“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

lunes, 20 de junio de 2011

JOSÉ TOMÁS TIRA MÁS DEL ABONO QUE TODAS LAS "FIGURAS" JUNTAS ¿POR QUÉ SERÁ?

Escuchado en la noche de ayer el programa taurino “Clarín” me llamó poderosamente la atención una noticia. Decía el corresponsal de Valencia que, de momento, ya se habían vendido más abonos para la “Feria de Julio”, en la que reaparece José Tomás, que para la pasada de “Feria de Fallas”. Una Feria que desde hace muchos años es la segunda de la capital del Turia, con gran diferencia de asistencia de público con respecto a la de marzo, por la sola presencia de un torero en los carteles, se pone por delante. ¿Por qué será?

Ya se demostró antes de la retirada del torero de Galapagar, tras su gravísima cogida en Aguascalientes que lo ha mantenido fuera de los ruedos algo más de un año, que su presencia tiraba del abono tanto que suponía, a pesar de los altos honorarios que exige cobrar, una tabla de salvación para los empresarios. Al anunciar su reaparición este año, los empresarios hacen cola ante su representante para conseguir una actuación suya que signifique, ante las paupérrimas entradas de público en la mayor parte de los festejos, un revulsivo para sacarse el abono, pues aunque el día que actúa José Tomás pierdan dinero, lo recuperan e incrementan sus ganancias con la venta de abonos para el resto de los festejos de la feria que se dispara.

A tal extremo ha llegado la grave situación que atraviesa la Fiesta de los Toros, que depende de la presencia de un solo torero para llevar público a las plazas, cosa que el resto de toreros -“figuras” les llaman- por más empeño y triunfalismo que pongan los medios de comunicación a su servicio al narrar sus ¿hazañas?, no lo consiguen y, en consecuencia, solo reportan pérdidas a los empresarios que, además, se ven obligados a contratarlos para que los informadores cataloguen la feria como buena y el ente televisivo que trata de hacer negocio televisándolas les aporte algo de dinero.

Pero vamos a la pregunta del título de esta entrada y lo quiero hacer con otra pregunta: ¿No será porque José Tomás pone en el ruedo, con el mismo tipo de toro que quieren torear todos, lo que no ponen el resto de toreros considerados “figuras”? Ustedes mismos, queridos lectores, pueden poner la palabra que yo me callo.

martes, 7 de junio de 2011

EL BAREMO DE LAS PIPAS

En la última tertulia “En el Café de Chinitas”, hablando de la pasada Feria de “San Isidro” y de los días en que el aburrimiento -por el juego de los toros y la labor de los toreros- se apoderaba de los espectadores, Rafa sostenía que cuando esto sucede los vendedores de pipas hacen su agosto y los trabajadores del servicio de limpieza ven multiplicado su trabajo por la cantidad de cáscaras que se acumulan en los tendidos. Es algo que no ocurre, continuaba diciendo, en los días en que la emoción -por el juego de los toros y la labor de los toreros- predomina pues, entonces, con la atención y la mirada puesta en lo que sucede en el ruedo nadie se acuerda de los vendedores de pipas y demás productos de consumo que llevan en sus cestillos.

El tema venía a cuento por lo que mantenía David sobre las “dos fiestas” que conviven en las plazas de toros en la actualidad; las corridas mal llamadas "toristas", que por su dureza y complicaciones, cuando los toros sacan a relucir su casta y con ella sus problemas y actitudes cambiantes a lo largo de la lidia -ante los cuales la mayoría del escalafón actual se encuentra a la deriva por falta de conocimientos para resolver los problemas que presenta dicho ganado- y los espectadores, por el peligro y la emoción que conlleva enfrentarse a un enemigo poderoso, concentran su atención en lo que sucede en el ruedo; y las "otras", las también mal llamadas "comerciales", las que con un ganado descastado, flojo, previsible y colaborador, prefieren los toreros para realizar la faena que se traen preparada desde el hotel, siempre la misma, y que suele traer consigo, salvo contadísimas excepciones, el aburrimiento.

En el pasado “San Isidro” hemos tenido ejemplos de “ambas fiestas”. En la inmensa mayoría de las corridas, salvo momentos muy puntuales, con el “ganado de garantía” que reclaman los toreros, cundió el aburrimiento entre los espectadores y, con ello, el consumo de pipas y productos similares se multiplicó, y en las corridas denominadas duras, de las que tan solo se han lidiado dos en todo el ciclo ferial madrileño -la de Escolar y la de Cuadri- nadie se aburrió y, por consiguiente, los vendedores de pipas hicieron un mal negocio y el servicio de limpieza tuvo mucho menos trabajo.

lunes, 23 de mayo de 2011

EL DÍA Y LA NOCHE

En Zaragoza, este pasado fin de semana, en cuanto a lo taurino, podríamos decir que hemos vivido dos días en uno. Me explico. En “La Misericordia” se lidiaban dos novilladas que resultaron, como la noche y el día, contrarias en todo. Una de un hierro legendario, en cuanto al nombre, con la vitola de ser, además, el que más veces ha lidiado en nuestra plaza a lo largo de toda su historia, el de “Concha y Sierra”, que resultó negro como la noche más oscura que pueda imaginarse; y otro de una ganadería aragonesa de reciente creación, “Los Maños”, por la que corre sangre santacolomeña, que venía destacando en las novillas sin picadores de los últimos años y que, por méritos propios, se había ganado la oportunidad de dar un paso adelante y lidiar una novillada picada, que resultó como un rayo de luz claro y diáfano en un panorama en que las ganaderías, las unas y las otras, se hallan en uno de los peores momentos de la historia de la Fiesta de los Toros.

El día fue el sábado, 21 de mayo. Se lidiaba una novillada de “Los Maños”, ganadería aragonesa con poco más de 20 años de historia que, desde el comienzo, apostó por el encaste “santacoloma”. Primero con ganado de Pablo Mayoral, y desde hace cosa de un lustro con un refrescamiento de sangre de “Bucaré”. Entre lo aficionados zaragozanos había expectación por ver los resultados del cruce, y más después de las eraladas lidiadas en los dos últimos años que daban margen para la esperanza. Los 6 novillos lidiados fueron una buena y variada muestra de la evolución de esta ganadería, pues hubo de todo: 3 de procedencia “mayoral”, 1 de procedencia “bucaré” y 2 producto de la mezcla de ambas líneas. Personalmente, y sin entrar en detalles, me gustaron los productos del cruce, que se lidiaron en 2º y 6º lugar y que, si no se tuerce la cosa, puede ser un buen camino para seguir adelante. En general fue una novillada que, a pesar de andar justa de edad y, en consecuencia, de trapío (el propio ganadero lo decía en la entrevista concedida a “LcbTV”, cuando afirmaba que hubiera preferido lidiarla en Octubre, para la Feria del Pilar, porque hubiera estado rematada… pero se la habían comprado para lidiarla en mayo), fue brava, encastada y ofreció posibilidades de triunfo a los novilleros. En general, el juego de los utreros de “Los Maños”, 4 de 6, más que aprobado. El tiempo paso rápido, no hubo tregua, todos los novillos tuvieron sus cosas, buenas y malas, y los novilleros posibilidades. A la salida tertulia que se extendió más de lo habitual pues había muchas cosas de las que hablar. Esta novillada fue el día, un claro y transparente día en donde se respira aire fresco y los aficionados ven reconfortada su afición, y sus esperanzas, porque han conseguido ver algo de lo que buscan y que, cada vez, es más difícil de encontrar. 

Pero tras el día llega la noche, y eso fue la tarde del domingo, 22 de mayo, noche cerrada en "La Misericordia", negra como las fauces de un lobo. La novillada de “Concha y Sierra” fue un tostón tan grande y presentó tales carencia que, por más historia que tenga a sus espaldas, su recuperación parece una tarea imposible. Falta absoluta de fuerza y, lo que es más definitivo, de casta. Mala solución tiene esta ganadería que, en la pasada corrida concurso de Zaragoza, presentó un toro de las mismas características que sus hermanos pequeños lidiados ayer. En consecuencia, aburrimiento en los graderios en una tarde que, al contrario del día de antes, se alargaba y se alargaba y parecía que nunca iba a terminar. Una muestra, cuando “el de la jota” fue devuelto por invalidez total, ya se solicitó su devolución con desgana, y cuando el sobrero se derrumbó escandalosamente, ya no había ganas más que de que aquello acabase de una vez. Es lo que tiene el aburrimiento, que produce somnolencia y te dan ganas de echarte a dormir, y la noche, en la plaza de Toros de Zaragoza, había comenzado a las dieciocho horas y diez minutos de la tarde.

Pdata: A raíz de este escrito, me ha venido a la memoria la última crónica de Paco Apaolaza que reproduje en este mismo Blog tal día como hoy de hace, exactamente, 4 años, el 23 de mayo de 2007 -haciéndome eco del homenaje que se le tributó en Madrid con motivo de la presentación de la Vª edición de premio periodistico taurino que lleva su nombre- que llevaba por título "Roncando y sin manta". No se si será una coincidencia o cosas del azar, pero el mismo día de cuatro años después, y tras el sopor producido por la novillada del pasado domingo en Zaragoza, esa crónica ha vuelto a mi memoria, y con ella, el recuerdo de un periodista taurino que nos haría falta en estos tiempos tan escasos de crítica independiente y comprometida. 

jueves, 19 de mayo de 2011

JIMÉNEZ FORTES Y VÍCTOR BARRIO: NO CAMBIÉIS

Lo que con más nitidez recuerdo de cuando, siendo niño, mi padre me llevaba a las novilladas que se daban en la Plaza de “La Misericordia”, es la imagen de los novilleros cuando terminaba el festejo -si no acababan antes en la enfermería- con el traje destrozado y manchado de sangre. Esa imagen está en los cimientos de mi afición a los toros, sin tener una idea clara de los que era esta Fiesta en aquellos momentos, quedaba grabada a fuego en mi memoria, la entrega, las ganas, la desesperación, la heroicidad… de aquellos muchachos por forjarse un nombre de torero. Es algo que, arrinconado por el montón de banalidades en la que se ha convertido la Fiesta de los Toros en la actualidad, casi tenía olvidado. La ceguera producida por el espejismo mentiroso de la tauromaquia, vacía, falsa y aburrida del momento, casi había conseguido que olvidara aquellas imágenes legendarias de novilleros con el traje echo harapos, magullados y ensangrentados. Por sorpresa, esa imagen la volví a recuperar hace un par de días viendo a dos aspirantes a ser toreros, Jiménez Fortes y Víctor Barrio, que salieron a la plaza de Madrid como deben salir los novilleros, a jugarse la vida para conseguir un triunfo y que su nombre suene.

Es un soplo de esperanza. Viendo como esta el actual escalafón de toreros, instalados en la comodidad del toro moderno, ver novilleros que vienen empujando y jugándose el tipo, sabiendo que para llegar de verdad a los tendidos hay que generar emoción y, para que ello ocurra, es preciso un toro que embista, mejor o peor, pero que embista con algo de codicia y poder, no como el semoviente que se lidia en la gran mayoría de las corridas que, más que miedo, da pena. Para llegar al tendido, es preciso que el espectador advierta el riesgo de ponerse delante de un toro de verdad y tratar de torearlo, ese es el ingrediente fundamental de la emoción. Que el espectador sienta miedo de ver al diestro enfrentarse a un enemigo poderoso, con sus peculiaridades y características determinadas, y se juegue la vida para conseguir dominarlo y torearlo. Eso es la emoción. Y de este ingrediente, imprescindible y fundamental para fijar la atención del público, es de los que anda más que escasa la “nueva tauromaquia”. El tipo de toro requerido para este tipo de fiesta es el contrario del que puede ofrecerla. La emoción tiene que ver con la casta y el poder, cosa de la que huyen, como de la peste, los toreros actuales. En lo que llevamos de temporada, es mínimo el bagaje de lo ensalzable, demasiado escaso para las exigencias e imposiciones de los “profesionales del toro”, lo abultado del precio de las entradas y la escasa rentabilidad que saca el público que acude a la plaza de toros.

Es por lo que titulo este artículo con una petición, porque el soplo de aire fresco para mi afición que significó ver a Jiménez Fortes y Víctor Barrio jugarse el tipo a cara o cruz, el pasado 16 de mayo en Madrid -91 años después de la muerte de “Joselito”, por el que, siguiendo la tradición, se guardó un minuto de silencio al comienzo de la novillada-, ante una difícil y exigente novillada santacolemeña de “Flor de Jara”, además de hacerme recuperar imágenes y sensaciones casi olvidadas, significó un soplo de esperanza de cara al futuro. La emoción la debe poner el toro, pero el torero también debe poner de su parte, en el actual escalafón de figuras, acomodado al toro colaborador, es algo olvidado… el simulacro es demasiado flagrante, las excusas demasiadas y demasiadas las facilidades… les da lo mismo porque tienen la temporada repleta de fechas desde antes de empezar. Pero el público se aburre una y otra tarde, y eso es mala cosa, lo peor que le puede ocurrir a quien va a los toros. Por eso pido a Jiménez Fortes y Víctor Barrio que no cambien, que se olviden de los cantos de sirena de los apologistas del toreo moderno, que sin duda alcanzaran sus oídos, y que sigan por el camino que se trazaron en el coso venteño en su actuación del pasado 16 de mayo del 2011, donde nadie se aburrió, porque ese es, no sólo el camino de su éxito personal, si no el que debe de seguir la Fiesta de los Toros para recuperar el favor y la atención del público y de los aficionados.

Aunque el gesto de este par de novilleros haya quedado sepultado por el triunfalismo de los días posteriores con la aparición de los "figuras" y "sus toros", quiero volver a recordarlo pues, ver su actuación, significó una vuelta a los orígenes de mi afición taurina, cuando desde la andanada de "La Misericordia" contemplaba a esos novilleros de entonces volver una y otra vez ante la cara del novillo, sin preocuparse de su integridad física ni mirarse el traje una sola vez, con la única obsesión de conseguir el triunfo al precio que fuese.

miércoles, 11 de mayo de 2011

LAS CLAVES DEL TOREO MODERNO

En Sevilla, en su recién terminada Feria Taurina de Abril, han quedado establecidas las bases del toreo del siglo XXI. Era preciso establecer las leyes del toreo moderno, el nuevo patrón en el que basarse para juzgar lo que sucede en el ruedo, y Sevilla era el sitio ideal. El beneplácito de una “catedral” del toreo, como lo es la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, ha significado la pontificación de unas nuevas normas sobre las que se pretender atraer un nuevo público a las plazas y la posibilidad de que la Fiesta de los Toros se consolide y retome el vuelo y el favor del público. Si una de las estrategias establecidas por el “taurinismo” para afrontar la crisis de público en las plazas es la del triunfalismo, de lo que ya escribí en su día en este mismo Blog, en Sevilla, en su recién terminada Feria Taurina de Abril, se han dado un par de circunstancias que han venido a consolidar esta estrategia y han servido para consagrar las formas de la tauromaquia del nuevo siglo, tanto en el tipo de toro requerido como en la forma de torearlo.

Resumiendo lo ocurrido en Sevilla, en su recién terminada Feria Taurina de Abril, en donde se prima el “toro bonito” antes que el trapío, tenemos que sacar la conclusión de que los toros que se han prestado al lucimiento estaban todos en la edad de novillo, cuatro años recién cumplidos, por lo que podemos deducir que el toro necesario para que se produzca el “nuevo arte del toreo” debe ser un novillo que parezca un toro. Casualmente este tipo de toro sale al ruedo con unos pitones que al primer roce con el peto del caballo ser convierten en auténticas brochas -si no es que pierde parte de un pitón y el comentarista televisivo, con fina ironía, dice que “ahora el pitón queda más corto pero más astifino”-. Otra de las conclusiones con respecto al toro, después de ver los momentos más brillantes de la recién termina Feria Taurina de Abril de Sevilla, es la necesidad de “cuidarlo”, como aseguraba el “sumo pontífice” de la tauromaquia moderna, don Enrique Ponce, tras matar uno de sus toros: “he tenido que cuidarlo desde el principio”. Lo mismo decía, con las mismas o parecidas palabras, el beatificado J. M. Manzanares, al comentar su famosa faena del indulto a un “cuvillo”. En esta nueva tauromaquia del siglo XXI, todo lo que se le hace al toro desde que salta al ruedo, debe estar en función de la faena de muleta.

Estas nuevas formas de la tauromaquia moderna conllevan la desaparición de la suerte de varas, antaño piedra angular para calibrar la bravura del toro. Todos los toros que han posibilitado el triunfo en la recién terminada Feria Taurina de Abril han pasado por el caballo con dos “puyacitos” de puro trámite. El toro moderno ya sale listo para la lidia desde que salta al ruedo, la suerte de varas es innecesaria salvo -por eso todavía no ha desaparecido del todo- en los toros que aún conservan algo de poder y, por su movilidad, ofrecen dificultades a los toreros, entonces se utiliza para aniquilarlos. La función que desempeñaba antiguamente, en que era considerada el “eje de la lidia”, para calibrar la bravura y el poder del toro y, a partir de ahí, valorar la forma de resolver la ecuación por parte de su lidiador, ya no es la norma. Del toro ya no se busca que sea bravo, la bravura conlleva numerosos problemas que resolver, se busca que aguante el tiempo suficiente sin derrumbarse y colabore en la faena de muleta, que pase de un lado a otro acudiendo al cite dócilmente cuando se lo solicite el “artista” encargado de lucirse con él.

Pero el toro siempre ha estado en función del toreo imperante en cada época, en esta de principios del siglo XXI nos esta tocando vivir la de la “estética”. El nuevo toreo se basa en componer la figura y una vez compuesta esperar que el toro atienda el requerimiento del cite y acuda solícito y con rectitud al encuentro. El último gran descubrimiento de los “figuras” del momento es que descargando la suerte -echando la pata atrás- se alarga el recorrido del animal, aunque no se le somete. Un animal que se presta a este juego del “voy y vengo” es algo muy distinto a un toro que defiende su vida en el ruedo. Aunque sean animales parecidos en la forma, en el fondo son muy distintos. Un toro bravo que lucha por su vida en el ruedo y no se entrega hasta el final, y un torero que le planta cara y se juega la suya para dominarlo y, si es posible, torearlo con arte, propicia la “emoción” en los espectadores. El tipo de toro actual, dócil y previsible, a la medida de los nuevos “pontífices” del toreo moderno, ha erradicado el fuego de la “emoción” de las plazas de toros, que era el valor más seguro de la Fiesta, sustituyéndolo por la frialdad de la “estética” y el aburrimiento. No creo que sea bueno el cambio ni que el triunfalismo desmedido lo remedie, porque la gente que se emociona en un espectáculo vuelve, la que tan solo se entretiene un día, quizás no vuelva jamás. En la recién terminada Feria Taurina de Abril ha pasado, aun a pesar de haber vivido momentos que deberán quedar grabados con letras de oro en la historia de la Real Maestranza de Caballería, el público se aburrió muchas tardes... y eso es mala cosa. 

martes, 26 de abril de 2011

EL AFICIONADO Nº 33 YA ESTA DISPONIBLE PARA DESCARGAR

El Fanzine nº 33 "El Aficionado", órgano de expresión de la A.C. "La Cabaña Brava" correspondiente al mes de abril del 2011, que se publica semestralmente, ya esta listo para DESCARGAR desde su página web. En esta ocasión, y teniendo en cuenta los continuos adelantos de la tecnología,  se han realizado dos versiones del archivo PDF, una con formato para imprimir, como todos los números que se han colgado hasta el momento, y otra con todos los artículos  dispuestos correlativamente para leer directamente en el ordenador o en libro electrónico, previa conversión al formato del eBook que cada uno tenga.

sábado, 23 de abril de 2011

EN FRANCIA NOS TOMAN LA DELANTERA CON LOS TOROS

A propósito de la declaración de la Fiesta de los Toros como “Patrimonio Cultural Inmaterial” en Francia, me viene a la memoria el “Himno a la libertad torera” que, en 1904, compuso el insigne periodista aragonés Mariano de Cavia, gran aficionado a los toros y una de los primeros cronistas taurinos que firmaba, cuando escribía de toros, como "Sobaquillo", en donde ya hacía referencia al país vecino como un lugar donde el Arte del Toreo estaba empezando a consolidarse.

Es una buena noticia para la Tauromaquia en general el que en Francia se haya dado un paso para defensa y conservación de una cultura importada de España, cuando en el país que tiene el honor de haberla inventado nos debatimos entre el “sí” o el “no” a las corridas de toros. Debemos tener en cuanta que en el país vecino se dan toros allí donde existe tradición, y que los aficionados son tenidos en cuenta, como consumidores que son, y participan activamente en el montaje y difusión de los festejos, sobre todo en pequeñas localidades que organizan sus festejos con la colaboración de los poderes municipales, las comisiones de aficionados, y la gestión del papeleo por parte de algún taurino contratado a tal efecto. Es, paradójicamente, en los lugares en que la organización de los festejos se rigen por los patrones similares a los de los taurinos españoles, donde más cojea la Fiesta, tanto por el ganado que se lidia, los toreros que se acartelan, como por la respuesta del público.

En cambio, en España, acomplejados desde hace siglos con respecto a Europa, e incapaces de defender nuestra cultura y nuestra particular idiosincrasia, el debate sobre los toros se ha recrudecido a raíz de la prohibición de la Corridas en Cataluña. Parte de culpa de que este proceso de debate haya tomado fuerza es consecuencia de la decadencia de las Corridas de Toros en nuestro país. Decadencia visible, sobre todo, por la escasa presencia de publico en las plazas de toros, que tiene relación muy directa con la escasa presencia social de la Fiesta en la actualidad. Una cultura que ha sido seña de identidad de nuestro país, hasta el extremo de que se conoce en el mundo como “la piel de toro” y considerar los toros como “fiesta nacional”, la estamos dejando perder por el acomplejamiento y el querer ser, sin poder, los más modernos del planeta. Pero no quiero entrar en este debate del que, en mi opinión, los mayores culpables son los taurinos y todos los que les han consentido, desde el poder que tenían en sus manos para controlarlos, los desmanes que han venido haciendo y que, como en otros espacios de este Blog se dice con reiteración, han conseguido convertir una FIESTA, con mayúsculas, en una pantomima carente de sentido.

A lo que venía este artículo, a propósito de la declaración de la Tauromaquia como “Patrimonio Inmaterial Cultural” de Francia, era para recordar el “Himno a la libertad torera”, que compuso el ilustre periodista aragonés don Mariano de Cavia, para hacer frente a una “Ley de descanso dominical”, aprobada por el gobierno de entonces, y con la cual se intentaban abolir las corridas de toros. Un numero grupo de artistas, intelectuales y políticos levantaron “Acta de Defensa de la Fiesta Nacional” y don Mariano de Cavia, proclive a incluir algún verso en sus crónicas, colaboró con la composición de este Himno que, en una de sus primeras estrofas, ya hace mención del creciente interés que se percibía en Francia por la Fiesta Española de los Toros. A más de cien años vista, resulta casi profético. A continuación reproduzco el primer fragmento de este “Himno a la libertad torera”. La música con la que se cantaba esta letra, por si alguno de los lectores quiere entonarlo, era la del “Himno de Riego”:

Cuando el arte de Montes y “El Tato” 
hasta en Francia se ve prosperar, 
en España un puñado de ilusos 
con el arte pretende acabar. 
Pero el chasco que van a llevarse 
los del figle va a ser de chipén, 
por un cuerno que ahora nos quiten, 
la afición les pondrá más de cien.

viernes, 22 de abril de 2011

EL PROBLEMA DE LA ESCASEZ DE PÚBLICO ES LA FIESTA MISMA

A raíz del comienzo de la temporada en Zaragoza el pasado fin de semana, con una Corrida Concurso de Ganaderías, que se celebró el día 16 de abril, con resultados más que aceptables, y con otra de Parladé, el día 17, en la que participaron Juan Mora, triunfador de la temporada madrileña del 2010, Morenito de Aranda, una firme promesa con proyección de futuro, y Daniel Luque que, según dicen los taurinos, es uno los jóvenes que ya es una realidad, y viendo el desolador estado de los tendidos de la plaza de “La Misericordia”, que no pasaron en ninguno de los dos días de los 2000 espectadores, varios han sido los aficionados que han mostrado su preocupación por el futuro del primer ciclo zaragozano. Sus reflexiones han ido encaminadas hacía la falta de promoción del espectáculo, la falta de imaginación por parte de la empresa, el alto precio de las entradas o, entre otras cuestiones, la anticuada forma de gestionar la adquisición de entradas que posibilitan los nuevos medios.

No digo que todas estas razones tengan su importancia y, en muchas ocasiones, sean determinantes para el buen fin del espectáculo taurino pero, en mi opinión, estos no son los factores determinantes. Aunque para un aficionado sea duro reconocerlo, la razón es otra y de más difícil solución que la imaginación, las modernas formas de gestión, o el aprovechamiento de los cauces que nos posibilitan las nuevas tecnologías. Tampoco es un problema que se circunscriba solamente a Zaragoza, ni siquiera a su primer ciclo taurino de primavera. Lo mismo ocurre en la que se conoce como “primera plaza del mundo” cuando no es la Feria de San Isidro, con unas entradas paupérrimas, o en la taurinísima Sevilla, si no es en la que se denomina “feria de farolillos”, cosa que podremos comprobar durante los festejos de la primera parte de la Feria de Abril a partir del próximo lunes y durante el resto de la temporada, como lo hemos podido ver en la recién terminada feria de Fallas, que salvando un par de días, se han registrado entradas más cercanas del cuarto o la media plaza que del lleno, así como en la Magdalena de Castellón. Y lo mismo veremos en todas las ferias que se programen en plazas de primera, de segunda o de tercera a lo largo de todo el año, un par de buenas entradas en los días señalados y mucho cemento el resto. Ni el empresario de Zaragoza, ni el de Madrid, ni el de Sevilla, ni el de Valencia tienen, o quieren, la solución. Tampoco los empresarios más modestos o nuevos que se encuentran con los mismos o más graves problemas. No es una cosa de este año, ni del pasado, ni de hace diez, es algo que desde hace mucho tiempo ya viene incubándose.

Si la gente no va a los toros tiene que ser por otras causas. O porque es un espectáculo desfasado que no va con los tiempos actuales; o porque ha dejado de lado su esencia y ya no interesa más que a unos pocos, insuficientes para mantenerlo vivo, y tan sólo en días festivos señalados se mantiene todavía, más como una costumbre que como una afición, la tradición de ir a los toros; o porque es demasiado evidente el engaño que pretende hacer pasar gato por liebre… Es esto realmente lo que hay que platearse. Porqué la Fiesta de los Toros, santo y seña de este país durante siglos, ha dejado de serlo y se está convirtiendo en algo periférico o anecdótico. Ahí esta el quid de la cuestión, lo que los taurinos -toreros, empresarios, ganaderos y todos los que viven de la Fiesta-, por miedo a enfrentarse con la cruda realidad cara a cara, no quieren ver y tratan de ir parcheando el asunto para seguir llevándose lo que puedan antes de que este negocio sea totalmente ruinoso. Ellos, en general, son los máximos culpables de haber arruinado esta Fiesta de la Emoción por un espectáculo monótono, repetitivo, aburrido y previsible que está perdiendo clientes a pasos agigantados.

La Fiesta de los Toros lleva un estocada en todo lo alto y los que somos sus mayores defensores, los aficionados, no tenemos argumentos para defenderla, porque nos los han robado en pos de la maldita comodidad que quieren los taurinos. ¿Cómo puede ser cómoda una Fiesta en la que se debería poner en juego la vida? Es una mentira y las mentiras no tienen justificación alguna. ¿Con qué argumentos podemos defender y promocionar una farsa tan burda? La gente no es tonta, y los aficionados incondicionales somos cada vez menos, insuficientes para mantener rentabilidad de la Fiesta, y lo que es más grave, los que se van desencantados jamás vuelven, son pérdidas irremediables. En la actualidad, las plazas de temporada, las que realizan festejos fuera de los periodos feriales, son una ruina que se salva por lo que se gana, o se ganaba, durante la Feria. Si hay que regirse por la cuenta de resultados, las plazas de temporada están condenadas, sin remedio, a la desaparición.

El tema tiene mala solución y, aunque se diese un giro a favor del toro íntegro, de los toreros que no le hagan ascos, del riesgo y de la emoción, el resurgir de la Fiesta, si es que no es ya demasiado tarde para que se produzca, tardaría muchos años en dar resultados porque, son tantas cosas las que se han perdido que su recuperación parece una tarea de gigantes y de mucho tiempo. El último dato alentador que tenemos cercano, y que nos puede traer un rayo de esperanza, es el de José Tomás que, después de su última reaparición, consiguió llenar las plazas que visitaba y crear expectación en el ruedo y en la sociedad en general. A la vera del tirón del torero de Galapagar, varios empresarios consiguieron capear sus temporadas y vender más abonos de los habituales en sus plazas, pero no supieron sacar las conclusiones necesarias para cambiar el rumbo de la Fiesta. José Tomás llevaba público a la plaza porque su presencia, con más toro o con menos, conllevaba la emoción y, al reclamo de la misma, la gente se congregaba en la plaza. Después de un año de baja, a raíz de la cogida de Aguascalientes, todos esperan que sea la panacea de nuevo, pero durante su ausencia, nadie ha movido un dedo para corregir el rumbo que lleva a la Fiesta hacia la indiferencia de la gente. Aunque la imaginación, la adaptación a los tiempos y los medios modernos, el trabajo publicitario y todos esos asuntos sean capitales para el buen funcionamiento de la Fiesta en la actualidad, el problema es más profundo y mucho más grave que todo eso. Si tienen solución los problemas que aquejan a la Fiesta, lo primero que deben de hacer los que tienen la manija de la misma es quitarse la venda de los ojos -si es que lo que les impide ver es una venda- y coger el toro por los cuernos, porque si no es así y pretenden seguir por el mismo camino, esto no tiene arreglo. La Fiesta, aquejada de una anemia galopante, irá adelgazando hasta que se consuma del todo.

viernes, 15 de abril de 2011

LOS "PROFESIONALES DEL TORO" SE MOSQUEAN CON LA OPINIÓN LIBRE DE LOS AFICIONADOS EN INTERNET

Desde hace un tiempo, los distintos sectores que componen los colectivos de “profesionales del toro” se vienen manifestando en contra de la opinión que los aficionados sostienen en los distintos espacios que mantienen en Internet. No pueden soportar que su estrategia de triunfalismo sin cuento, que es la que desarrollan los distintos “profesionales de la información taurina” en sus respectivos medios, se vea entorpecida por la información de los aficionados que suele ser bastante distinta de la suya. Argumentando la escasa credibilidad de aficionados que nada tienen que ver con la profesión periodística, tratan de menospreciar y vilipendiar esas voces divergentes que no coinciden con lo que ellos postulan.

Pero, en mi opinión, el problema no es ese. Su origen es bien distinto y, gran parte de la culpa es, precisamente, de los “informadores taurinos profesionales” que, más que información, hacen -lisa y llanamente- propaganda. El descrédito, por dejar de lado la esencia misma de su profesión, que debería ser la información libre y veraz, se lo han ganado ellos mismos a pulso y cada vez son más los aficionados que desconfían de esa información sesgada e interesada que, a diario, ofrecen en sus respectivos medios y buscan la de otros aficionados que se expresan libremente en Internet o, directamente, se convierten, dadas las facilidades que ofrecen los nuevos medios de comunicación, en escritores y así manifiestan y comparten sus opiniones con otros aficionados en la Red.

Este fenómeno empezó hace unos años y solo eran unos pocos -y con escasa repercusión- los que los utilizaban, pero en la actualidad son muchos más los aficionados que tienen espacios en las diversas plataformas que existen en Internet. La proliferación de estos espacios es una traba para los planes de los "profesionales del toro" de imponer un “pensamiento único” con el triunfalismo por bandera. Pero el "triunfalismo" que publicitan está tan vacío, es tan artificial y tan hueco -viendo lo que acontece todos los días en las distintas plazas, sobre todo cuando las denominadas “figuras” hacen el paseíllo- que es demasiado evidente la mentira que tratan de divulgar. Los “medios de comunicación” son empresas y suelen mantenerse con la propaganda, pero no es ético hacerlo con la publicidad de los que se ocupan sus críticas. Aunque en el "mundo del toro" haya ocurrido con demasiada frecuencia a lo largo de su  historia -el “sobre” es un clásico del periodismo taurino aunque ahora se manifieste de otra forma- y en los periódicos existían dos personas que se encargaban de las crónicas taurinas, el que las escribía, y el que se ocupaba de recaudar lo suficiente para pagar la página del periódico utilizada para las reseñas taurinas, al hacerlo de forma tan descarada se les ve el plumero. Pero ahora, a diferencia de hace unos cuantos años en donde la información era un monopolio, existen otras plataformas de información y opinión que, de momento, no pueden controlar los “profesionales del toro” ni los “profesionales de la información taurina”.

En distintas épocas de la historia del toreo, cuando la degeneración amenazaba seriamente a la propia Fiesta, fueron determinados periodistas (aunque aquí no quiero entrar en detalles pues la historia del periodismo taurino necesitaría un estudio aparte) los que han salido en su defensa y han contribuido a su regeneración. Ahora muy pocas son las voces que se alzan contra el “triunfalismo” imperante -aunque algunas todavía quedan- y son los aficionados desde sus tribunas de opinión en Internet los que están realizando esa labor. Es como la bíblica batalla de David contra Goliat, porque no se pueden comparar los medios que unos y otros poseen, pero significa un estorbo para los planes de los “taurinos profesionales” de convertir la Fiesta de los Toros en una pantomima carente de sentido. No nos podemos poner la venda en los ojos, ni los “profesionales”, ni los aficionados, la Fiesta, por más “triunfalismo” que se pregone, esta en uno de sus momentos más críticos, hecho que se refleja en el escaso interés que despierta en la sociedad y la raquítica afluencia de público a las plazas, porque el valor más seguro que la ha mantenido tantos años en candelero, que no es otro que la emoción, ha sido sustituidos por el de la “comodidad”, que es su mayor enemigo.

Si los “profesionales de la información taurina”, en vez de tapar esta realidad con montones desmesurados de “triunfalismo” vacío y propaganda, se dedicaran a escribir con objetividad de la Fiesta de los Toros y reclamar y exigir la autenticidad de la misma, la situación puede que fuera bastante distinta de la actual y los aficionados, en vez de expresar nuestra opinión crítica en nuestros espacios de Internet, seguramente nos dedicaríamos a otra cosa, por ejemplo, a escribir de la grandeza, de la emoción, de lo que nos conmueve de esta Fiesta que llevamos en la sangre, que sentimos amenazada y que no queremos que desaparezca.

jueves, 7 de abril de 2011

ACTO DE PRESENTACIÓN CORRIDA CONCURSO ZARAGOZA 2011

El próximo sábado, 9 de abril, a las 19 horas, en el "Aula Cultural de la Plaza de Toros" tendrá lugar el acto de presentación de la Corrida Concurso de Ganaderías de Zaragoza 2011 que se celebrará una semana después, el sábado 16 de abril. En el mismo intervendrán, uno de los ganaderos participantes, Adolfo Martín; uno de los toreros acartelados, Alberto Álvarez: y un picador que también participara en la corrida, José Manuel Sangüesa.

Se trata de dar una visión de la "Corrida Concurso" por parte de los actores principales de la misma, el ganadero, el lidiador y el picador. Se podrán ver y comentar las fotografías de los toros reseñados para la corrida de las ganaderías que concursan, por orden de antigüedad: "Concha y Sierra", Herederos de Felipe Bartolomé, Juan Luis Fraile, Adolfo Martín, Adelaida Rodríguez y "La Reina", que serán lidiados por Javier Castaño, Serafín Marín, gran triunfador de la Concurso del 2008, y Alberto Álvarez. También se emitirán imágenes de lo más destacado de las Corridas que, con anterioridad, se han celebrado en "La Misericordia" zaragozana, la del año 2000, en donde destacaron los toros "Herbolario", de Victorino Martín, y "Debutante", de Cuadri; la del año 2008, en donde la competencia a gran altura se centró entre "Farolero", de Tomás Prieto de la Cal, y "Lanudo", de FuenteYmbro; y la del año 2009 en donde destacaron "Cacerolito", de Ana Romero, y "Pajarraco", de Tomás Prieto de la Cal.

El vídeo con la convocatoria del acto, las fotografías de los toros y el orden de lidia se puede ver en la columna de la izquierda de este mismo Blog. Para ir calentando motores, a continuación enlazo un vídeo que recoge los mejores momentos del primer tercio de la Corrida Concurso que se celebró en "La Misericordia" zaragozana en el año 2000, en la que los toros de Victorino Martín y Cuadri fueron los protagonistas. Luis Francisco Esplá fue el lidiador de los seis toros.


viernes, 18 de marzo de 2011

LA CONTRADICCIÓN DE LOS “FIGURAS DEL TOREO”

Cuando los “figuras del toreo” se lamentan de su mala suerte al final de una faena arruinada por la falta de toro, y piden animales que se muevan para poder realizar su toreo, caen en una profunda contracción pues, ya que eligen las corridas que torean en cada feria, tienen la oportunidad de apuntarse a las que se mueven, y seguro que “ellos” y sus “veedores” saben perfectamente cuales son las ganaderías que se mueven y están en buen momento, sin embargo, invariablemente se apuntan a las que se paran. No es cosa de mala suerte ni nada parecido, ellos son los que imponen los toros y luego no valen lamentaciones.

Esto viene a cuento porque ayer, en la mayoría de la prensa escrita y la blogosfera taurina, se hablaba de cómo fueron desaprovechados, en Valencia, los toros de Fuente Ymbro por la terna de turno, toreros que, sin menosprecio alguno, podemos catalogar como de segunda fila. No pudieron con una corrida que ofreció claras posibilidades de triunfo a los tres y ninguno supo aprovecharlo. Fue una gran pena para todos -aficionados, espectadores y televidentes- que lo presenciaron, para los toreros en liza y para la Fiesta en general. Pero esto no nos puede coger por sorpresa porque, desde hace unos cuantos años, los toros de Fuente Ymbro no los quieren ni ver los “figuras del toreo”, como ha denunciado una y otra vez el ganadero en los medios de comunicación. Es una realidad palpable que para confeccionar los carteles en donde se anuncia esta ganadería hay problemas -por la negativa de la “torería andante” ha ponerse frente a ellos- para cerrarlos. Y no es que los toros de Fuente Ymbro sean “fieras corrupias”, pues provienen del mismo encaste ganadero que la casi la totalidad de la cabaña brava española actual, pero se mueven, y cuando el toro se mueve, no hay más remedio que torear y, a veces, jugársela. Ese es el problema ganaderías como esta, o la de Alcurrucén, que están siendo arrinconadas injustamente en el apartado de “toristas”, y ya sabemos lo que eso significa, por los “taurinos profesionales” y los medios de comunicación a su servicio.

Los que están arriba, los “figuras del toreo”, los que tendrían que tirar del carro por la simple razón de que son los que se llevan la mayor parte del pastel, quieren la comodidad, y eso se traduce en la actualidad -como se ha podido comprobar en la corrida de Núñez del Cuvillo que siguió a la de Fuente Ymbro en las Fallas del 2011- en que el toro sea “agradable” de cara, “bonito” de hechuras, y que se mueva lo mínimo, lentamente, de forma cansina, con esa embestida bobalicona, con alma de carretón, que lucen los pocos toros “boyantes” que les salen a los figuras de ahora para desarrollar su tauromaquia. Pero esos son los menos porque, la mayoría de las veces, esa masa de carne semoviente que es el toro actual, se derrumba en los primeros compases de la faena y da al traste con cualquier posibilidad de lucimiento por más “figura” que sea el que se ponga delante. Luego vienen las lamentaciones, las excusas y la justificación de lo injustificable. La labor de los diestros, en los días buenos, que son pocos, se resume en pequeños detalles, pues en esta época nos ha tocado vivir la “tauromaquia del detalle”, no hay para más, y el publico, los aficionados y los televidentes, con razón, se aburren de tan escaso contenido.

Pero así los “figuras del toreo” viven cómodamente y, por lo visto en este comienzo de temporada, así pretender seguir viviendo, exprimiendo la gallina de los huevos de oro de la Fiesta o lo que quede de ella. A fin de cuentas, es mejor excusarse echándole la culpa al animal -no lo debemos olvidar, impuesto por ellos mismos- que dar cuenta de un fracaso ante un toro que te ha pedido los papeles de torero y no los tienes. Por mejores condiciones que demostraron los “fuenteymbros” para el triunfo, ninguno de los toreros que han estado con los “cuvillos” hubieran cambiado su puesto, ni siquiera el que decía que para hacer su toreo necesitaba un toro que se moviera. Esa es la gran contradicción de la Fiesta de ahora y de siempre. No en vano, de ahí viene ese viejo refrán taurino que, a día de hoy, sigue cumpliéndose a rajatabla: “cuando hay toreros no hay toros, y cuando hay toros no hay toreros”. La crisis de la Fiesta la pueden resolver los “figuras del toreo” si resuelven esta contradicción: los mejores toros con los mejores toreros. Me temo que no vaya a ser así y esto durará hasta que tenga que durar porque -como ya escribí en otra entrada de este Blog que un año después sigue teniendo la misma vigencia-, por razones de comodidad o de incapacidad, la autentica crisis de la Fiesta es “la crisis de los toreros”.

viernes, 11 de marzo de 2011

LOS MANDAMIENTOS DE LAS CORRIDAS DE TOROS

Comienza la temporada grande española, la temporada de la plazas de primera. Valencia y su Feria de Fallas abre el fuego, el 12 de marzo, con un cartel de tronío en el día que se "reinaugura", después de su remodelación, su plaza de toros. Los aficionados ya andan ansiosos de ver toros y toreros, la muestra es los muchos que se desplazaron con la esperanza de ver torear a "Morante" en el espacio multiusos de "Vista Alegre", también conocido como el "Palacio de la Cabras", y dicen que lo vieron torear, pero también dicen que los toros eran "cabras". Es una plaza de segunda, dicen los "profesionales del toro" y sus voceros... Lo cierto es que estamos a comienzo de la temporada 2011 y los aficionados ya tenemos ganas de ver toros pero, por lo que apunta en la pretemporada, me temo que lo que van a ofrecernos "la gente del toro" para el 2011 es más de los mismo: poco toro, el mínimo que se pueda, monotonía en el toreo, como lo muestra el aburrido y previsible repertorio de lances de los que se compone la lidia del toro en la actualidad y derroche de triunfalismo. Pensando en estas cosas me ha venido a la memoria un artículo que, el 16 de junio de 1955,  publicó en ABC don Gregorio Corrochano con el título de "MANDAMIENTOS DE LAS CORRIDAS DE TOROS". Me parece oportuno volver a sacar este documento a la luz y que cada uno extraiga sus conclusiones:

"Por las amplias puertas de la plaza va entrando la muchedumbre, que luego, en los pasillos, se dispersa en corrientes precipitadas en busca de los asientos. Las bocas de los tendidos parecen un manantial humano. Antes que los toreros, pisan el ruedo los encargados de retirar unos anuncios, que están caídos en la arena y que no sé si alguien lee. No es éste un decorado muy artístico y entonado, pero debe ser un alivio económico para la pobre empresa de Madrid. La música toca un pasodoble torero y salen las cuadrillas.

Levanta esa cara, muchacho, no mires tristemente al suelo, que hay muchas mujeres en la plaza que han venido para verte. Un poquito más de garbo en ese andar cansino. Que no parezca que eres torero a la fuerza. No las entristezcas, que traen ramos de flores para ti, y alguna, más torera o más atrevida, te echará al ruedo un zapato como una zapatilla de torear, que está muy de moda. Anda con ese andar alegre y juvenil de pasodoble. Sale el toro. El que quiera ver bien una corrida, que no pierda de vista al toro. Donde está el toro, está la corrida. Que no se distraiga por mirar a un torero. Siguiendo al toro, ya se encontrará con el torero. Fíjate cómo corre el peón el toro, porque no es lo mismo que el peón corra al toro, que el toro corra al peón. Cuando éste se mete precipitadamente en el burladero, y no le da tiempo a esconder el capote, el toro se estrella en el burladero y se lastima, es que el toro corre al peón. No le aplaudas los recortes. Cuanto más bravo es el toro, cuanto más fuerte se arranca, más daño sufre en los cuartos traseros, principalmente, con el recorte que le obliga a frenar y cambiar rápidamente de dirección. Sabed, que estos recortes están prohibidos y multados en ese reglamento que no se cumple. No incurras en aplaudir lo que está sancionado. Si los recortes se multaran, y se publicaran las multas como se publican otras, el que aplaude se daría cuenta de que su afición también ha incurrido en multa.

Cuando el picador barrena y mete el palo, aparta la vista del picador y mira al matador, que tiene un capote de brega y un turno para entrar al quite. (Entrar, ir a sacar al toro, ir a quitar al toro del picador, no esperar a que salga el toro cuando pueda del enredo del peto sin salida). No le pidas al picador que saque el palo. El picador, ni puede, ni debe sacar el palo. Es su defensa y la del caballo. Si saca el palo en el centro de la suerte, le estrella el toro. Aunque este picando muy mal no puede sacar el palo. Es como si a un torero, porque está toreando mal, se le obligara a tirar el capote. Las suertes del toreo son buenas o malas, pero no admiten enmienda hasta que terminan. Lo que tiene que hacer el matador es precipitar el quite. Si quieres bien al toro, no te conformes con verle en dos puyazos de muerte, sino en varios puyazos de castigo.

Si un matador entra en su quite, y el toro le pasa, y otro entretiene el suyo en no torear, es que éste no sabe torear de capa; quítale puntos. Si abusa en el quite del capote a la espalda, sigue desconfiando de que sepa torear.

No pidáis que banderilleen los matadores. No saben ni los que parece que saben. ¿Quiebra alguno un par en los medios, como hacían antes los matadores para diferenciarse de sus banderilleros? No; lo que hacen es cuartear más o menos espectacularmente, sin cuadrar ni parar en la cabeza del toro. Todo rápido, precipitado, confuso. No interesa. Prefiero al “Vito” y “Almensilla”.

La distancia de la muleta al toro, no hay que medirla antes del pase, sino en el centro del pase y después del pase. Antes del pase, el terreno depende de la bravura, de los pies y del estado del toro por el exceso o la falta de castigo. Se puede citar distanciado o muy cerca, del toro depende más que del torero; en la lidia de hoy depende del picador. Ni tan distante que el toro no acuda al cite, ni tan cerca que no se pueda adelantar la muleta, que es como se deben empezar los pases para ser completos. Cada toro tiene su sitio, como cada torero. Lo que hay que mirar son los pies del torero en el centro del pase cuando se está pasando al toro, la distancia a que le pasa, y la distancia a que se lo deja o remata el pase. Esa distancia, despegada o ceñida, y la quietud de pies en ese instante es lo verdaderamente importante del pase; más, mucho más que la distancia a que se coloca para dar el pase. Porque la quietud y la distancia en el centro de la suerte revelan que el toro va muy bien toreado, a su temple, muy embarcado en la muleta, que el que manda es el torero. El pase hay que rematarle, sin dejarse enganchar la muleta –temple- y llevarle, hasta dejarle a una distancia, que el torero no tenga que irse, ni dar un salto atrás, para ligar la faena sin interrupción, sin que pueda servir de pretexto salirse para saludar. Ya saludará después.

El toreo debe fluir con naturalidad, sin violencias y espontáneamente. Todo lo preparado es artificioso, incluso los pases de pecho, que no deben porfiarse, sino ligarlos en los remates naturales, como una consecuencia, que es lo que son. Los pases obligados de pecho, que es lo contrario de los preparados, porque supone pararse y echarse por delante un toro, con serenidad, sin enmendarse, cuando se le revuelve para cogerle. Estos fueron siempre los pases más destacados. Si esto decimos de los pases preparados de pecho, que aunque preparados tienen calidad, ¿qué diremos de esos pases que se preparan retorciéndose, y se amplían echando el brazo a las ancas del toro, como en un coleo, que acaban en el pase del “tío vivo”?

En los mandamientos de la estocada, no queremos entrar, hasta que un premio Nobel de Medicina descubra el tratamiento de la enfermedad del estoque de madera, y los matadores, ya curados, puedan practicarla, sin las deficiencias que hay que achacar a la lesión de una mano".

lunes, 7 de marzo de 2011

VERGONZOSO

Desde hace unos días circula por Internet un vídeo en donde una persona que se identifica como Ignacio Zorita amenaza a un espectador en la Plaza de Toros de Zaragoza en el transcurso de un festejo. La grabación corresponde a una de las novilladas de promoción que se celebraron antes del comienzo de la pasada Feria del Pilar. Por lo que se deduce de la conversación, el que se identifica como Ignacio Zorita, gerente de la Plaza de la Misericordia, estaba molesto con lo que el espectador interpelado había escrito en algún blog, portal o foro de la Red en relación con su persona. Así justifica su presencia en la localidad de este espectador y, a partir de ahí, se dedica a coaccionarlo y amenazarlo durante 10 minutos de la forma que se puede escuchar en el vídeo que se adjunta al final de esta entrada.

Yo no sé los insultos que le habrá dedicado el espectador amenazado al sr. Zorita porque no sigo lo que escribe en ninguno de los espacios en que lo hace. Lo conozco y hace tiempo leí algunas cosas escritas por él y, ni como estoy de acuerdo en lo que dice, ni en como lo dice, no invierto tiempo en eso. Pero, por muy graves que sean las ofensas, no se puede amenazar de esa forma a nadie, hay otra forma de proceder y resarcirse si uno se considera agraviado. Una persona que gestiona un negocio abierto al público como la Plaza de Toros de Zaragoza, y más tratándose de un espacio de titularidad pública, pues no hay que olvidar que pertenece a la Diputación Provincial, no puede actuar de esa manera por más indignado que se sienta de lo que, con razón o sin ella, dicen de él. Si por el calibre de los insultos es preciso tomar medidas, es este un país en el que existen otros medios y otros cauces para hacerlo, pero nunca rebajarse a utilizar estas formas que -como decía un amigo cuando ayer escuchábamos el vídeo-, son más propias de “portero de discoteca”. Por más graves que hayan podido ser los insultos que llevaron al sr. Zorita a hacer lo que hizo y decir lo que dijo, como se puede escuchar en el vídeo a partir del minuto 3 y 40 segundos aproximadamente, quedan empequeñecidos ante la gravedad de su acción de respuesta y del contenido de la misma.

Nota: Al poco de publicar esta entrada, el vídeo al que se refiere ha sido retirado de la circulación.


Final Novilladas sin picar  3 10 10 Zaragoza
Cargado por aimar8zgz.


Nota 2: El vídeo circuló de nuevo un par de días y volvió a ser censurado.


Untitled from jaimeoiz on Vimeo.

lunes, 28 de febrero de 2011

¡VIVA EL TRIUNFALISMO!

Apenas ha comenzado la temporada taurina y ya llevamos cosechados grandes triunfos. ¡Viva el triunfalismo! Ya son varias las salidas a hombros por la puerta grande, entre las más resonantes, por lo publicitadas, las de los mandamases del escalafón que se han exhibido este pasado fin de semana en el Palacio de Vista Alegre, en la denominada “Feria de Invierno”. Y para que no falte de nada, tampoco han faltado toros premiados con la vuelta al ruedo o, incluso, indultados… Según los cronistas oficiales y a favor de obra, el comienzo de la temporada, en lo artístico, está siendo rotundo, magnífico… si acaso objetar, en letra pequeña, que en algunos casos el trapío del ganado -¡como sería el ganado!- era algo escaso… pero el sexto de “cuvillo”, contraatacaran ágiles, “era de vacas”. El problema es que tan excelso espectáculo, según lo describen en sus crónicas los apologistas del “toreo de ahora”, cada vez interesa menos a los aficionados y al público en general, como se refleja -con los “figuras” incluidos en el cartel y sin televisión- en las escasas entradas de público registradas.

Para los pocos medios que todavía ejercen una crítica más objetiva y que, por desgracia, cada día son menos, visto lo visto hasta ahora, el toro sigue siendo el gran problema en este comienzo de temporada. Salvo la faena de Morante en su segundo -más atribuible a su capacidad y condiciones artísticas para representar el arte del toreo, y ante el bonancible comportamiento de su “colaborador” y disminuido oponente- que ha sido como un oasis en medio del desierto, los triunfos han sido excesivos y menores, a la par de la escasa presencia y del comportamiento bobalicón del “toro de ahora” que ha salido al ruedo. También es posible advertir en sus crónicas cierto pesimismo de cara al futuro si la Fiesta no retoma su razón de ser, si no recobra la emoción que imponen un toro íntegro y poderoso, que de miedo al público de los tendidos, y un hombre, un torero, un héroe que sea capaz de dominarlo, a riesgo de jugarse la vida, y si es capaz, torearlo, y si por casualidad se conjugan los hados, hacerlo con arte...

Así se fabrican los héroes, que son los que el publico quiere ver y paga por ello, pero precisamente de héroes es de lo que escasea en la actualidad esta Fiesta nuestra porque no hay materia prima para fabricarlos. El “toro de ahora”, más que miedo, transmite pena a los tendidos. Se podrá estar delante de él con más o menos gracia, tener mayor o menor plasticidad en la ejecución de los distintos pases, interpretar mejor o peor el guión de la faena, pero no existe el riesgo, el peligro se reduce hasta la categoría de accidente, es otra cosa que nada o poco tiene que ver con la Fiesta auténtica… No es lo mismo ser un buen comediante, con más o menos capacidad y arte interpretativo, que un héroe. Ahí está la diferencia y el problema.

Pero los que tienen la responsabilidad de tirar para delante de la Fiesta, que son los que viven de ella, “taurinos profesionales” en general, y los que desde distintos medios se encargar de publicitarla, que también viven de ello, parece que han decidido que la mejor forma de salir de la crisis que amenaza al sector es haciendo uso y abuso del "triunfalismo". ¡Viva el triunfalismo! Convertir cada festejo en una lluvia de triunfos: orejas, rabos, indultos, vueltas al ruedo, salidas en hombros de los “capitalistas”, que también tienen derecho a ganarse un sueldo… como si de esa forma fueran a conseguir captar la atención del público que esta dando la espalda a la Fiesta por aburrida y volver a llenar los tendidos de las plazas que es donde, en el fondo, esta su auténtica fuente de ingresos. El "triunfalismo" es una huida hacia delante, es una estrategia que a lo largo de la historia de los toros se ha empleado en repetidas ocasiones y que generalmente conduce al borde del precipicio.

La opción del "triunfalismo" de abaratar los premios no es la solución porque es una forma de quitar categoría a lo realmente bueno, no es la cantidad de premios que se conceden en cada corrida lo que capta la atención de la gente, sino la calidad de los mismos, los méritos realizados para conseguirlos, la entrega, el riesgo corrido, las mayores o menores dificultades del toro en curso de lidia y, por supuesto, la emoción que todo ello conlleva. Eso es lo que da valor a las cosas, que el camino sea difícil y sean pocos los que lo consiguen, los que lleguen a la cima del éxito. Para que tenga auténtico valor, el triunfo debe ser lo extraordinario, no lo cotidiano, lo vulgar. La cumbre de la montaña debe ser un lugar para los elegidos, para los héroes, no puede habitar una multitud en tan reducido espacio.

lunes, 14 de febrero de 2011

DE LA TOREABILIDAD Y LA BANALIZACIÓN

La nueva palabra de moda entre los “taurinos profesionales”, cuando ser refieren a la condición que deben tener los toros, es “toreabilidad”, palabra que ni siquiera existe en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, por lo tanto, si queremos desentrañar lo que quieren decir cuando la pronuncian, deberemos aventurarnos en la búsqueda de una interpretación del mensaje que encierra cuando sale de su boca, porque, en principio, todos lo toros son toreables, todos tienen su lidia dependiendo de su condición. Tratados llevan escribiéndose desde que existe la tauromaquia que estudian, definen y dictan normas aplicables a los diferentes comportamientos de cada toro en la plaza porque, y esta es una de las grandezas del arte de la lidia, cada toro, como cada persona, es diferente y precisa de una lidia distinta.

Por lo tanto, ¿qué quieren decir los “taurinos profesionales” cuando hablan de “toreabilidad”? Debemos suponer que hablan de un toro que pase una y otra vez acudiendo obedientemente al cite del torero, que lo haga de forma uniforme en todas las ocasiones, siempre igual, como si de un robot programado a tal efecto se tratase, quitándole la condición imprescindible que debe tener un toro de lidia que no es otra que la de coger a su oponente como forma de defensa y subsistencia. En una palabra, descastarlo, convertirlo en una animal previsible y colaborador con los requerimientos del torero de turno para realizar una faena que, por regla general, es siempre la misma. Pero de esa forma se cargan la esencia misma de la Fiesta de los Toros, de la lidia, que es la ciencia de resolver los problemas que cada toro, desde su propia individualidad, manifiesta y que, conforme va avanzando la misma, va cambiando de comportamiento desde que salta al ruedo hasta su muerte.

Eso nos lleva al otro concepto que figura en el título de este artículo, a la “banalización” del toreo, a convertirlo en algo trivial, insustancial, desprovisto de la emoción que supone ver como resuelve el diestro de turno los problemas que se le van presentando como consecuencia del cambio de comportamiento del toro conforme va avanzando la lidia. En la resolución de esa ecuación cambiante es donde reside la magia de esta Fiesta, y más si una vez entendido y dominado el toro surge la chispa del arte que arrebata los sentidos y convierte ese arte efímero en recuerdo imperecedero de quién lo contempla. Si eso desaparece, lo que sucede en el ruedo se convierte en algo banal, muy distinto de lo que debería ser y que, siendo posible que haya espectadores que gusten de ese espectáculo, los que han sentido alguna vez la emoción en sus carnes viendo la lidia de un toro se alejen de este espectáculo trivial e insustancial que nada o muy poco les interesa.

Si los “taurinos profesionales” quieren seguir por ese camino y, de paso, llenar las plazas, porque no tiene sentido hacer un espectáculo para nadie, tendrán que buscar nuevos clientes para el mismo porque, mucho me temo, como cada vez es más de manifiesto viendo la pobres entradas que se registran en los cosos, de los viejos pocos seguirán acudiendo a ver algo que, si bien en la forma se parece a la vieja Fiesta de los Toros, en el fondo no tiene nada que ver con ella. Los “taurinos profesionales” son los que tienen la manija y, como siempre, dictarán el camino a seguir, pero sustituir una Fiesta en donde la emoción es su seña de identidad, por algo anodino, superficial, previsible y reiterativo es correr un riesgo que quizás no tenga vuelta atrás.