen salir en ese tipo de corridas que a usted tanto le gustan poco se podrá hacer. Pero si tiene suerte "Cayetano", si rompe a bueno algún toro de su lote, no habrá duda, porque el chico de "Paquirri", cuando está inspirado, tiene el arte y el duende del abuelo y del bisabuelo materno juntos.
- Quisiera recordarle, don José, que tanto “El Niño de la Palma”, que era el bisabuelo; como el abuelo, el gran Antonio Ordóñez, con mucha más asiduidad y poderío, cada uno en su momento, lidiaron toros de estas o parecidas ganaderías sin hacer remilgos ni vetarlas cuando la ocasión lo requería. Vayan un par de ejemplos para ilustrar lo que le digo: El bisabuelo, cuando debutó en Zaragoza en 1925, lo hizo con toros de “Concha y Sierra”; el abuelo, después de tomar la alternativa con toros de Galache, en Madrid, en 1951, en las tres siguientes corridas que toreo, recién estrenado el doctorado, se enfrentó a dos corridas de Pablo Romero y una de Prieto de la Cal que, precisamente, ambas están anunciadas en la Concurso d este año. Y un detalle más, cuando Antonio Ordóñez se presentó en Zaragoza como matador de toros, en la Feria del Pilar de ese mismo año, lo hizo ante toros de Javier Moreno, el 14 de octubre, y de "Concha y Sierra", el 17. ¡Ahí es nada! Y con esos o parecidos toros, abuelo y bisabuelo, han escrito algunas de las páginas más sublimes del arte taurino del siglo XX. Lo mismo que el nieto que, como quién dice, está en esto desde hace dos días y está más verde que una lechuga, y ya anda imponiendo ganaderías y compañeros de cartel.
- Pero los tiempos han cambiado y las cosas no son como antes, don Pepe.
- Pues yo no quiero cambiar, don José. El arte grande se hace con toros importantes, y lo que se hace ahora con los toritos ‘a modo’ del momento, como mucho y siendo benévolo, no pasa de boceto.
- ¿Pero...?
- ¡Ni peros, ni peras...! Esa obra artística que busca sólo la puede encontrar en la Corrida Concurso de Ganaderías del día 26 si un toro embiste con clase y enfrente hay un torero con capacidad y que sepa estar a su altura. Que "Cayetano", como sus antepasados, se apunté a esta corrida y demuestre su capacidad lidiadora y artística. Si eso ocurre seguro que nos poníamos de acuerdo usted y yo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

LA CRISIS

- Hola, don Pepe.
- Hola, don José.
- Es usted muy caro de ver, ya ni me acuerdo de la última vez, creo que no nos vemos desde nuestro “vermut torero” de fin de año.
- Pues si señor, tiene usted razón ¿Y qué tal cuando llegó a casa? Porque iba un poco más contento de los normal… iba un poquito “pa’ya”…
- No vea como se puso mi hija: que si ya no tenía edad, que si la tensión y el colesterol, que vaya ejemplo para los nietos, que si los vecinos…
- Ni caso, don José, ni caso… Yo ni le cuento lo que me dicen, pero por un oído me entra y por el otro me sale, y además, ¡que coño!, un día es un día y un día al año no hace daño.
- Bien dicho, don Pepe ¿Y cómo llevamos el invierno?
- Tirando.
- Parco esta usted.
- ¿Cómo?
- Parco: escueto, conciso, breve, sucinto, seco... Dicho de forma coloquial: poco hablador.
- Pues eso.
- Yo ando un poco preocupado con esto de la crisis… Y sobre cómo puede afectarle a la fiesta. Lo noto en los carteles que se han presentado para “las Fallas”, la primera feria de postín de la temporada, que solía presentar carteles rematados con las principales figuras y este año…
- ¿Y qué figura no se apunta a una feria con toritos como los que se acostumbran a presentar en Valencia?
- ¡Qué no voy por ahí, don Pepe! Le hablo en serio. Le quiero exponer mi tesis sobre la crisis y la fiesta de los toros.
- Punto en boca… le escucho.
- Por la falta de unas cuantas de las principales figuras del momento, se aprecia un abaratamiento en los carteles lo que, teniendo en cuenta la situación de crisis en la que está sumido el país, apunta hacia un ahorro por parte de los empresarios para abaratar los costes de las corridas. Esta práctica, supongo, se irá aplicando en todas las ferias. Hasta aquí lógico… pura lógica empresarial. Pero lo que se escapa a la lógica es que ese abaratamiento de los costes no repercuta sobre el precio de las localidades que tenemos que pagar abonados y espectadores en general, por lo tanto esa cincunstancia...
- Al grano, don José, que con tantas palabrejas me pierdo. Estamos en que, a los empresarios, les cuesta menos y a nosotros, los paganos, nos cuesta más… Pura lógica empresarial.
- A partir de esa situación, y teniendo en cuenta que la crisis repercute de forma más directa sobre los trabajadores, que somos los consumidores, y a su vez, y por eso mismo, disponemos de menor liquidez, lo más probable es que muchos de los que van a los toros durante la feria se retraigan y ese hecho se deje notar; primeramente en las taquillas, con lo cual, las cuentas del empresario habrán sido peores que las imaginadas, y en los tendidos, que será la peor consecuencia, se irán quedado despoblados, y ese, que deje de ir la gente a los toros, es el mayor problema al que se enfrenta la fiesta, porque conduce a su desaparición. Sin gente que pague por ver las corridas de toros se desploma entero el edificio de la tauromaquia.
- ¡Bien “hablao”, don José! Ha estado usted “sembrao”. Al margen de la palabrería tan brillante que ha “desparramao” para explicarme su brillante tesis, el conceptolo he "pillao". Además, yo creo que los empresarios se equivocan al actuar así. En tiempos de crisis lo que se debería hacer es montar los mejores carteles posibles para que, ni los aficionados, ni los espectadores, se quieran perder el festejo. Justo lo contrario de lo que hacen.
- ¡Si señor! Aunque sólo sea por una vez, don Pepe, estoy de acuerdo con usted. Lo que pretenden es, además de insolidario, un abuso y demuestra el poco amor que tienen por esta fiesta, y las pocas miras de futuro.
- Mire, don José, al final de la cuenta los que más perderán serán ellos, porque a nosotros, los aficionados, nos pueden matar una afición, pero ellos, todos los que viven -mejor o peor- de este negocio, irán al paro. Unos cuantos, los más pudientes, podrán sobrevivir y dedicarse a otras cosas, pero los trabajadores, la inmensa mayoría de los que pululan por este planeta de los toros, se quedaran sin trabajo.
- ¡Pero eso, don Pepe, no se puede consentir! Porque eso es acabar con una manifestación cultural que, desde el comienzo de nuestra historia, se encuentra arraigada entre nosotros y forma parte de nuestra idiosincrasia como pueblo, eso sería un crimen y no…
- ¡Sea positivo, don José! Mirémoslo desde una perspectiva positiva. Si gran parte de la culpa de la decadencia a la que esta abocada la fiesta, desde hace muchos años, es porque los profesionales han ido desvirtuándola, -“humanizándola”, dicen- poco a poco, hasta la pantomima chirigotesca que nos venden ahora y, encima, pretenden cobrarnos más cuando ganamos menos, es que la cosa no tiene solución. Estamos en las peores manos que podemos estar. Lo mejor es que este sucedáneo se acabe de una vez y…
- ¿Y a eso le llama usted ser positivo?
- Es la única esperanza que nos queda, que este montaje desvirtuado de ahora se vaya al carajo, y con él todos los que lo están matando poco a poco, y a partir de las cenizas, y contando con la afición intrínseca de los españoles a las fiestas de toros, renazca con la fuerza de la verdad y la integridad del toro por bandera. De la destrucción puede venir la regeneración.
- ¡Eso es una quimera! ¡Es usted un nihilista!… A veces pienso que usted delira, don Pepe…
- Que esto no tiene solución, don José, que esto no tiene ninguna solución mientras estemos en manos de unos…
- No se precipite con sus palabras, ni saque conclusiones anticipadas. Ya veremos como va discurriendo la temporada y la respuesta del público…
- ¡Y de la birria de toros anunciados... qué me dice usted!
- ¿De los toros…?
- ¡Sí, de los toros!
- ¿Qué toros…?
- ¡¿Cómo que: "qué toros"?!...

lunes, 22 de diciembre de 2008

FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO 2009

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- Que raro se me hace el que ya esté usted aquí...
- ¿Raro?... ¿Por qué?
- Porque la puntualidad y usted están reñidos desde que le conozco. Es la primera vez que ocurre... y ya hace unos cuantos añitos que...
- Es que hoy, don José, por primera vez desde que le conozco, el autobús a llegado a su hora...
- Menos guasa, don Pepe... ¿Y qué hace usted enfrascado con la lista de la lotería? ¿Le ha tocado algo?
- Nada de nada, ni una mísera pedrea... y con tantos números, y tan minúsculos, no hay quién los encuentre.
- Bueno... lo importante es que no falte la salud. A mi tampoco me ha tocado nada este año... nada de nada... Pero esa forma de mirar los números premiados ya ha pasado a la historia, don Pepe, a mí me pasaba lo mismo, pero con Internet es muy fácil, se escribe el número en una casilla y los euros que...
- Ya está usted con Internet, ahora todo se hace con Internet, Internet arriba, Internet...
- No sea cerril, don Pepe, los tiempos avanzan a velocidad de crucero y no podemos quedarnos anclados en el pasado, debemos ir con ellos, y utilizar las bondades de los adelantos técnicos y sus aplicaciones para poder llevar una vida más cómoda y acceder a la información de forma instantánea .
- ¡No le digo, don José! Cualquier día me viene usted con una gorra ladeada en la cabeza, unos cascos en las orejas y una mochila en la espalda con el ordenador portatil, la PDA y el Mp3.
- ¡Venga ya, don Pepe!... Y dígame qué quiere tomar usted.
- Que nos pongan una botellita de ese vinito blanco que ya sabe el camarero... y unas gambas.
- ¿No será mucho una botella para los dos solos?
- ¡Qué va a ser mucho, don José!... Bebamos... que un día es un día.
- Me acuerdo del año pasado, don Pepe. Llegué a casa un poco mareado y a mi hija no le sentó nada bien y, para mi costumbre, no quise ni cenar.
- Es que usted, el año pasado, iba un poco más que mareado, iba tan borr...
- ¡Yo nunca he llegado a tal extremo!... Bueno, antes... alguna vez, cuando era más joven, si que... pero borracho no. Iba contento, alegre... lo normal en estas fechas.
- Pues eso, que nos pongan la botella, un par de vasos... y unas gambas.
- ¡Sea!... que un día es un día.
- ¿Y que me dice de lo visto en "La Misericordia" el pasado domingo, don José? ¿Supongo que le gustaría Pepe Mayor?
- Por poco me congelo, don Pepe... ¡Qué frío! Pero mereció la pena. Como toreó el de "Turiaso".
- ¿El de dónde?
- Turiaso, es el nombre antiguo de Tarazona, así la llamaban los romanos, larga es su historia historia, ya...
- Déjelo, déjelo... No se canse con tanta historia, don José... a lo que estábamos. ¡Sí! Me gustó el de Tarazona, toreo como se debe de torear: presentándole la muleta plana, citando desde lejos, cargando la suerte cuando el novillo ya había comenzado su viaje, templando la embestida sin dejarse enganchar el engaño, rematando atrás y quedándose dispuesto para ligar el siguiente pase... De esa forma ejecutó varias tandas y en todo momento estuvo por encima de su enemigo. Pocos toreros han toreado con esa pureza este año en "La Misericordia", el único pero es que el novillo, de la clase bobo y colaborador, que le correspondió era...
- ¡Era un Festival, don Pepe! ¿Qué quiere usted? El turiasonense, según se dijo por cerca de mi localidad, torea una o ninguna vez al año y vino a Zaragoza dispuesto a triunfar. Tuvo la serenidad, a pesar de sus escasos festejos, de ver la nobleza del novillo y torear según mandan los cánones.
- Y eso es algo de agradecer, ya lo he reconocido. Y otra cosa le voy a decir, don José, demostró más ilusión que muchos de los jóvenes que aspiran a ser toreros. Lo que quiero es verlo en una novillada de verdad en el primer ciclo. Se lo ha ganado, y es de justicia.
- En eso estoy con usted, don Pepe. Yo no tenía ninguna referencia, ni conocía su historia, y me dejó impactado y, como usted dice, me quedo con las ganas de verlo en una novillada picada en la primavera zaragozana, espero que así sea y que lo anuncien en los carteles.
- ¿Y que me dice de Raúl Aranda?
- Estuvo colosal, como en los mejores tiempos, sobre todo en el recibo con el capote, llevándose el novillo hasta los medios y rematando con esa media verónica tan personal. Además está en muy buena forma, como para volver a los toros, como le soltó un espectador cercano a mi localidad después de una tanda más que aceptable con la muleta.
- Pero la chota que le tocó en suerte... sin fuerza, ni cuernos.
- ¡Era un utrero!.
- ¿Utrero? Anda ya... Debía de llevar usted puestas unas lentes de aumento... Aunque debo de reconocer que, pasando por alto lo del ganado, estuvo bien y dejó gotas de la torería que siempre tuvo. Estuvo más que digno.
- Que estamos en Navidad, don Pepe... Bebamos tranquilos y en paz que ya tendremos tiempo, en la temporada que se avecina, para debatir sobre nuestras discrepancias, además, después de la temporada tan decepcionante de las ganaderías de su predilección, espero que no tarde en darse cuenta de su error, porque esos toros, los que a usted le gustan, no sirven para hacer el toreo artístico, espero que...
- Pare el carro, don José, que solicita la paz navideña y me lanza un directo al mentón con esa diatriba sobre los toros ilidiables que me gustan. En primer lugar, no son ilidiables, sólo que para torearlos se necesitan toreros que hagan honor al nombre de su profesión y, además de conocimientos, tengan vergüenza torera y honradez profesional, y de esos cada vez quedan menos en el escalafón. La pantomima que a usted le pirra, sera más o menos bonita y estará mejor o peor ejecutada, pero nunca tendrá la importancia de lo que se le hace a un toro íntegro y de verdad. Y en...
- No pretendía yo una reacción así de su parte, pero...
- Pero es que usted, tan educado como parece, siempre está tocándome las p...
- Vale, vale. Bebamos en paz. Que nos saquen otra botellita... y unas gambas.
- Y que dirá su hija cuando lo vea entrar por la puerta en condiciones poco...
- Deje a mi hija en paz, que ya me las arreglaré yo con ella. Lo que deberíamos hacer, don Pepe, como el año pasado por estas fechas, es felicitar, en estas entrañables fiestas, a nuestros lectores.
- Tiene razón, don José: felices fiestas, que el 2009 sea venturoso para todos y que, si un año más, no nos toca la lotería, hayamos tenido la suerte de llegar a ese día con salud.
- Me adhiero íntegramente a sus palabras, don Pepe. Felicidad y salud para todos.
- Se acuerda usted de aquel villancico... ¿Cómo decía?... algo del chocolate, el molinillo y su anafre...
- ¡Sí! Ya me acuerdo. ¿Cómo empezaba? Lo interpretamos con la Coral del Club... ¡Ya! Ya lo recuerdo, don Pepe. Cante conmigo que seguro que en cuanto empiece se acuerda de tirón...
Hacia Belén va una burra, rin rin,
yo me remendaba, yo me remendé,
yo me eche un remiendo, yo me lo quite,
cargada de chocolate...

jueves, 4 de diciembre de 2008

PEPITO Y JOSELITO

- Hola, don Pepe.
- Hola, don José… y además, mire por donde, quería verlo a usted.
- ¿Y para qué quería usted verme?
- Pues que el otro día entré en el Blog y pensaba que me había equivocado. Al verlo todo diferente creía que había entrado en otro sitio. Vaya cambio…
- Cosas de mi nieto, don Pepe. Hace un par de días me dijo que había que darle un cambio a la página y ya ve usted.
- Pues lo ha dejado bien, no sé… como más espacioso, más desahogado… y además eso de la radio.
- Es que ahora hacen un programa, se juntan unos cuantos amigos, los domingos a la hora del café, y se entretienen grabando un programa de radio para Internet. “En el Café de Chinitas” se llama. ¿Se acuerda usted de que hace unos años había unos chavales que hacían un programa los domingos por la noche?
- Claro que me acuerdo… menudos eran… Como que de la noche a la mañana desaparecieron de la circulación ¿Cómo empezaba?... “en el Café de Chinitas dijo Paquiro a su hermano”… allí se decían las cosas claras, como a mi me gusta.
- Pues ahora lo podrá escuchar usted por Internet, desde nuestro Blog. El caso es que lo hacen mi nieto y los de su Asociación, los de “La Cabaña Brava”.
- ¿Su nieto es uno de los que hacían aquél programa?
- Claro, Pepito, el mayor de mi primogénito.
- Pues nadie lo diría, don José. Yo pensaba que, si le había salido aficionado, sería como usted… degustador del toreo fino…
- ¡Mi Pepito! Ese es peor que usted. No lo conoce bien, a él y a sus amigos todo les parece poco… siempre más, siempre más… más cuernos, más fuerzas, más casta, más bravos… Menudas trifulcas que montamos cuando vemos los toros juntos.
- Pues nadie lo hubiera pensado, con los antecedentes suyos…
- Educado y buena persona, como el primero, pero en tratándose de toros… ya le digo... peor que usted…
- Pues para que vea lo que son las cosas, don José, el mayor de mi chica, que será de la misma edad que su Pepito, y al que también le gustan los toros con pasión, me ha salido rana… o sea, que cojea del mismo pie que usted… Mi Joselito solo tiene ojos para lo efectista, no entiende, como le pasa a usted, que donde esta el mérito y la grandeza de este juego es en el toro y en lo que se sea capaz de sacar a cada uno de los que te correspondan.
- ¡No me lo puedo creer¡ Su Joselito, viniendo de donde viene, capaz de degustar las finas esencia del arte de Cúchares. No sabe usted lo que me alegro y la gracia que me hace.
- Ya ve lo que son las cosas. Desde pequeño enseñándole las esencias de la Fiesta de los Toros para nada, cabezón como él sólo.
- Lo mismo me ha pasado a mí, don Pepe. ¡Anda que no he perdido yo tardes haciéndole ver, y explicándole, los vídeos de los grandes artistas del toreo! Aún recuerdo el día, y ya hace años de esto, que viendo una gran faena de una excelsa figura del momento, yo, emocionado como sabe usted que me emociono, le pregunto, ¿Qué te parece, Pepito? Y me dice: “ese toro es una birria, yayo”. Me dejó de piedra. Desde ese día supe que en los toros íbamos a ser como el perro y el gato. Y así ha sido hasta el momento.
- Yo no le voy a contar la historia de mi Joselito porque es calcada a la de su Pepito pero al revés. Qué le vamos a hacer. Lo importante, don José, es que ambos son aficionados… y de los buenos. ¿Qué sería de esta Fiesta si no existiera la polémica?
- ¡Si señor! Tiene que haber de todo, don Pepe, ahí está la salsa de este guiso. Pero para que pueda hacer diversidad de opiniones tiene que haber Fiesta, tiene que haber Toros y tiene que haber Toreros.
- Lo primero son los toros, si no hay toros no hay toreros…
- Mas bien al revés, los toros existen todavía porque hay toreros…
- ¡No diga tontadas! La materia prima, lo que da nombre a la Fiesta son los toros, parafraseando a su Pepito, con estos toros que son una birria, poco toreo se puede hacer...
- Deje a mi nieto en paz que bastante me las tengo con él, y mírelo como su Joselito, desde el punto de vista del arte, sin toreros no hay Fiesta de los Toros…
- Vamos a dejar las cosas como están que hoy no venía con ganas de pelea, don José.
- Lo mismo le digo, don Pepe, dejemoslo. Además... se me ocurre una idea, porque… ¿su nieto conoce al mío?
- Creo que no, él, antes que a las tertulias de aficionados sensatos, como las que supongo que asistirá su Pepito, prefiere el patio de cuadrillas, los hoteles…
- Pues igual les va bien conocerse. Hablaré con Pepito y le presentaremos a Joselito, igual, como usted y yo, se hacen amigos, y hasta puede que, si le gusta hablar en la radio, pueda participar en la grabación de ese programa que cuelgan en Internet, “En el Café de Chinitas”. Siempre les vendría bien un contrapeso, una visión no tan negra de la Fiesta como la tiene usted, mi Pepito y los suyos.
- No habíamos dicho que hoy teníamos la fiesta en paz, don José… Aunque puede que tenga razón, hablaré con mi Joselito y le propondré la idea. Quizás, como usted y yo, se hagan amigos, labia no le falta para hablar en la radio o en donde sea, y quizás sirva para que se le encienda la luz del entendimiento…
- Recuerde lo prometido, don Pepe… Puyitas no.
- Es la fuerza de la costumbre, don José… Y hablando de ese programa que me dice que cuelgan en Internet su nieto y sus amigos ¿No quedaría un huequito para nosotros?
- ¡Que me dice!… A nuestra edad. Que cosas tiene, don Pepe. Eso es cosa de los jóvenes, ellos son los que saben manejar esos trastos. Nosotros, ¿cómo lo vamos ha hacer?... ¿qué vamos a decir?… Además, ya nos ayudan bastante manteniendo el Blog a flote y lavándole la cara de vez en cuando.
- ¿Cómo que qué vamos a decir? Si sólo se trata de hablar, el trabajo que lo hagan ellos, los jóvenes, nosotros a largar…
- Pero es su espacio, nosotros no pintamos nada allí, don Pepe. Quizás algún día nos puedan invitar, pero…
- Poco rato, dos o tres minutos, para discutir un poco… ¿No le daría marcha a usted?
- Que cosas dice usted… y que palabrejas utiliza... además ya se está haciendo tarde…
- Venga don José, dígaselo a su Pepito que yo se lo diré a mi Joselito.
- De acuerdo, don Pepe, se lo diré... Mire, ya viene mi autobús… Nos vemos... Adiós.
- Adiós… y no se olvide de decirle algo de lo nuestro a…

jueves, 30 de octubre de 2008

DE VUELTA

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- ¿Donde se ha metido usted que hace tiempo que no lo veo?
- ¿Y usted?... Que salió ‘escopetiau’ de la última corrida… ni se despidió...
- De vacaciones. Ya sabe, tenemos la costumbre de tomarnos unos días de descanso cuando acaban las fiestas y debíamos salir esa misma noche.
- Pues yo lo mismo… pero de vacaciones nada. Al pueblo a coger las almendras y darle una vuelta al vino…
- No creo que haya trabajado usted mucho. Seguro que ha pasado más tiempo en el bar con los amigotes que recogiendo almendras.
- Bueno, bueno, don José…que no va a ser todo trabajar en esta vida, además el tiempo no ha acompañado y...
- … Que mejor que echar la partidita.
- Venga ya… menos sorna, que seguro que usted no ha dado ni golpe…
- ¿Y para qué son las vacaciones sino…?
- Pues eso…
- ¿Y ahora qué, don Pepe? Otra vez el invierno, y sin toros.
- Toros, lo que se dice toros, bien pocos hemos visto en todo el año, y cuando por casualidad han salido, los toreros, por lo general, no han estado a la altura de las circunstancias. Y encima, cuando vuelvo, me encuentro con lo que dicen los propagandistas del ‘toreo moderno’ que, sin ningún gramo de objetividad y olvidando que los fracasos más sonados han sido los de las ‘ganaderías comerciales’, se lían a teorizar sobre el ‘fracaso del torismo’, cuando los pocos momentos de emoción que se han vivido esta temporada han sido los proporcionados por toros de esas ganaderías que vilipendian.
- ¡Toma ya! Y toda esa parrafada de tirón ¿Pero usted donde a estado, en el pueblo tumbado a la bartola, o en un seminario de adoctrinamiento?
- ¿Es qué acaso no tengo razón?... Usted mismo, don José, se emocionó y disfrutó como un niño el día de la concurso. Y el otro día, en la de los ‘miuras’, le vi pedir las orejas efusivamente para Millán, y partirse las manos aplaudiendo a “El Fundi” y “Rafaelillo”…
- Es que hubo emoción y eso el lo más importante de la Fiesta…
- Usted lo ha dicho: Emoción.
- Pero también la hubo en la de “El Juli” y “El Cid”.
- No vaya usted a comparar una cosa y la otra, don José… Y del gran triunfador de esa tarde, el que salió a hombros por la puerta grande, ni se acuerda usted, ni nadie.
- No se confunda usted, don Pepe, que a mí ese torero nunca me ha gustado ni me gustará. El arte lo puso el sevillano de Salteras, la mejor faena que ha realizado hasta el momento en “La Misericordia”, en esos instantes también me emocioné…
- Pero menos…
-¿Y usted qué sabe? Las emociones son íntimas y cada uno tiene la sensibilidad en un punto determinado y a mí me gusta el toreo artístico, el que convierte el vendaval de la embestida del toro en suave brisa marina.
- Pero para eso hace falta un toro que embista y, mire usted por donde, los que escogen estos ‘artistas del toreo’ suelen estar más parados que los toros de ‘Gisando’, y los que se mueven lo hacen porque tiene que pasar, pero sin ninguna gana de hacerlo. ¡Ah!, pero entonces sale el figurón de turno, el que se ha llevado el premio a la mejor faena de la feria, y se ‘inventa’ el toro y encima convence… ¡Venga ya!… Eso es un timo.
- Es usted un radical. Hay que ver las cosas buenas de una y otra visión de la Fiesta y ser positivos. No me puede negar usted que este año se han vivido momentos muy buenos de toreros jóvenes, y de ellos hemos hablado en otras ocasiones, y también han salido grandes toros, aunque es preciso reconocer que las ‘ganaderías de garantía’ han fallado más de lo habitual, pero hay que tener paciencia, una mala racha la tiene cualquiera…
- Pero esa benevolencia, don José, no se tiene cuando se trata de las ganaderías que llaman ‘toristas’. Para nada se valoran sus éxitos, es más, por parte de la prensa oficial se ignoran, ahora bien, cuando se trata de un ‘petardo’, sacan el cuchillo y a degüello…
- No se pase usted, don Pepe, que la cosa no es para tanto. La opinión es libre y….
- Y por eso mismo mantengo la mía. Para evitar malentendidos, y puesto que la brecha es cada día mayor, deberíamos llamar a las cosas por su nombre: Esa fiesta menor que promocionan estos profetas del taurinismo moderno, en la que el toro pasa a segundo plano y el torero adquiere el máximo protagonismo, debería denominarse, siendo benévolos, ‘Fiesta de los Toreros’, mientras que a las corridas en donde se corran toros íntegros y en plenitud de condiciones llamarlas por su auténtico nombre: ‘Fiesta de los Toros’. Así las cosas estarían más claras.

lunes, 29 de septiembre de 2008

LA FERIA DEL PILAR

- Hola don Pepe.
- Hola don José.
- ¡Ya pensaba que no llegaba usted! Llevo esperándole un buen rato, habíamos quedado a las…
- Los autobuses, ya sabe usted como funcionan. Llevo desde…
- Excusas… De los que vienen de su barrio han pasado unos cuantos.
- Es que…
- Déjelo, déjelo usted… Vamos a darnos un poco de prisa porque la fila debe de ser de órdago y no quiero estar aquí toda la mañana.
- ¡Y que prisa tiene usted!… Vamos a tomar un cafelito…
- Yo ya he desayunado, además prefiero acabar pronto y tomar un vermut antes de ir a comer.
- ¡Ah!... Entonces, de acuerdo, yo también pensaba en tomar un vermú... Quizás tenga usted razón y sea mejor ir a la fila rápidamente y acabar pronto este trámite, porque ya llevamos la mañana buena.
- Vamos pues, don Pepe, aunque este año, en mi opinión, los carteles de la feria dejan mucho que desear: mucho toro y poco torero.
- ¿Y por qué no cambia la letra de la canción, don José? Esa ya me la cantó usted el año pasado en parecidas circunstancias a las de hoy.
- No lo recuerdo… y me extraña porque la memoria, de momento, no me falla.
-Usted me dijo lo mismo que me iba decir ahora, si quiero se lo resumo y se ahorra de gastar saliva, porque me va a decir que es una feria barata, que faltan las figuras, que no hay ningún cartel rematado, que hay nombres de los anunciados que no tienen la categoría para estar en una feria de primera, que se echan en falta ganaderías comerciales, y de garantía, que colaboren y posibiliten el éxito y, por el contrario, me dirá usted que hay exceso de corridas duras y complicadas con las que no es posible realizar el toreo artístico, que…
- Pare… pare usted, don Pepe… y gracias por la exposición, pero es la pura verdad, es una feria vulgar, barata e indigna de la categoría de nuestra plaza de “La Misericordia”, y de lo que se merece la afición zaragozana. Y la culpa de esta lánguida programación la tiene el sr. empresario que no ha podido, o no ha sabido, jugar las bazas correctas para asegurarse, con antelación, unos carteles rematados para una de las ferias más importantes de España. Una plaza de primera se merece un empresario de primera y el que tenemos ahora tengo serias dudas de que lo sea. Quizás ese sea el problema.
- Puede que tenga usted razón, pero hay aficionados a los que no les disgusta la feria, y también hay que tener en cuenta su opinión. Yo no se si los carteles de la feria, en cuanto a toreros, están rematados o no, ni me importa. Sí le puedo decir que, junto a ganaderías comerciales y de garantía, como las llama usted, y que a mí me sobran todas, se anuncian otras que interesan al aficionado. Este simple detalle, comparándolo con la ruina que sale por los chiqueros en la mayoría de las plazas de primera, ya merece la pena. Después, día a día y toro a toro, ya veremos lo que sale al ruedo, cómo se comporta, qué y cómo se le hace y el juicio que nos merece.
- Pero que no venga Miguel Ángel Perera, indiscutible triunfador de la temporada; ni José Tomás, aunque lo de la televisión…; ni Manzanares, el torero más profundo del momento, aunque está aquejado de una rara enfermedad…; ni el elegante Cayetano, que está cogido…; ni… pues eso, que rebaja la categoría de la feria. Y si en vez de tantas corridas duras se hubieran programado otras más amables quizás alguno de los figuras que vienen a una tarde, como “El Cid”, Ponce o “El Juli”, podrían haber repetido y se hubieran maquillado un poco los carteles. Pues nada, alimañas y gladiadores, así se entiende que repita un torero vulgar como “El Fundi”…
- ¡Pare… pare las cabras, don José, que se están metiendo en un sembrao! Un respeto… Para empezar un respeto, porque este hombre, este torero, se ha ganado el puesto en la plaza, año tras año, matando toros, ¡toros! digo, no chotos amaestrados y afeitados hasta las trancas. Además esta temporada está sembrao y está triunfando en todas las plazas en las que torea, y por si esto fuera poco, este matador de toros es uno de los mejores y más puros estoqueadores del momento. Si alguien se merece una repetición en esta feria es precisamente “El Fundi”. De los demás que usted me nombra, esas figuras con las que se le llena la boca, me da lo mismo que no vengan si para que eso ocurra tiene que venir ese toro comercial y de garantías que tanto añora usted y que tanto aburrimiento trae consigo.
- Ya veremos… ya veremos como sale la cosa, don Pepe, yo no confío mucho. Menos mal que, por lo menos, el día de nuestra querida patrona esta Morante con seis toritos para el solo y quizás, en día tan señalado, surja la magia.
- Nunca mejor dicho, don José… Con seis toritos: to-ri-tos.
- Venga, don Pepe, que ya me entiende usted.
- Ya lo creo que lo entiendo. ¡Ah!... Y ojalá que surja la magia, aunque sean unas breves pinceladas, pero habremos de juzgar la categoría del trazo en relación a las cualidades y el trapío de su oponente. Aunque hubiera preferido ver a Morante en una corrida normal de tres matadores, y si quiere hacer una gesta que se anuncie con una ganadería de renombre y no con seis toritos rebuscados entre lo poco que queda en el campo bravo a estas alturas de la temporada para cumplir un mero trámite. Algo no me huele bien en…
- Deje de elucubrar y avance que ya estamos cerca de la taquilla, el próximo va usted, don Pepe. Aún tendremos tiempo de tomarnos un piscolabis.
- Pues no ha sido tanta larga la espera… Además yo conozco una taberna cerca de aquí que tiene unas…
- Calle y pida, que le toca ya.
- A la orden.
- Pues yo había pensado en una vinacoteca que está muy cerquita de aquí…
- Como vamos bien de tiempo, vamos a los dos y así no discutimos… ¿No le parece?... Y a propósito, don José, quería comentarle lo de ese profesor amigo suyo, Leandro Gado, creo que firma sus escritos. ¿Ese hombre esta fuera de sus casillas, o qué? Porque dice una cosas de lo más extravagantes y ridículas.
- Pues en esta ocasión parte de un análisis bastante certero de lo que ocurre con la suerte de varas en la actualidad. En algún punto incluso estoy de acuerdo con sus planteamientos, pero las conclusiones a las que llega son un poco exageradas.
- ¿Se acuerda de aquel artículo que publicó en nuestro Blog? Hablaba de un toro teledirigido o algo parecido. Aquello si que era una flipada.
- Pero a veces estos científicos visionistas tienen momentos de clarividencia…
- Es un chalao…
- Que no, don Pepe… Es una buena persona.
- No pongo en duda su condición como persona, don José, incluso me gusta que escriba sus chaladuras en nuestra página… pero me parece que está un poco tocado del ala.
- ¿Qué toma usted?
- Un Bitter Cinzano con alcohol.
- Que sean dos.
- Y unas anchoas.