“El toro no es un animal para nosotros; es muchísimo más: un símbolo, un tótem, una aspiración, una eucaristía con los de alrededor y los antepasados. Al toro lo pulimos, lo alimentamos, lo sacralizamos, lo picamos, lo banderilleamos, lo matamos, lo aplaudimos o pitamos tras su muerte, lo descuartizamos, nos lo comemos y lo poetizamos y lo pintamos y lo musicamos. Quítese el toro de aquí y veremos qué queda. ¿Nos reconoceríamos sin la pasión en su pro o en su contra?” Antonio Gala

martes, 26 de mayo de 2009

IMPRESENTABLE

La novillada que lidió la ganadería de “Rehuelga” en Zaragoza el pasado domingo fue impresentable, al menos en tres ejemplares de los que saltaron al ruedo de “La Misericordia” (3º, 4º y 5º) que lucían unas defensas corneas, como se puede observar en las fotografías, impropias de una plaza de primera. De los otros tres, tampoco muy descarados de cuerna: el 2º fue un inválido total y fue sustituido tras derrumbarse al salir de la segunda entrada al caballo; el 1º demasiado bizco del cuerno izquierdo y muy escaso de todo; y el 6º que fue el único novillo que, en mi opinión, tuvo la presencia exigida para una plaza como la de Zaragoza. Todos resultaron, unos más que otros, escasos de fuerza, escasos de bravura, escasos de casta y muy nobles.

La novillada venía precedida de gran expectación entre la afición zaragozana por el excelente juego de la que, esta misma ganadería, presentó el año pasado, con dos novillos excelentes de los que aún recuerdo su nombre -“Caralegre” y “Olivero”- y que dieron un juego excepcional. Pero además de estos dos novillos, toda la novillada estuvo muy bien presentada, tanto de cara como de tipo, y encastada. Por eso duele más que la de este año haya salido al revés en todo, del comportamiento de los novillos podemos achacarlo a ese dicho famoso de que “los toros son como los melones...”, pero de la presentación no, porque eso se ve antes de salir al ruedo y tres de los que salieron el pasado domingo en “La Misericordia” nunca debieron de haber salido.

El juego de la novillada, presentación aparte, también fue decepcionante. Los cornigachos resultaron muy flojos, de escasa bravura y demasiada bobez en la embestida, siempre con la cara alta y sin entregarse en ningún momento. El único que se salvó de la quema fue el 6º, “Fabricante”, de octubre de 2005 y 502 kilos de peso. Este novillo se fue hacia el montado en cuanto lo divisó y empujó hacia las afueras, metiendo los riñones, en una vara larga, en la segunda se abrió de naja en cuanto sintió el palo. No humilló en ningún momento pero fue noble y obediente en la muleta y sirvió para que al tercero de la terna, José Manuel Más, después de un pinchazo y una estocada baja, le concedieran otra oreja, pues en el tercero, ante la petición de la mitad del público, ya le habían concedido una.

Este novillero demostró que sabe lo quiere y supo aprovechar las oportunidades que se le presentaron. Practica el destoreo moderno: pases despegados y hacia afuera que sabe vender bien a la concurrencia. Al finalizar cada serie de vulgares muletazos se alejaba de la cara del novillo en plan triunfal y con cara de satisfacción y los espectadores le correspondían con grandes ovaciones. Así es el toreo moderno, como la vida misma en esta época que estamos viviendo, mucho envoltorio y poco contenido. Al menos demostró ser el más placeado de los tres y que, de momento, tiene claras las ideas y obedece las consignas. De sus compañeros de terna, Mario Aguilar y Juan Luis Rodríguez, poco que decir. Ambos resultaron cogidos, más por su impericia que por otra cosa, a pesar de la nobleza de los novillos que les tocaron en suerte. No se puede uno quedar destapado y descolocado en la cara del novillo porque te cogen, al menos estos que, a pesar de su escasez, aún conservaban un puntito de casta santacolomeña en su sangre.

En resumen, decepcionante novillada de la ganadería que más destacó el pasado año en nuestra plaza de “La Misericordia”, y lo que es más grave, impresentable para una plaza de primera como pretende ser la de Zaragoza, porque la mitad de los novillos que saltaron al ruedo nunca debieron de haberlo hecho. De la otra mitad, en mi opinión, sólo se salva uno.

2 comentarios: